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Solá: “Berni politiza todo y Casal comunica inseguridad”

En diálogo con Letra P, el candidato a diputado nacional por el Frente Renovador se refirió al episodio de robo que sufrió Sergio Massa. Criticó el accionar del secretario de Seguridad Sergio Berni y también a la gestión del ministro bonaerense Ricardo Casal. También comentó su propuesta para bajar el impacto del impuesto a las Ganancias sobre los trabajadores.

¿Qué opinión le merece el revuelo causado por el robo a la casa de Sergio Massa?

 

Se me aclararon todas las dudas al oír las declaraciones de Sergio anoche –yo andaba por Tandil y Las Flores, y no pude ver la conferencia durante el día- Pienso que lo verdaderamente grave es, que habiéndose aclarado todo, es decir, quién es el tipo, cómo fue, etc., es la reacción de Berni.

 

El hecho fue denunciado. Se habló con Berni ese mismo día. Quiere decir que aquí no se ocultó nada: desde el momento que se le dijo a Berni, no se ocultaba nada. El error lo comete el periodista de Página 12 que piensa que es ocultamiento. Si Massa habló con Berni el 20 de julio, el gobierno podía hacerlo público. Lo que es increíble es la reacción de Berni: no se ocupa de la seguridad, se ocupa de la comunicación política de la seguridad, con sus apariciones con su ropa de comando en acción. Pero no es un secretario de la seguridad, es un drama argentino, es un militante más de la campaña electoral.

 

Me pregunto qué pueden esperar los argentinos de la seguridad en toda la Nación, de la coordinación de todas las fuerzas provinciales de seguridad, si Berni se mete en la campaña electoral. Me parece que está todo dicho.

 

¿Por qué le parece que hay tal cantidad de efectivos de las fuerzas de seguridad cometiendo delitos? ¿Cómo se combate esa realidad?

 

En primer lugar, porque no hay una firme voluntad política de premios y castigos. Cuando yo era gobernador, nosotros teníamos una oficina de Asuntos Internos que hacía los  sumarios en diez días, y estaba llena de abogados jóvenes, civiles. Terminamos con aquello del comisario que cometió un ilícito en Trenque Lauquen y viene castigado a Lanús, y el de Lanús, que no es de confianza, va castigado a Campana, y el de Campana viene a Tigre. Y la gente nunca sabía por qué venía un nuevo comisario. En realidad venía por las malas razones, no por las buenas. Los policías que cometieron delitos se fueron. Y se fueron muchos. Algunos dicen que alguno pudo haber sido injusto: no lo sé, puede ser. Siempre puede cometerse alguna injusticia.

 

No hay una voluntad política de controlar en serio a la policía. Berni politiza todo lo que toca y eso lo hace perder autoridad. Nosotros creamos los foros de seguridad que permitían denunciar y construir el verdadero mapa del delito, pero también controlar a la policía. Creamos una ley para esa gente y la protegimos: los foros se multiplicaron por todos lados y fueron desmantelados con la llegada de Scioli.

 

Entonces, ¿qué control tiene la policía por parte de la comunidad? Solo puede protestar, quemar gomas de vez en cuando. Eso ocurre cuando ya no hay control: la gente llega a tal grado de indignación que sale a la calle. Si, como parece, todo confluye para que la vida en muchos lugares, en especial en el conurbano, sea cada vez más difícil,  entre otros males, es porque la policía no tiene ningún control. Da lo mismo un policía que se juega y pone el cuerpo en una investigación que esos tipos que meten el patrullero cerca de un rancho abandonado y duermen o pasan el rato con los jueguitos del teléfono. No hay ningún tipo de reacción de las autoridades. Yo conozco lo que pasa adentro de la policía: a mí no me la venden.

 

¿Y Casal?

 

Casal también es un comunicador de la inseguridad. Le admito que ha soportado muchos golpes, pero nunca pudo armar una política de seguridad creíble.

 

Cambiemos de tema. El Frente Renovador ha presentado, y usted es coautor del proyecto, una iniciativa para bajar el impacto del impuesto a las ganancias sobre los trabajadores. Me gustaría que nos cuente cómo podría funcionar.

