Con bastantes desperfectos en el sonido, que con el correr de los minutos fueron solucionándose de a poco, pasadas las 18 horas la banda de un desafinado Ariel Puchetta animó a la gente con viejos clásicos bailanteros, como “Agüita” y “Mentirosa”, y con insólitas intervenciones de los músicos en el micrófono entre tema y tema que a más de uno sorprendieron: “esta es la última vez que toco después de haber tomado la noche anterior; anoche me tomé un Fernet y me llevé una minusa al campo”; “yo soy mujeriego y jugador ¿quién quiere ser mi novia?”; “quiero que todos hagan quilombo”; y haciendo reiterados chistes con dos chiquitas que se habían perdido y el cantante las hizo quedar durante todo un tema arriba de las tablas para que bailen a su lado. Desorientado, en más de una ocasión se refirió a La Catedral como “la Basílica”.
El dato humorístico lo dio el cantante de Los del Fuego. Los santafesinos -que habían llegado de La Rioja minutos antes del show en 12 y 53-, con sus afiladas versiones pegadizas de clásicos del rock nacional e internacional brindaron un entretenido show, que hizo bailar y cantar a todo el público, que colmó la plaza.
Su carismático líder, el “Banana” Juan Carlos Mascheroni, mantuvo un constante ida y vuelta con la gente, y la perla de la tarde -noche a esa altura-, fue cuando se preguntó: “¿Esto quién lo organiza? ¿El gobierno de la Provincia? porque yo no entiendo mucho; qué lindo tocar acá…”. Inmediatamente se acercó un asistente de la Municipalidad, que al oído le aclaró las cosas, a lo que el cantante se corrigió: “ah! ¡La Municipalidad de La Plata! ¿Bruera? ¿Pablo Bruera? un aplauso para Bruera“.
“Hay que saludarlo, sino no pagan”, cerró, resolviendo con humor la metida de pata inicial, ante las risas y aplausos de todos.