-¿Habló sobre esa decisión con la Presidenta?
-No.
-¿Qué cree que representa su candidatura?
-Representa claramente la vocación de continuidad a partir de diciembre de 2015. Yo creo que el eje del debate político en la Argentina de los próximos años va a ser la continuidad de este modelo nacional y popular, o los intentos de diferentes matices de restauración conservadora. Algunos pintan eso mejor, como un camino con plantitas y florcitas, y otros lo plantean más claramente, pero todos te terminan llevando de vuelta a los ’90, al endeudamiento, el ajuste, a terminar con el proceso de sustitución de importaciones.
-¿Usted ubica a toda la oposición ahí?
-Sin dudas, algunas más claramente y otros dibujándolo más.
-¿Con eso último se refiere a Unen?
-Y bueno, nadie puede pensar que (Julio) Cobos o (Elisa) Carrió son progresistas, esta es la realidad. Me parece que la oposición termina tomando como programa políticos la demanda de los sectores corporativos en la Argentina.
-¿Y a Daniel Scioli donde lo ubica?
-Es un dirigente del Frente para la Victoria. Mientras él siga diciendo que es un dirigente del Frente Para la Victoria, va a seguir siéndolo.
-Evidentemente el kirchnerismo no confía en él.
-¿Por qué dice eso?
-Cada tanto algún dirigente kirchnerista dice que Scioli no los representa.
-Bueno, eso es razonable. Nosotros tenemos un único liderazgo en el FPV, que es el de la Presidenta. Sin duda, si no hubiese existido el impedimento constitucional que dice que no puede ser candidata nuevamente, y ella lo hubiera querido, hubiera ido a las elecciones. Al existir ese impedimento, aparecen una cantidad de candidaturas que representan los distintos matices que existen hacia el interior del espacio. Es absolutamente razonable que algunos dirigentes prefieran a Scioli, otros a (Florencio) Randazzo, a (Sergio) Urribarri, a Rossi. Es bueno que haya muchos candidatos, porque muestra vitalidad dentro del FPV.
-Hasta ahora, el candidato que más mide dentro del FPV es Scioli, pero el kirchnerismo no dice que es su candidato.
-Porque no hay ningún dirigente político que hoy, a priori, globalice la totalidad del espacio. El método para resolver eso son las PASO. Scioli hoy no representa, a priori, a todo el FPV. Es más, las encuestas dicen que el FPV mide mucho más que cualquiera de los candidatos. Entonces, el FPV en sí mismo es mucho más importante que cualquiera de los candidatos. El resultado de las PASO va a determinar quién es el candidato.
-¿Qué sector del FPV cree que se inclinaría por usted?
-No me planteo representar a un sector exclusivamente sino al mayor espacio político posible. A cualquier lugar de Argentina donde voy me dicen “defiendan a Cristina”. Y también hay a una enorme masa de kirchneristas que quieren la continuidad del proyecto. Escuchando esas voces, decidí presentarme.
-Haciendo una lectura sobre cómo fue su llegada al kirchnerismo y su compromiso, da la sensación de que su suerte está mucho más ligada a lo que pase con el kirchnerismo que la de otros candidatos, que podrían desmarcarse más fácilmente ¿es así?
-Bueno, eso para mí es un elogio. Yo he tomado y he defendido este proyecto político en todos sus momentos, sin ninguna especulación. Como dije cuando me tocó cerrar el debate por YPF, que tenía una tribuna importante que me aplaudía y alentaba, “bienvenidos los aplausos pero en esta Cámara de Diputados, en los ocho años que fui presidente del bloque no fueron solo aplausos”. Lo importante para mí es que, con aplausos o con huevazos, siempre defendí las mismas ideas, valores y convicciones.
-Lo de los huevazos fue durante el debate por la 125, ¿fue el momento más difícil?
-Y otros también, pero nunca especulé sobre esa situación. No hago política mirando las encuestas, sino mirando cuáles son mis valores y convicciones. El dirigente político que hace política mirando las encuestas es como las hojas secas de los árboles, que se acomodan según cómo sopla el viento. La Argentina necesita dirigentes políticos que sean capaces de defender un sistema de valores. A veces ese sistema de valores recoge transitoriamente más o menos adhesión. Es la enseñanza de Néstor y Cristina, que inclusive en la adversidad política han gobernado defendiendo sus ideas. Y han profundizado. Definitivamente, mi futuro está atado al kirchnerismo.
