16|10|2021

La agenda de género de Biden: reconstruir EE.UU. con todes

10 de febrero de 2021

10 de febrero de 2021

El nuevo presidente apela al movimiento de mujeres y a la comunidad LGBTQ+. La necesidad de la deconstrucción de un líder blanco de 78 años. 

Dos palabras caracterizaron la campaña electoral de Joseph Biden: unidad y diversidad. Consumado su triunfo, un lema sintetizó su objetivo presidencial: “reconstruir mejor”. En una etapa política marcada por la polarización, hizo del llamado a la unidad nacional una piedra angular de su mensaje. Combatió la discriminación y la segregación de la era de Donald Trump con un discurso amplio, promesas ambiciosas y gestos simbólicos que ahora debe ejecutar para no decepcionar a algunos de los sectores más progresistas de su electorado: la comunidad LGBTQ+ y el movimiento de mujeres.

 

Biden tomó tres decisiones importantes para la comunidad LGTBQ+ en las primeras semanas de gestión. En el primer día de su mandato firmó una orden ejecutiva (decreto) que ordena a todas las agencias federales aplicar el histórico fallo de la Corte Suprema de 2020, conocido como Bostock vs. Clayton County, que prohíbe la discriminación laboral por orientación sexual o identidad de género. Antes de que terminara enero, revirtió la medida adoptada por Trump que prohibía a las personas transgénero servir en el Ejército: “Estados Unidos está más seguro cuando cualquier persona que esté calificada para servir puede hacerlo abiertamente y con orgullo”, dijo. La semana pasada, por último, firmó un memorándum destinado a las agencias que operan en el extranjero para “garantizar que promuevan y protejan los derechos de las personas LGBTQI+”, a la vez que prometió “respuestas rápidas y significativas a los abusos de los derechos humanos” que las afecten en otras partes del mundo.

 

Sofia Lalinde, representante del programa de derechos de género del centro de estudios Diálogo Interamericano, señaló desde Washington en diálogo con Letra P que Biden “tiene una agenda ambiciosa” para proteger a la comunidad “de la discriminación y la violencia” y para “ampliar su acceso a la salud, garantizar un trato justo en el sistema penal y promover las libertades civiles en el escenario mundial”.  Durante su campaña, el ahora presidente dedicó una extensa plataforma de promesas a esta comunidad mayoritariamente demócrata y que, según el Williams Institute, representa al 4,5% de la población estadounidense.

 

Las primeras medidas de Biden llegaron acompañadas de gestos y nombramientos que buscaron marcar una diferencia con Trump y enviar un mensaje fuerte. Por primera vez en la historia de ese país hay una vicepresidenta mujer que, además, es hija de inmigrantes de origen afro y asiático: Kamala Harris. Y no sólo eso: el equipo de prensa de la Casa Blanca está compuesto exclusivamente por mujeres y la principal subsecretaria de prensa es Karine Jean Pierre, una mujer negra de padres haitianos y lesbiana. En tanto, el portavoz del Departamento de Estado es Ned Price, un exagente de la CIA abiertamente homosexual. Su secretario de Transporte, Pette Buttigieg, es el primer gay en un cargo de ese rango y la subsecretaria de Salud, la médica pediatra Rachel Levine, es la primera mujer transgénero en ocupar un puesto federal. Biden anunció el gabinete nacional más diverso de la historia y en poco tiempo se anotó una promesa cumplida.

 

De todas maneras, una de sus propuestas más importantes todavía está en el tintero: la aprobación una "ley de igualdad" que proteja los derechos de la comunidad LGBTQ+ a nivel nacional. El proyecto fue aprobado por la Cámara de Representantes en 2019, pero se encuentra estancado en el Senado por la negativa republicana de tratarla. Con el nuevo control demócrata de la Cámara Alta, las expectativas y la presión para su aprobación aumentan.

 

Gabriele Magni, profesor asistente de Ciencia Política de la Universidad Loyola Marymount y experto en temas de género, explicó en diálogo con este medio que la ley “agregaría protecciones contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género en el empleo, la vivienda, las instalaciones públicas, el servicio de jurados, la educación, los programas federales y el crédito”. “Biden ha sido un aliado de larga data de la comunidad LGBTQ+. Tiene un compromiso personal por avanzar en estos derechos”, agregó desde Los Ángeles.

 

Por otro lado, el jefe de Estado también revocó un veto del mandatario anterior que impedía destinar fondos federales a la subvención de oenegés que promueven el aborto seguro en otros países.

 

Su política de género también marca una diferencia importante con Trump ya que el republicano desarrolló una retórica discriminatoria contra las minorías sexuales. La Alianza de Gays y Lesbianas contra la difamación (GLAAD) registró que el magnate realizó más de 180 declaraciones y acciones anti-LGBTQ+ en sus cuatro años de gobierno. “Las acciones de Trump buscaron ampliamente socavar y eliminar los derechos LGBTQ+. Su prioridad fue ampliar las libertades y protecciones religiosas a expensas de la comunidad y la discriminación codificada contra grupos marginados”, analizó Sofia Lalinde. El demócrata busca dejar el trumpismo en el pasado en distintos ámbitos de la política, y los temas de género no son una excepción.

 

“Aunque hay muchas razones para el optimismo, todavía queda mucho por hacer”, aclaró Lalinde. “Biden no solo tiene que revertir el daño hecho, sino también mirar hacia el futuro y promover políticas para mejorar las vidas de los estadounidenses LGBTQ+”, señaló. Una de las demandas más importantes de este sector es la necesidad de detener una persistente ola de violencia en su contra, que el año pasado provocó la muerte de al menos 43 personas transgénero. Además, pide aumentar la representación de las diversidades sexuales en los distintos estamentos del Estado; ampliar el acceso a la asistencia sanitaria; abordar las cuestiones que perjudican a los jóvenes, los niños adoptados y las personas sin hogar. “Las organizaciones de derechos humanos y los grupos de defensa responsabilizarán a Biden por las promesas hechas porque la lucha por los derechos seguirá siendo una batalla difícil”, agregó Lalinde.

 

Biden sabe que si quiere “reconstruir mejor” a los Estados Unidos deberá hacerlo con todos, todas y todes. Las demandas del colectivo de mujeres y de la comunidad LGBTQ+ son amplias, ambiciosas y urgentes.