El estudio del Observatorio Villero y la fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES) releva que el 41% de las deudas se contrae con billeteras no bancarias, el 18% con familiares, el 15,5% con almacenes de cercanía y el 13,3% con prestamistas informales.
La deuda con las fintech y los préstamos informales
Los resultados varían, pero la tendencia es similar. En todos los casos, más de la mitad de las familias endeudadas tiene compromisos con dos o más acreedores. La billetera virtual suele ser el canal más rápido; el prestamista informal, la última instancia.
“Las 643 personas con las que conversamos en esta primera etapa del relevamiento nos contaron sobre un total de 1338 deudas, lo que nos da un promedio de 2,1 deudas por persona. Hacer cálculos y malabares con las fuentes de financiamiento y los plazos de pago se volvió una tarea de todos los días: uno de cada tres encuestadas/os (33%) tiene actualmente tres deudas o más”, indicó el Observatorio Villero.
Pato Porzio tiene 31 años, trabaja en la construcción, vive en el barrio El Martillo, de Mar del Plata, y es uno de los militantes del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) que trabajó en la encuesta del CISUR. “Te parte a la mitad ver los rostros de las familias endeudadas. Las familias no pueden subsistir”, le dijo a Letra E.
“Hay un trasfondo de arrastre de falta de políticas públicas en los barrios populares y el Gobierno nos lleva a estar sobreendeudados, a sacar un préstamo para pagar otro”, contó. “Y en la actualidad, comemos o pagamos”, resumió Porzio.
La eliminación del ex Potenciar Trabajo también dejó sin el ingreso de $ 78.000 mensuales -congelado por dos años- a trabajadoras de comedores y a cooperativistas.
Cómo llegar a fin de mes cuando el ingreso no alcanza
Las familias tomaron deudas para llegar a fin de mes. El CISUR relevó una mediana de ingresos de un millón de pesos por hogar, en familias de 4,1 personas promedio. El Observatorio Villero dividió entre mujeres endeudadas, con ingresos promedio de $625.076 mensuales, y hombres, con ingresos de $716.283 por mes.
Si sirve como referencia, la Canasta Básica Total del INDEC para una familia tipo de dos adultos y dos niños valía $1.632.505 en octubre.
Contraen deudas para sobrevivir, en su acepción más literal. Según CISUR, el 66% de las deudas financia gastos corrientes, como alimentación (45%), pago de servicios (7%) y salud (6%). El Observatorio Villero consignó que el 78,3% de las personas tomó créditos para “gastos básicos”, y agregó: “El 70% de las personas con las que conversamos tomó deudas para alimentarse”.
"En lugar de caer en todo tipo de falacias como la 'ad populum' (por ej. 'todos los encuestadores dicen' o la 'ad hominem' (contesta en forma burlona, le falta calle) propongo que demuestren no ser tan precarios y contesten '¿cómo vive durante 10 días una persona sin comer y sin beber?'. Si van a usar el argumento del uso de la tarjeta, más allá que demuestra que no son dignos de crédito por ignorantes, sugiero que se pregunten ¿qué ocurre al mes siguiente? Y así repetir el ejercicio hasta que entiendan la lógica intertemporal del crédito". "En lugar de caer en todo tipo de falacias como la 'ad populum' (por ej. 'todos los encuestadores dicen' o la 'ad hominem' (contesta en forma burlona, le falta calle) propongo que demuestren no ser tan precarios y contesten '¿cómo vive durante 10 días una persona sin comer y sin beber?'. Si van a usar el argumento del uso de la tarjeta, más allá que demuestra que no son dignos de crédito por ignorantes, sugiero que se pregunten ¿qué ocurre al mes siguiente? Y así repetir el ejercicio hasta que entiendan la lógica intertemporal del crédito".
Las deudas se convierten en una carga muy pesada en sentido monetario y emocional. En el estudio de CISUR, el 22% manifestó tener algún tipo de atraso en los pagos y el 30% restante entró en mora. Solo el 48% está al día. El 74% dijo que paga con mucha dificultad o no puede hacerlo.
