Riesgo país al alza: los mercados ven que la economía no repunta y el superávit fiscal ya no les alcanza
Toto Caputo sostiene las cuentas públicas, pero la caída de ingresos, la actividad débil y el escenario electoral reducen su capacidad de atraer inversiones.
Los mercados volvieron a poner en duda el programa económico de Javier Milei y Toto Caputo. El riesgo país superó los 500 puntos mientras la actividad sigue débil y los ingresos fiscales pierden dinamismo. El Gobierno conserva el superávit, pero inversores empiezan a exigir señales de crecimiento y estabilidad política más allá del ajuste.
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El Tesoro acumuló un superávit primario equivalente al 0,9% del Producto Bruto Interno (PBI) en los primeros siete meses del año. Sin embargo, el riesgo país pasó de la zona de los 400 puntos a superar los 500 en pocas semanas, una divergencia que expone el cambio en la lectura de inversores.
Para el mercado, el problema ya no pasa únicamente por la capacidad del Gobierno de sostener el equilibrio fiscal, sino por las posibilidades de que ese resultado se traduzca en crecimiento y contribuya a garantizar la continuidad del programa económico.
La preocupación se concentra en la rigidez de un esquema que todavía no logra traccionar con fuerza el consumo ni la inversión privada, mientras el Ejecutivo enfrenta un escenario electoral que reduce su margen de maniobra.
El mercado empieza a pedir algo más que ajuste
El resultado fiscal de julio fue, en términos estrictamente contables, positivo. El Tesoro registró un superávit primario de $3 billones y un resultado financiero de $0,2 billones, pese a haber afrontado pagos de intereses por $2,7 billones sobre bonos Globales y Bonares.
Sin embargo, los ingresos totales acumularon su duodécima caída consecutiva, con una contracción real de 2,5% interanual. El gasto primario, en cambio, cayó 7% real. Según Max Capital, el superávit continúa dependiendo principalmente de la reducción del gasto y no de una recuperación sostenida de los ingresos.
“El fisco está haciendo la tarea, pero el mercado no lo cree todavía”, resumió Bull Market. La sociedad de bolsa destacó que el resultado de julio fue “la primera buena noticia pura en meses”.
“El superávit no alcanza”, planteó el director de ADCAP, Javier Casabal, en una entrevista en Ahora Play. Según su lectura, el mercado está empezando a exigirle al Gobierno moderar el ritmo del ajuste para evitar que la debilidad de la actividad termine erosionando el respaldo político. Una demanda que hasta hace poco parecía incompatible con su programa económico. Según el especialista, "el mercado terminaría pidiendo algo más de pragmatismo para no arriesgar lo que se logró hasta acá".
Asimismo, el economista Lucas Llach analizó la dinámica de la actividad y advirtió que "si la economía está más lenta o creciendo poco, es que algo está pasando y no es el riesgo kuka. Lo que tenemos que generar es que la gente gaste, y lo que hay que lograr es que sea un poco más barato gastar en Argentina". Para el exvicepresidente del Banco Central, la falta de estímulo en la economía cotidiana no es inocua en términos políticos, ya que de no corregirse el rumbo "se pondría en riesgo al gobierno más reformista que tuvimos en los últimos tiempos".
El impacto en las cotizaciones y el frente financiero
Las dudas de los operadores comenzaron a reflejarse directamente en la cotización de los activos argentinos, en un contexto global favorable para los mercados emergentes, pero en el que la plaza local opera desacoplada.
"Día muy bueno para los mercados del mundo. Argentina, otra película: el riesgo país sigue arriba de 500 puntos, después de haber tocado la zona de 400 hace apenas unas semanas. Los bancos argentinos vuelven a quedar bajo presión en Wall Street", describió el operador de mercados Marcelo Trovato. Al respecto, el analista remarcó la desconexión con la tendencia internacional: "Cuando el mundo acompaña y vos no aprovechás, el problema empieza a dejar de ser el mundo".
"La caída real del gasto primario fue 7% interanual, brutal. Eso es ajuste de verdad. Los ingresos solo cayeron 2,5%, lo que significa que la brecha se cierra por pura reducción de gastos, no por recuperación", advirtió Bull Market.
Y agregó que la desconfianza del mercado se puede ver: "Prueba: el canje de Lelink (una Letra atada al dólar) de hace dos días fue el más rechazado del año. Cuando los bancos dicen que no, es porque el número del otro lado de la operación no cierra".
El riesgo electoral entra en los precios
Max Capital identificó precisamente ese cambio de percepción. La consultora sostuvo que los datos fiscales y la inflación mayorista de julio fueron sólidos, pero "el sentimiento en torno al país, sin embargo, parece estar deteriorándose".
La inflación mayorista fue de 0,8% mensual en julio y las estimaciones de alta frecuencia ubica la inflación de agosto en torno a 1,6%-1,7%. Además, destaca que "a pesar de las expectativas de un crecimiento de alrededor de 2,8% en 2026, la heterogeneidad del proceso está generando fricciones, y esas fricciones parecen estar alimentando una reducción de la popularidad de Milei, que sigue siendo elevada, aunque no lo suficientemente alta como para garantizar su reelección según las encuestas".
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La consultora considera que todavía es temprano para asignar demasiado peso a encuestas que pueden ser imprecisas y mantiene al Presidente como favorito. Pero el mercado ya empezó a incorporar la posibilidad de una competencia electoral más ajustada.
En la misma dirección, la consultora LCG proyectó los límites que impondrá la dinámica social al ajuste gubernamental: "El Gobierno se comprometió con el FMI a alcanzar un superávit de 1,4% del PBI este año, compromiso que fue revisado a la baja desde el 2,2% original.
Sostener el ancla fiscal sin ahogar la actividad
El Gobierno, mientras tanto, tiene un compromiso fiscal con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de alcanzar un superávit primario de 1,4% del PBI en 2026, meta que ya fue revisada a la baja desde el 2,2% original. LCG advirtió que "aun cuando corridos siete meses el superávit acumulado asciende a 0,9% del PBI, el cumplimiento de la meta supone un desafío mayor dada la caída sostenida de ingresos".
Además la consultora enfatizó que "más allá de la voluntad del gobierno en mantener la disciplina fiscal, entendemos que será la tolerancia social la que termine marcando la magnitud y la composición final del ajuste necesario para el cumplimiento de la meta, sobre todo en la víspera de un año electoral y en momentos en los que el presidente viene perdiendo imagen".
Ese dilema aparece también en la lectura de los mercados. “El mercado estaría más cómodo con un gobierno que esté asegurándose ganar las elecciones. El asunto es que este gobierno está haciendo casi lo opuesto”, sostuvo Casabal en una entrevista en Ahora Play.
“Si viéramos a este gobierno gastando sería con el freno de mano puesto y no al ritmo que al mercado le gustaría ver”, agregó.
Por eso, el reclamo no apunta necesariamente a abandonar el superávit, sino a modificar su composición y ritmo.
“Finalmente, el mercado termina pidiendo algo más de pragmatismo para no arriesgar lo que se logró hasta acá, la baja del riesgo país. Estoy convencido que al mercado le encantaría eso”, concluyó Casabal.