Mientras los índices de Wall Street subían hasta 3% en un día y el petróleo se desplomaba, por expectativas sobre una economía estadounidense menos intervenida por Donald Trump, los activos argentinos se hundían y el riesgo país escalaba hasta 852 puntos. Lo que a Estados Unidos le divierte -la derrota del presidente republicano- a Toto Caputo lo asusta.
La reacción de los mercados a la victoria contundente del Partido Demócrata en las elecciones de medio término de Estados Unidos fue una fiesta. El índice S&P 500, que nuclea a las 500 empresas líderes que cotizan en Wall Street, subía 1,8%. El Dow Jones saltaba 3% en un día. El índice Nasdaq, que agrupa a las firmas tecnológicas, anotaba una suba inferior, del 1,1%, afectada por el débil desempeño de Tesla, SpaceX y otras compañías asociadas a la derrota de Trump.
La expectativa de una economía menos intervenida por aranceles y una desescalada bélica -el precio del petróleo bajaba casi 9%, a u$s 95- contrasta con el impacto que la derrota de Trump puede tener en la Argentina de Javier Milei, según analistas.
Por eso, el Merval cayó 4,4% en dólares (con fuertes bajas en compañías petroleras), los bonos anotaron nuevas pérdidas, el riesgo país tocaba máximos en más de un año y el Banco Central logró comprar apenas u$s 9 millones.
Toto Caputo y el swap de Bessent
La duda se centra en la posibilidad que tendrá Caputo de apelar al swap que el año pasado firmaron el Banco Central con el Tesoro de Estados Unidos, comandado por Scott Bessent. "Diría que lo único arriesgado es el swap", dijo el economista Alberto Ades, antiguo estratega de Goldman Sachs y otros bancos de inversión. "El swap para intervenir porque le gusta este gobierno y no quiere que gane otro... no sé si con otro hombre al frente del Tesoro se hubiera firmado", agregó.
"Para Argentina, la principal inquietud es si el respaldo estadounidense al mercado cambiario volvería a estar disponible en 2027, en caso de ser necesario", indicó Adcap en un informe.
Javier Milei se agarra fuerte a Scott Bessent, garante de la suerte del 2027 de Toto Caputo.
"La derrota republicana introduce incertidumbre, pero creemos que está sobredimensionada: la administración Trump utilizó el Exchange Stabilization Fund (ESF), cuyo uso no requirió aprobación del Congreso", agregó Adcap. "Por eso, el interrogante pasa más por la disposición política a repetir el apoyo que por una restricción legislativa inmediata", añadió.
El swap no pasa por el Congreso, pero un gobierno estadounidense más débil tendría más reticencias a permitir que Argentina use esa herramienta para defender su tipo de cambio o pagar vencimientos de deuda.
La bazuca de Milei
El swap por u$s 20.000 millones es parte de la "bazuca" que Milei quiere mostrarle al mercado, que primero dimensionó en u$s 75.000 millones y luego estiró hasta u$s 125.000 millones. Allí cuenta los márgenes del Banco Central para intervenir en el mercado de futuros, los intercambios de monedas con China y Estados Unidos, al compra de reservas y las expectativas de superávit comercial.
Pero los inversores sacan otras cuentas, más conservadoras, y la posibilidad de que Bessent tenga restricciones políticas para socorrer al gobierno de Milei hacen ruido. Sobre todo, porque Caputo avisó que, ante la imposibilidad de colocar deuda a estas tasas de interés, piensa cubrir vencimientos con los swaps chino y estadounidense.
Atados a la suerte de Donald Trump
Aldo Abram, el economista y director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, afirmó que Trump "fue muy negativo para el crecimiento de Estados Unidos y mundial". Sus intervenciones, remarcó, aumentaron la incertidumbre global, por la escalada arancelaria y bélica.
"Desde las elecciones (en Argentina) y hasta la guerra de Irán, a Argentina le entraban inversiones y crecía", continuó Abram. "Después salieron los ahorros de argentinos y extranjeros, desfinanciando la demanda interna, y caímos en recesión", afirmó el economista libertario.
"La gestión de Trump fue negativa para Argentina, porque mantuvo la incertidumbre internacional y está dificultando el financiamiento del país", añadió. La excepción fue "el aval de u$s 20.000 millones de Bessent, que frenó la corrida preelectoral", destacó.
Según Ades, la derrota de Trump no interrumpirá el flujo de inversiones y financiamiento para desarrollar sectores clave, como Vaca Muerta y la minería, en los que Estados Unidos tiene intereses. Pero pondrá en riesgo la cobertura que el Gobierno necesita para atravesar el año electoral sin tanta volatilidad.