Para pagar, hay que recortar otros gastos. El 51% empeoró su alimentación, el 71% redujo alguna comida diaria y el 60% tiene al menos un integrante del hogar que recurre a un comedor o recibe viandas, según la encuesta de CISUR.
La familia, el almacén y el narco
La deuda con la familia tensiona vínculos. La deuda con el prestamista expone al tomador del crédito. “¿Quiénes tienen, en un barrio popular, la liquidez necesaria para ofrecer préstamos al instante sin mayores requisitos?”, se preguntó el Observatorio Villero.
“Estos datos nos permiten medir lo que venimos observando y denunciando públicamente: el vínculo entre endeudamiento y narcotráfico en los barrios populares”, añadió. Los datos relevados muestran que los prestamistas cobran hasta 59,1% de interés mensual para prestar dinero.
Mónica trabaja en una cooperativa gastronómica de barrio Fátima, de Villa Soldati, y encuestó a sus vecinos para la investigación de El Observatorio. “Al haber confianza, la gente se abre más a contar lo que le pasa en la diaria”, le dijo a Letra E. Ella, como muchos de sus vecinos y vecinas, gana menos de $700.000 por mes. Hace dos años, su ingreso alcanzaba hasta el 20 del mes. Ahora, hasta el 10. Vive con su pareja, sus hijos y las parejas de sus hijos. Entre todos se ayudan. “Para ellos, alquilar es imposible”, contó.
“El circuito es simple”, dijo Mónica, luego de decenas de entrevistas con sus vecinos. “Muchos, con la AUH, se empezaron a endeudar. Primero, con la ANSES, después la tarjeta Naranja, la tarjeta de Mercado Pago. Algunos desactivaron la aplicación, otros, no. Y hay grupos de Whatsapp en los que se puede conseguir un prestamista, muchos ofrecen sus servicios ahí. Van a tu casa, te hacen un ‘ambiental’”, relató.
“Ahora vienen a decir ‘no se llega a fin de mes’, si fuera cierto tendrían que caminar por la calle y tendría que estar llena de cadáveres”. “Ahora vienen a decir ‘no se llega a fin de mes’, si fuera cierto tendrían que caminar por la calle y tendría que estar llena de cadáveres”.
El problema viene cuando el prestamista quiere cobrar. “El prestamista a veces da la cara y otras manda a otro. Acá abunda el narco-prestamista, igual que en Córdoba o en Santa Fe. Te ponen un quiosquito para vender café, un almacén y, además, tenés que vender falopa. O te morís. O te sacan la casa. El monto no es un problema, son menos de $300.000, pero el tema es no pagar y los intereses, que llegan al 60% por mes y al 26.000% anual”, relató.
Las redes comunitarias
Las redes comunitarias quizás impidan que haya calles llenas de cadáveres. “No morimos por el trabajo comunitario que hay en los barrios”, dijo Mónica. “Los martes y los jueves, hay ferias en las que la gente vende lo usado que tiene en su casa. Se hacen rifas para comprar zapatillas o remedios. Los que no llegan al día 10 van a un comedor, la gente de Cáritas, los curas villeros, consiguen mercadería”, siguió.
Pato se llena de felicidad cuando trabaja en la construcción de viviendas para sus vecinos. “Desbarataron la política de integración sociourbana, que lograba que un montón de familias accedieran a derechos básicos de conexión de luz, agua y cloacas y generaban trabajo para las cooperativas, con un impacto en la economía barrial”, dijo. “Eso ahora no está y nos llevó a endeudarnos. Teníamos obras de integración urbana y ahora tenemos deudas”, contrastó.
¿Qué le pasa a Pato cuando escucha a Milei decir que es mentira que la gente no llega a fin de mes? “Es un chabón que no entiende lo que es vivir el día a día, levantarte para ir a laburar y darle de comer a tu familia”, respondió, y citó: “La cabeza piensa donde los pies pisan. Si pisara el barro, capaz sentiría y pensaría de otra forma”.