 

El proyecto que nosotros proponemos establece un cambio de las categorías de ganancias. Afecta a la cuarta categoría, que es la más castigada, y establece que un soltero no pague impuesto a las ganancias si gana hasta 10.700 pesos; y un casado con dos hijos hasta 15000 pesos.

 

Ese dinero que cedería el fisco y ganarían los asalariados, pasaría directamente a consumo, porque estamos hablando de salarios relativamente medios o bajos. Y al pasar a consumo, también paga impuestos, sobre todo el IVA. Por lo tanto hay una dinámica de incremento de otros impuestos. Hay una devolución de impuestos, y se hace justicia. Se hace justicia con desgravar esos tramos del empleo que no tienen absolutamente nada de ganancia. Yo creo que si usted gana lo que gana un diputado, tiene que pagar ganancias, porque hay una parte de eso que se puede llegar a ahorrar. Sobre esa parte se debe pagar ganancias. Pero alguien que cobra salarios bajos, no debe pagar ganancias.

 

Decidimos también hacer equidad gravando la especulación. No la actividad financiera, que muchas veces tiene sesgo especulativo, sino la especulación. Especular no tiene nada de malo: no es pecado ni es delito. Pero si yo compro una acción y la vendo antes de cumplirse un año, y gano, sobre esa ganancia tomamos el primer año un quince por ciento. Sobre la ganancia, no sobre el valor total. Y así vamos creciendo anualmente hasta llegar al 35% el cuarto año. Tomamos los plazos fijos de más de doscientos cincuenta mil pesos. ¿Qué gravamos? El interés ¿En cuánto? De nuevo, un 15 por ciento.

 

Hacemos esto para buscar equidad. En la Argentina sigue pagando más impuestos por peso gastado el más pobre que el más rico.

 

¿Cuál sería el costo fiscal?

 

Alrededor de 3.500 millones de pesos netos, una cifra muy baja. Y además desgravamos las pymes –dentro del mismo costo ya mencionado-. Toda compra de bienes de capital por parte de una pyme se puede desgravar de ganancias. Ello permitiría promover modernización, competitividad y empleo.

 

Usted tiene una vastísima experiencia en materia de políticas agropecuarias. Quería saber cómo evaluaba la política del kirchnerismo en el sector.

 

Mire, vengo de recorrer media provincia de Buenos Aires: tengo miles de kilómetros en el lomo y he hablado con todos, en los pueblos chicos y en los pueblos grandes. El panorama agropecuario es éste: los que producen para el mercado externo –sojeros, por ejemplo- han cambiado totalmente su rentabilidad. Compran insumos a valor de ocho y medio, pagan salarios a un valor parecido –los salarios han crecido con la inflación- y venden a menos de cuatro pesos por dólar. Por lo tanto, los grandes, los pools, empiezan a retirarse del negocio. ¿Por qué? Porque ha habido un exceso de ganancia, de precio, de la tierra alquilada. Sobre todo por parte de los que cobraban fijo. Los sojeros chicos sufren. El problema grave lo tiene el chacarero que posee cien hectáreas, doscientas hectáreas, y arrienda otro tanto para vivir. Ese está en problemas. Tendrá que bajar el precio de la tierra en el mercado y pasar a ser un porcentaje, no un valor fijo.

 

Los que producen para el mercado interno y la exportación, como por ejemplo los ganaderos, en mayor medida los trigueros y en buena medida los lecheros, dependen de Moreno. Moreno es un mago: ha conseguido que el precio de la leche medido en dólares al consumidor sea el más alto del mundo en este momento. Y al mismo tiempo los tamberos chicos, gente que tiene las manos curtidas de trabajar, están abandonando la actividad. Hablé con muchos tamberos en el oeste de la provincia, y están en una situación límite. Y además la Argentina está en una situación límite en materia de lechería: el país produce once mil millones de litros por año, y cuando yo me fui, en 1998, producía 10.700 millones de litros. En quince años ha aumentado la cantidad de consumidores en la Argentina. Sin embargo, producimos igual, pero con menos tambos. Entonces, la situación de la lechería es extremadamente grave. Por supuesto, los grandes lecheros pueden superarla: se van a comprar las vacas de los lecheros chicos. En trigo, no hace falta hablar. Producir trigo, como una parte, del orden del 40%, va al mercado interno, implica que Moreno pone el precio. Hace cuatro años que hay quince dólares por tonelada que no se pueden explicar, que no van a los productores y no van tampoco al fisco. ¿Adónde van? A los exportadores y a los molinos ¿Los molinos bajaron el pan? No, el pan sigue carísimo. Las economías regionales perdieron toda competitividad y la pesca está también en graves problemas. Pero no lo quieren ver. Entonces la política alimentaria se basa en decir cada año cuánto progresó la soja transgénica, la que traje durante mi gestión. Y eso es todo.

