En un clima de máxima tensión, el Supremo Tribunal Federal (STF) juzgará un pedido de la defensa de Luiz Inácio Lula da Silva, condenado en segunda instancia a 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero, para no ser arrestado hasta agotar todas las instancias judiciales
En tanto, partidarios y adversarios de Lula se movilizarán en las calles de Brasil, en una tensa víspera del juicio que puede derivar en el arresto del expresidente, favorito para las elecciones de octubre.
Si el recurso es aceptado, el caso podría extenderse durante años y Lula seguir haciendo campaña electoral. Pero si es rechazado, el líder del Partido de los Trabajadores podría ser detenido, a los 72 años de edad.
Lo cierto es que cualquiera sea la decisión, tendrá una enorme repercusión sobre unas elecciones que se anticipan como las más inciertas desde el retorno de la democracia en 1985.
"Vamos a presionar al STF", pide a sus seguidores el movimiento "Vem Pra Rua" (Sal a la calle), una organización muy activa durante el impeachment de 2016 que sacó del poder a la presidenta de izquierda Dilma Rousseff.
Por su parte, el derechista "Movimento Brasil Livre" (MBL) anunció actos en todos los estados del país, con el lema "O vas, o [Lula] vuelve", exigiendo "la prisión del mayor bandido del país".
La tensión en Brasil se agravó en los últimos días tras los disparos efectuados el 27 de marzo contra una caravana proselitista de Lula en el sur, la Central Única de Trabajadores (CUT) realizará desde este martes por la tarde una vigilia ante el domicilio del líder de la izquierda en Sao Bernardo do Campo (estado de Sao Paulo).
Para evitar incidentes, el operativo de seguridad del máximo tribunal será reforzado durante la sesión del miércoles, que comenzará a las 14 de Brasilia (17H00 GMT).