La mirada puesta en la Economía
-Diciembre y enero fueron meses complicados para el Gobierno ¿qué hizo bien el Gobierno en estos meses para acomodar el escenario?
-Fue un escenario de desestabilización disfrazado de corrida cambiaria. El Gobierno fijó un nuevo tipo de cambio y demostró el control de las variables económicas. Ese control se fue transmitiendo en certeza, previsibilidad y confianza sobre el rumbo de la economía. Seguramente en el segundo semestre del año vamos a tener un crecimiento mayor al del primero. Porque, al contrario de lo que dicen las recetas ortodoxas, que ordenan que después de devaluar debe venir un plan de ajuste, el Gobierno siguió incentivando el consumo, sobre todo protegiendo a los sectores más vulnerables.
-Pero hay inflación alta.
-La Presidenta aumentó el 40 por ciento la Asignación Universal por Hijo y las asignaciones familiares de empleo registrado de menor nivel de ingreso. Lanzamos un plan enorme para incorporar los 450 mil adultos mayores al sistema jubilatorio, el Plan Progresar.
-El Gobierno tomó medidas que decía que no iba a tomar: devaluó, subió las tasas, redujo los subsidios.
-Hicimos un uso extensivo de la totalidad de las variables económicas que teníamos disponibles para garantizar el control político. Lo que tuvimos entre diciembre y enero fue un intento de desestabilizar. Lo resolvimos con medidas económicas. Se redujeron subsidios pero dijimos que esa reducción de subsidios iba a significar una reorientación del gasto, y lo demostramos.
-¿Cristina está ordenando la transición?
-No hay transición. Cristina va a gobernar en la plenitud de sus facultades hasta diciembre de 2015.
Un vicepresidente en Tribunales
-¿Qué significa para el Gobierno que el vicepresidente haya sido llamado a indagatoria?
-Es una situación que merece un análisis profundo. No recuerdo el grado de prejuzgamiento, de estigmatización y linchamiento mediático que ha sufrido el vicepresidente sobre otra figura política en Argentina. No encuentro casos similares en la historia política. Lo primero que hay que decir es la doble vara con la que se miden las cosas en nuestro país. El jefe de Gobierno de la Ciudad está procesado hace dos años por un delito de escuchas ilegales y nadie dice nada. Y es uno de los candidatos a presidente para 2015. Por lo demás, creo que el vicepresidente ha hecho buen uso de la herramienta de defensa del proceso, que es la declaración indagatoria.
-¿Cuánto afecta esa situación?
-Cuando uno gobierna desde el lugar en el que nosotros gobernamos, que no es cómodo, tiene que estar predispuesto a que estas cosas suceden. Para gobernar cómodo hay que estar cobijado por el poder corporativo, que siempre tiene una mirada de clemencia para quienes se permiten cobijar.
-Son dos temas distintos, uno es el ataque mediático y otra es la causa judicial. A ningún Gobierno puede resultarle cómodo que el vicepresidente sea llamado a indagatoria.
-Le vuelvo a decir, hay que estar preparado cuando uno gobierna desde este lugar. ¿Por qué no se hacen las mismas preguntas sobre la situación del jefe de Gobierno de la Ciudad?
La Cámpora, actor fundamental
-Usted tiene una muy buena relación con La Cámpora, ¿cómo valora la participación de la agrupación en el Gobierno?
-Sí, tengo una muy buena relación con sus dirigentes políticos y creo que uno de los fenómenos más importantes de la herencia de Néstor y Cristina ha sido esta participación de los jóvenes en la política. Cuando los jóvenes participan, se oxigenan la política y la democracia.
-Sin embargo, no son tan bienvenidos en el resto del peronismo
-Tampoco creo que nadie tenga una valoración negativa. Hay un fenómeno de participación juvenil, y la Presidenta decidió prestarle su mirada, jerarquizar el proceso y fomentar el desarrollo político de los dirigentes. A alguno le puede molestar…
-Sobre todo porque vienen a ocupar lugares en Ministerios, por ejemplo.
-La política no es ocupar lugares. El que cree eso tiene una mirada muy chiquita. La política es idea, transformación, desafío. Después, obviamente, existen espacios de poder y están ligados a la posibilidad de protagonizar. Está muy bien que muchos jóvenes estén haciendo su experiencia de gestión. Un partido político tiene que tener la capacidad de renovarse.
-Un tema polémico fueron los operativos compartidos entre el Ejército y La Cámpora.
-La verdad que es la primera vez que en la política argentina se critica que alguien esté trabajando en beneficio de los sectores populares.