 

Uno de los grandes temas de la campaña ha sido la polémica en torno a la participación de sectores de PRO en las listas del Frente Renovador.

 

Ha habido un acuerdo a nivel provincial con el presidente del PRO bonaerense, Jorge Macri, que involucraba, por circunstancia de las alianzas políticas, al mencionado Macri, a Gustavo Posse y a Jesús Cariglino. Además, se incorporaron dos candidatas a diputadas, que pueden entrar, y se les permitió, en aquellos lugares donde se sienten fuertes, que son pocos, ir a internas contra nosotros a nivel distrital. Ese es el acuerdo. Ahora, acuerdo con Macri no ha habido. Mauricio Macri no hace ningún acuerdo en el que no esté claro que él pueda ser candidato a presidente. Si hubiera habido acuerdo, ¿por qué no se sabría? ¿Dónde está la foto? No hay tal acuerdo.

 

Para terminar, quisiera pedirle algunas palabras sobre tres dirigentes: Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa.

 

Néstor Kirchner fue un dirigente muy importante, que cambió un paradigma, para mí fundamental, que era que en la Argentina el manejo de la economía podía recuperarse y hacerse independiente del mundo financiero internacional.  Y en esos primeros años, en los que se aprovechó un crecimiento de rebote fortísimo y precios de los commodities muy altos, Kirchner supo infundir una nueva autoestima en los argentinos. Y eso ya vale para ser un gran dirigente. Néstor Kirchner tenía muchos y graves defectos personales. Todos los tenemos, pero los de Néstor eran muy públicos. Celos, rabietas, indignaciones, injusticias personales, y una concepción de lo que es el dinero y el poder que es muy negativa para la vida republicana. Así y todo, ese primer gobierno fue brillante.

 

Con respecto a Scioli, creo que tiene una virtud política muy importante que es una capacidad de aguante fenomenal,  a falta de otras.  Se inventó la disciplina –tiene mucha disciplina, en serio- para aguantar. Además es muy trabajador. Ahora, ¿en qué trabaja? No trabaja por la Provincia, trabaja para él. No tiene programas que se puedan mostrar en serio, no tiene un gabinete importante. Ya va a cumplir seis años, que es lo que yo estuve en el gobierno, y la provincia ha aumentado fenomenalmente su déficit. Su gobierno  ha perdido independencia y libertad para moverse, por lo cual debe hacer lo que el gobierno nacional le dice. Políticamente, creo que es un hombre muy hábil desde el punto de vista de la promoción, elige muy bien sus palabras, y no tiene muchos problemas en confundir lo que quiere decir con la verdad.

 

¿Y Massa?

 

Sergio Massa es un hombre también muy bueno desde el punto de vista de la promoción, pero a diferencia de Daniel Scioli, Massa es un gran administrador. Es un obsesivo de los programas innovativos, de las cuestiones concretas de los tigrenses. Massa ha creado algo nuevo: el intendente del conurbano que se concentra en la gestión, genera poder político a raíz de eso, es reelegido por altísimos porcentajes y se queda con ese poder, no lo sube. Se queda con ese poder y gana independencia. Tiene voz propia. Y llegó el momento en que, como yo creía que iba a ser, decidió convertir esto en un movimiento político –el Frente Renovador. Creo que también tiene una disciplina discursiva importante y una capacidad organizativa enorme. Tiene diez años menos que Scioli, y se nota en lo positivo. Tiene más energía y es más creíble.

 

Ezequiel Meler 

 

@MelerEzequiel

 

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