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Ivone Perdomo: “Soy militar y feminista”

La jefa del Departamento de Género del Ejército destaca la gestión de Garré en este campo y cree que “una ley de aborto no obliga a que todas abortemos”.

Por 13/10/2020 17:37

En el segundo piso del edificio del Ministerio de Defensa está el Departamento de Género del Ejército Argentino. Ahí trabaja su jefa, la teniente coronel Ivone Luz Perdomo. Hoy, es el cargo más alto para una mujer en el cuerpo profesional de esa fuerza. Aún no existen tenientes generalas porque ese grado corresponde al cuerpo comando, donde las mujeres ingresaron recién en 1996 y 1997. Falta mucho, entonces, para que el Ejército sea comandado por una mujer. En una institución creada hace 200 años por y para hombres, la incorporación de mujeres se inició lentamente en la década de 1980 y la de cuestiones vinculadas con temáticas de género recién con Nilda Garré al frente del Ministerio de Defensa. Después de diez años de implementación de políticas orientadas a esta temática, las mujeres llegaron a representar un 14% del plantel, porcentaje que se mantiene estable hasta ahora.

“En 2006 hay un quiebre dentro de la cultura institucional. Desde entonces se incorporaron y se fueron profundizando las cuestiones de género y ha habido cambios culturales importantes, además de normativos. Los cambios en las instituciones que son un poco más rígidas tienen que empezar por lo normativo. porque (las normas) compelen a cumplirlo. Antes de 2006, teníamos una sola norma para las situaciones que nos suceden a las mujeres: la licencia por embarazo y nada más, lo que reafirma la idea de que lo único distinto que le pasaba a la mujer era el parto, sin considerar que, en un ámbito donde los varones son mayoría y ejercen el poder, las mujeres sufren día a día situaciones vinculadas con discriminación y, en muchos casos, violencia por el solo hecho de ser mujeres”, reflexiona Perdomo.

“Estas situaciones y las graves dificultades para compatibilizar la vida familiar con la laboral impactaban negativamente en las mujeres, que, en algunos casos, pedían su baja antes de llegar a la mitad de su carrera”, señala.

 

Zoom. Peerdomo, en diálogo con Letra P.

 

Perdomo es abogada y publicó el artículo "Impacto de la implementación de las políticas de géneroo en el Derecho Disciplinario Militar. El caso del Ejército Argentino" en el libro "Militares argentinas", editado recientemente por el Ministerio de Defensa y compilado por la directora de Políticas de Género de esa cartera, Laura Masson, en el que mujeres de las tres fuerzas y varias académicas reflexionan sobre cuestiones de género en las Fuerzas Armadas.

Perdomo pone énfasis en la importancia de la gestión de Garré en varios sentidos. Por un lado, la incorporación de la mirada de derechos humanos en el Ejército y de los derechos de las mujeres considerados en ese marco. Por otro, por la promulgación, en agosto de 2008, de la ley que derogó el Código de Justicia Militar –pensado sólo para varones- y creó el nuevo Código de Disciplina Militar.

-Antes de 2006, ¿cómo era la vida de las mujeres en el Ejército? 

-No había canales que nos permitieran expresarnos. Ese año fue un punto de inflexión importante, porque mujeres, oficiales y suboficiales de las tres Fuerzas y también académicas de distintas pertenencias fueron convocadas para pensar estas cuestiones de género. Por primera vez, las mujeres militares pudieron expresarse. Primero se armó un observatorio y se hizo una encuesta para detectar cuáles eran los obstáculos que no permitían una plena integración de la mujer en las Fuerzas Armadas. Para diseñar políticas públicas, siempre debe efectuarse un diagnóstico y el mecanismo de diagnóstico fue un observatorio. Ahora estamos muy contentas porque asistimos a un relanzamiento y una profundización de esas políticas con un gran compromiso de la cúpula de mi institución. Un dato de este compromiso es la decisión de jerarquizar la oficina de Género y convertirla en un Departamento que depende directamente de un general.

Dispusimos una rotación en los cuidados (de los hijos del personal militar): una semana trabaja el masculino, la otra semana trabaja la femenina y así se sucesivamente.

-¿Cómo trabaja para atender a las víctimas de violencia de género?

-En época de pandemia, reforzamos un sistema de ayuda a las víctimas de violencia en razón de género, tanto en el ámbito intrafamiliar como en el laboral. Coordinamos la asistencia a la víctima desde los puntos de vista legal, social y psicológico, con 18 oficinas de género que tenemos en el interior del país. El Ejército es la fuerza que tiene despliegue en todo el territorio nacional.

-¿Y en relación con los cuidados?

-Primero hicimos un relevamiento de los jardines de las Fuerza para detectar las problemáticas y diseñar posibles soluciones, porque la mujer militar necesita un horario especial en la guardería para dejar a su hijo. Además, decidimos que las mujeres jefas de hogar con menores de edad a cargo, en la medida de lo posible, hicieran home office. En muchos casos, las mujeres oficiales están casadas con personal militar y los oficiales masculinos están muy abocados al operativo de asistencia a la comunidad en las villas, entonces tienen que estar los dos muy abocados y tienen hijos menores. Dispusimos una rotación en los cuidados: una semana trabaja el masculino, la otra semana trabaja la femenina y así se sucesivamente.

-Parece innovador para el Ejército…

-Es que, si no lo hacemos, por una cuestión de género, los hombres desarrollan su profesión y las mujeres militares se quedan en las casas cuidando a los chicos. Entonces, la cuestión tiene que ser compartida. El cuidado de los niños también tiene que ser de los varones militares.

MILITAR Y FEMINISTA. Perdomo habla de perspectiva de género y también de feminismo: reconoce que la palabra causa “escozor” en quienes no se reconocen como feministas, pero también en las feministas aparece el rechazo cuando dice “soy militar y soy feminista”. “Pareciera que son dos cuestiones que se contraponen y no es así, porque las cuestiones de género deben revertirse en cualquier espacio y las Fuerzas Armadas no son la excepción. Si por feminista debe entenderse defender los derechos de la mujer, soy feminista", señala.

-¿Tiene posición tomada en relación con la legalización del aborto?

-Sí. Hay que comprender a las mujeres que toman esa decisión. A mí no me tocó atravesar por una situación que me encuentre en esa disyuntiva, así tan dura. Tuve un embarazo de altísimo riesgo que puso en riesgo mi vida y tuve que decidir entre perderlo y tenerlo. Era muy muy joven y opté por tenerlo. Arriesgué mi vida. No condeno a una mujer que no quiera tenerlo. La ley no obliga a nadie. Una ley de aborto no obliga a que todas abortemos.