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MEMORIA, VERDAD Y... ¿CUÁNTA JUSTICIA?

Horacio Pietragalla Corti: "Los juicios están demorados"

El secretario de Derechos Humanos pide cambios en la Corte. ¿Qué hace el Gobierno para evitar que se planche el proceso?

A 20 años de la nulidad de las leyes de impunidad y a 17 años de la reapertura de los juicios de lesa humanidad, el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, destacó ese “paso que dio la sociedad argentina de juzgar a los genocidas de la última dictadura”, distinguió la “voluntad política” de Néstor Kirchner de “ponerle fin a la impunidad” y denunció que “Mauricio Macri reinstaló el negacionismo y quiso romper todo”. ¿Y la gestión que integra? Reconoció que “los juicios están demorados” y que el Ejecutivo “debe hacer todo lo que esté a su alcance” para agilizarlos, pero que “no alcanza” con eso. “Si no cambia la Corte Suprema, tampoco va a cambiar la situación de los juicios”, subrayó.

–¿En qué estado está el proceso de juzgamiento hoy?

–Después del impulso que le dio Kirchner a los juicios, la vuelta del neoliberalismo en nuestro país, con el gobierno de Mauricio Macri, significó un retroceso muy grande. Los cambios que se llevaron adelante en el Poder Judicial, en la Corte, pero sobre todo por el mensaje que se daba... Macri fue un presidente que en campaña se juntó con familiares de detenidos y de condenados por delitos de lesa humanidad y con abogados de los represores y prometió lo que después intentó, el 2x1 y un intento de impunidad encubierto. Instaló el negacionismo y quiso romper todo. Cuando asumimos, volcamos nuevamente nuestra voluntad de reconstruir y sostener el proceso de memoria, verdad y justicia. En eso estamos.

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–¿El Poder Judicial es negacionista?

–Hay excepciones, jueces que están comprometidos y causas que avanzaron a pesar de todo, acompañando la insistencia del movimiento de los organismos de derechos humanos. Hubo una época en que ese compromiso fue mayor, más extendido, pero el 2x1 significó la ruptura del Poder Judicial con el proceso de memoria, verdad y justicia, corporación que no bajó los brazos cuando perdió un aliado en el gobierno. Hay jueces que están al lado del poder real. Por eso tiene mucha coherencia el retraso de los juicios y el intento de impunidad, la cantidad de arrestos domiciliarios con los que benefician a genocidas. Hay una base muy coherente entre los ideólogos de la dictadura y el gobierno de Cambiemos. Los familiares de casi todos sus integrantes se favorecieron por esa dictadura militar a partir de ese plan económico para pocos.

-¿Quedaron efectos del 2x1?

-Sí. El Poder Judicial se relajó. El proceso se fue pausando. Los juicios se fueron dilatando, la estrategia de impunidad fue por ahí: facilitar la impunidad biológica. Pero hay otros efectos que tenemos que revertir hoy. El gobierno de Macri acompañó la presentación de ocho medidas cautelares de abogados de represores condenados ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Estamos tratando de que las cierren. Vimos, además, cómo muchos jueces tuvieron la posibilidad de correrse de juicios, jueces que no avanzaron con causas. Entonces, todo empezó a estancarse. Eso tiene que ver con el mensaje político que se bajó. Por último, el destrato que empezaron a tener testigos, familiares y abogados de parte de operadores judiciales que se sintieron envalentonados o que quizá pensaron que este proceso empezaba a terminar.

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-¿La voluntad de reconstrucción no alcanza?

-No, no alcanza. De todos modos, la voluntad de un gobierno no alcanza si entendemos que el máximo tribunal, que tiene que llevar adelante la regla de juego y ponerle las prioridades al Poder Judicial, que es la Corte Suprema de Justicia, está integrado por jueces que trabajaron para grupos económicos que se beneficiaron con la dictadura. Carlos Rosenkrantz fue abogado de Grupo Clarín. Si entendemos esa lógica, es obvio que no va a haber impulso a los juicios. Si no cambia esta Corte, es muy probable que tampoco cambie la situación de los juicios. Más allá de eso, tuvimos cuestiones externas que nos fue imposible calcular. La pandemia aportó mucho al retraso de los juicios. La crisis económica, que repercute en todas las áreas del Estado, con recortes para hacer frente al endeudamiento fenomenal que tomó el gobierno anterior, también. Pese a eso, la Secretaría tiene una acción muy fuerte en esas causas: duplicamos las querellas en ese proceso, tratamos de visibilizarlo a toda la sociedad. Este proceso es histórico y no puede haber retrocesos.

El rol del Gobierno

–¿Qué hace el Ejecutivo para atender este problema?

-El nombramiento de jueces es un punto en el que podría estar más agilizada la atención. A mayor cantidad de jueces, mayor posibilidad de dedicar tiempo a los juicios de lesa humanidad. No depende solamente del Ejecutivo. Esto involucra a todos los poderes. En el interior, las subrogancias hacen que los juicios puedan atenderse semanalmente. Hay juicios que se están posponiendo por este tema también, pero, por más de que nombremos jueces, si el mensaje del Poder Judicial es no darle prioridad a los juicios, el problema va a persistir. No dejamos de estar preocupados, pero el problema está ahí también.

–¿Por qué no participaron de la última convocatoria a la Comisión Interpoderes?

-Nosotros denunciamos a esta Corte Suprema, los organismos también, por su posicionamiento y comportamiento durante los últimos años del macrismo. Su convoctoria a la Comisión después de cuatro años de absolutamente nada fue querer lavarse un poco la cara y no quisimos ser cómplices de eso, pero, comisión sí o no, la Corte tienen la facultad de profundizar y de priorizar los juicios de la humanidad. No lo hace.

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-¿Cuáles son las urgencias del proceso?

-Más allá de juicios que fueron históricos y que pudieron dejar un antes y un después, tenemos que seguir trabajando fuertemente en los juicios que demuestran la responsabilidad empresarial en esa dictadura. Tenemos que juzgar a los responsables identificados, identificar a los que faltan y dejar escrito en la historia el rol que tuvieron ciertos sectores de poder económico en ese golpe de Estado. Lo sucedido con Ledesma es un gran ejemplo. Por la complicidad clara del Poder Judicial perdimos la posibilidad de condenar a Carlos Blaquier, pero hay otro responsable involucrado, que es Alberto Lemos, que debemos juzgar cuanto antes, porque el poder real quiere no se juzgue a ninguno para borrar su responsabilidad.

–¿Corre peligro de frenarse el proceso si Juntos por el Cambio gana las elecciones?

-Veo lejos que vuelva el neoliberalismo a la presidencia. Estoy completamente confiado en parte de nuestra ciudadanía que tiene muy presente el gobierno de Mauricio Macri más allá de las imposibilidades que tuvimos de no cumplir la satisfacciones de una parte del electorado. Hay que trabajar muy fuertemente para que eso no suceda, erradicar los males que todavía acarreamos y romper la proscripción para que Cristina (Fernández de Kirchner) pueda ser candidata a la presidencia. Eso sí será una garantía para el proceso de juzgamiento a los represores.

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