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ESTILO PRO. ENFOQUE

El riesgo de ser más de lo mismo, que era tan malo

En el ejercicio del poder, Macri cae en tentaciones que contradicen su discurso proselitista, prolijamente elaborado para presentarse como el opuesto del kirchnerismo.

Una cosa es señalar con el dedo desde afuera y otra, muy distinta, es el ejercicio del poder en el más alto nivel, donde la lupa de la opinión pública no deja escapar los detalles y amplifica las imperfecciones. Lo saben los que fueron oposición y llegaron a ser oficialismo. Y lo está ratificando el Gobierno: en estos días de sacudones por la revelación de las sociedades offshore del presidente Mauricio Macri, que salpica de barro el discurso anticorrupción que aupó al PRO hasta la cima, la Casa Rosada está incurriendo en prácticas que se parecen demasiado a las que el macrismo le imputó al kirchnerismo para jugar el juego de los contrastes. A saber:

 

 

 

En un artículo publicado el lunes en este mismo espacio, se señalaba que el Gobierno enfrentaba el peligro de que, por obra y gracia de los Panamá Papers, Macri terminara siendo –a los ojos de la opinión pública- parecido a los Kirchner. Hoy, 48 horas después, el riesgo al que se expone el Presidente parece ser otro, aunque similar: que las herramientas a las que recurre para seguir luciendo como la contracara del kirchnerismo terminen revelándolo, prematuramente, como más de lo mismo.

 

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