-El tema es, por un lado, si el Ejército debe ocuparse de esa tarea, y si corresponde que lo haga con una agrupación política.
-Son dos cosas distintas. La ley de Defensa Nacional prevé una serie de tareas complementarias para las Fuerzas Armadas. Entre ellas están las misiones de paz, las tareas en situaciones de emergencia, las tareas de apoyo a la comunidad. En la medida en que no se perjudique la tarea principal, que es el adiestramiento y la formación, se pueden llevar adelante tareas de apoyo a la comunidad. ¿Por qué nos encontramos con militantes de La Cámpora? La que pidió apoyo para trabajar en La Carbonilla y Florencio Varela fue la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, nosotros fuimos y allí nos encontramos con militantes de La Cámpora, funcionarios de Desarrollo Social, dirigentes territoriales. Si encontráramos gente del Pro o la UCR no habría problema, tampoco.
Los errores del peronismo en Santa Fe
-Aun cuando Santa Fe sufre un problema tan grave, como el del narcotráfico, el socialismo sigue ganando las elecciones en la provincia, ¿por qué cree que sucede eso?
-Porque lo votan. Los santafesinos pensarán que, a pesar de esta mala gestión en materia de seguridad, el gobierno tendrá otros valores, y hay una primera minoría que lo sigue acompañando.
-El peronismo perdió la provincia en 2007 y nunca pudo volver a ganar una elección, ¿qué lectura hace de eso?
-El peronismo de Santa Fe durante dos años pensó que el problema de sacar el 22 por ciento de los votos era que yo era el candidato. Yo no fui candidato en la última elección y volvimos a sacar el 22 por ciento. O sea que perdimos dos años. Me parece que con claridad lo que hay que hay que hacer es una reflexión mucho más integral, tratar de sacar responsabilidades personales y construir una alternativa de Gobierno en la provincia. Yo creo que los santafesinos merecen una alternativa de Gobierno para que la no sea que la única opción para gobernar la provincia sea el socialismo con el radicalismo. Hay que recuperar esa confianza de los santafesinos.
Del Congreso a las armas
-Acaba de cumplir un año como ministro, ¿qué balance puede hacer de su gestión?
-Estoy conforme con todo lo que hicimos. Me parece que cumplimos con claridad con uno de los objetivos que me planteó la Presidenta, que era lograr mayores vínculos de Fuerzas Armadas con la sociedad civil, mejoramos la capacidad logística durante todo este tiempo, diseñamos ejes de trabajo sobre hacia dónde tiene que ir la política de Defensa en los próximos años: el cuidado del espacio aéreo, el litoral marítimo, su posición en la Antártida, el control y reconocimiento de fronteras seca, la ciberdefensa, la relación con los recursos naturales, las misiones de paz.
-Antes de llegar al Ministerio no era un experto en el tema, ¿tenía algún prejuicio?
-No, soy un dirigente político al que un día la Presidenta le ordenó ocupar este rol y, con un muy buen equipo, me parece que hemos sobrellevado todos los desafíos que hemos planteado. Fue un año de mucha gestión, muy intenso. Logramos tener mucha presencia en todo el país, además de la agenda de relacionamiento en el Consejo de Defensa Suramericano de la Unasur y las visitas a las misiones de paz.
-¿El hallazgo de las actas de la dictadura es la mayor satisfacción?
-No lo plantearía como satisfacción. Pero indudablemente ha sido uno de los hallazgos más importantes desde la recuperación de la democracia, son 11.700 volúmenes documentales. Es un dato singular que haya sido el mismo jefe de la Fuerza Aérea quien me haya llamado por teléfono para avisarme, minutos después del hallazgo, sin dar lugar a ninguna especulación. Lo valoro mucho, me parece que es un dato significativo, que demuestra que estamos en presencia de Fuerzas Armadas distintas.
-En ese contexto, ¿cuán complicado es para usted tener que explicar la situación de César Milani?
-No es complicado. Nosotros tomamos la decisión de renovar la cúpula de las Fuerzas Armadas y del Estado Mayor Conjunto, que hacía años que no sucedía. Para iniciar esta etapa, en dos de las Fuerzas se produjo el retiro de los que eran los jefes y subieron los que eran subcomandantes. En el caso de Milani, era el segundo comandante de la Fuerza. En ese momento no había denuncias. Cuando aparecieron, Milani, apoyado por el Ministerio, se presentó voluntariamente en la Justicia. Y la Justicia aún no ha producido ningún hecho.