En un contexto de fuerte hermetismo, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, junto a la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, y el jefe de gabinete de la provincia, Federico Salvai, viajaron este miércoles al Vaticano.
La mandataria tiene pautada una entrevista el próximo jueves con el papa Francisco. La noticia no fue difundida de manera oficial, algo extraño teniendo en cuenta que se trata de una jefa de Estado que deja el mando en manos de su vicegobernador, Daniel Salvador, pero fue confirmada por voceros de gobierno.
El encuentro sucede en plena crisis económica del país y política para el gobierno de Cambiemos, y se enmarca en una suerte de proceso de reconstrucción de gobernabilidad que impulsa el Gobierno.
En este esquema, Vidal emerge como una actriz clave. Junto al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, uno de los mentores de las figuras electorales del PRO, la gobernadora trabaja en la reconstrucción de puentes y lazos con esos sectores opositores que supieron ser buenos aliados en los dos primeros años de gestión pero que se endurecieron ahora, con las elecciones 2019 asomando en el horizonte, con el caso más notorio de la sanción de la ley anti tarifazo en el Congreso.
Fueron Vidal y Rodríguez Larreta quienes almorzaron con Sergio Massa, dos semanas atrás, en un conocido restó de San Telmo. El ex candidato a la presidencia y líder del Frente Renovador había sido un fructífero aliado para el presidente Mauricio Macri en el Congreso y para Vidal en el Parlamento bonaerense.
El pasado martes, en un restaurante del centro porteño, la gobernadora y el alcalde de la Capital -después de Macri, las dos figuras más importantes del oficialismo, que trabajan en tándem-, se sentaron a la mesa con el jefe del interbloque de senadores de Argentina Federal, Miguel Angel Pichetto. El legislador peronista, clave para las negociaciones de Cambiemos en la Cámara alta, sostiene con ambos mandatarios una prudente relación.
Vidal estableció contacto con Pichetto algún tiempo atrás, cuando se acercó al Senado a explicar el reclamo de Buenos Aires por mayores puntos de coparticipación. Fue su jefe de Gabinete, Salvai, quien hoy la acompaña en el Vaticano, el funcionario que inició ese proceso.
Desde el Gobierno aseguran que el encuentro entre la gobernadora y el papa se establece en un contexto formal donde la situación social de la Provincia, el narcotráfico y las mafias enquistadas en el territorio serán parte del menú de temas.
Pero el rol político que a nivel mundial y particularmente en nuestro país ejerce el sumo pontífice ofrece una agenda más amplia y quizás más ambiciosa para el encuentro.
A diferencia de Macri, que sostiene un vínculo distante y hasta tirante con el papa, Vidal tiene una muy buena relación, nacida de la época en que el jefe de la Iglesia era el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio.
Ésta es la tercera visita que realiza la mandataria al Vaticano y, más allá de las formalidades, se espera que represente un gesto del papa hacia un gobierno que no atraviesa por estas horas su mejor momento.