ELECCIONES 2026

Lula da Silva llega al balotaje con una aprobación estable, pero obligado a remontar

El presidente brasileño resiste el desgaste, pero no alcanza para despejar dudas sobre su continuidad. El antecedente Jair Bolsonaro. Informe de Pulsar UBA.

A tres días del balotaje en Brasil, Lula da Silva enfrenta una disputa ajustada con Flávio Bolsonaro, que llega a la segunda vuelta con una ventaja en la primera ronda y una leve delantera en varios sondeos. Un informe de Pulsar.UBA muestra que el Presidente llega a esa instancia electoral con una aprobación estable y un desgaste menor al de otros mandatarios que buscaron renovar sus mandatos. Sin embargo, eso no garantiza su continuidad en el poder.

Los datos del informe muestran que el desgaste de un gobierno no determina por sí solo el resultado electoral y que la popularidad presidencial puede convivir con una competencia reñida, tal como ocurre en el país vecino.

Aprobación no equivale a votos

El estudio, correspondiente a octubre, plantea el siguiente interrogante: ¿cuánto pesa la valoración de un gobierno cuando llega el momento de votar? El caso brasileño permite observar los límites de una relación que suele darse por sentada: tener una aprobación considerable no equivale, necesariamente, a contar con los votos suficientes para ganar una elección.

De hecho, Lula registró en septiembre un 44% de aprobación de su gestión. Durante 2026, ese respaldo se mantuvo en una franja relativamente estrecha, por debajo del 50%, sin grandes caídas ni recuperaciones. Es decir, el presidente conservó buena parte de sus apoyos, pero no consiguió ampliar de manera significativa su base antes de la definición electoral.

La estabilidad constituye una ventaja relativa frente a otros gobiernos de la región que experimentaron caídas pronunciadas de popularidad. Pero también expone una limitación política: Lula llega al mano a mano con Bolsonaro sin haber logrado transformar ese respaldo en una recuperación sostenida de su aprobación.

El antecedente Jair Bolsonaro

El estudio compara el caso de Brasil con otras elecciones y, de ese modo, refuerza la hipótesis de que la aprobación presidencial no alcanza para anticipar el desenlace electoral. El informe de Pulsar.UBA analiza diez casos de mandatarios que buscaron continuar al frente de sus gobiernos y encuentra trayectorias diferentes: algunos lograron renovar sus mandatos pese a haber perdido una parte importante del respaldo inicial, mientras que otros fueron derrotados con niveles de aprobación similares.

El antecedente más relevante para Brasil es el de Jair Bolsonaro. Antes de perder la elección de 2022 frente a Lula, registraba un 40% de aprobación, cuatro puntos menos que el nivel que el actual presidente brasileño alcanza en la medición previa al balotaje. Además, Bolsonaro había perdido 28 puntos de aprobación desde el comienzo de su mandato, frente a los 7,3 puntos de caída acumulada por Lula.

La diferencia favorece al actual mandatario en términos de evaluación de gestión, pero no permite proyectar un resultado electoral. La popularidad presidencial es apenas una de las variables que intervienen en una elección, junto con la capacidad de movilización de cada fuerza, la transferencia de votos entre vueltas y los temas que dominan la campaña.

Economía, corrupción y seguridad, en el debate

La campaña brasileña también expone una disputa por la interpretación de los resultados del gobierno. Según el informe, en el debate previo al balotaje organizado por Band, Flávio Bolsonaro dedicó el 37% de su tiempo a la corrupción y el 30% a la seguridad. Lula, en cambio, concentró el 32% de su intervención en la economía y distribuyó otro 50% en partes iguales entre corrupción y seguridad.

Las prioridades de los candidatos revelan estrategias diferentes: Bolsonaro buscó instalar los puntos más vulnerables del oficialismo y asociar al presidente con problemas sensibles para el electorado. Por su parte, el Lula intentó defender los resultados económicos de su gestión y contrastarlos con la experiencia del gobierno de Jair Bolsonaro.

Entre sus conclusiones, Pulsar.UBA señala que la disputa electoral no se limita, por lo tanto, a medir cuánto respaldo conserva cada candidato ya que también importa qué temas prevalecen en la evaluación de la sociedad y cuál de los dos consigue imponer su interpretación de la situación del país. En rigor, un presidente puede conservar una base estable y, al mismo tiempo, encontrar dificultades para convencer a quienes no están decididos a acompañarlo en las urnas.

El economista André Luiz Cavalcanti analizó con Letra P la segunda vuelta de las presidenciales de Brasil.
La Plaza de los Tres Poderes de la capital de Brasil. A la izquierda, la sede del Supremo Tribunal Federal; en el centro, el Congreso, y a la derecha, el palacio presidencial del Planalto.

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