El megaproyecto Stargate Argentina, anunciado por Javier Milei y OpenAI, llega a su primer aniversario sin contrato definitivo, obras iniciadas ni presentación ante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La iniciativa de Sur Energy, que prometía convertir a la Patagonia en un polo regional de inteligencia artificial, queda por ahora en el terreno de las promesas.
El 10 de octubre de 2025, a dos semanas de las elecciones legislativas, el Gobierno presentó en la Casa Rosada una carta de intención para construir un centro de datos de hasta 500 megavatios (MW), con una inversión estimada de u$s 25.000 millones. El anuncio incluyó un video del director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman.
La propuesta contemplaba una primera etapa de 100 MW, el inicio de las obras durante 2026 y su puesta en marcha en 2027. Sur Energy informó acuerdos energéticos con Central Puerto y Genneia. Sin embargo, detrás de la cifra millonaria no estaba OpenAI como inversora, sino como potencial compradora de capacidad de cómputo. Y sin compromiso financiero confirmado.
El fundador de Sur Energy, Emiliano Kargieman, reconoció la demora en una entrevista con Infobae. “La realidad concreta es que no avanzamos todavía de la carta de intención a un contrato firme”, admitió. El empresario asegura que la iniciativa sigue vigente, espera alcanzar un acuerdo antes de finalizar 2026 y confirma la incorporación de Fluidstack como socio tecnológico.
Las demoras de una inversión millonaria
Para Kargieman, el retraso responde a una revisión de la estrategia global de infraestructura de OpenAI. La compañía también puso en pausa Stargate UK por el costo energético y la incertidumbre regulatoria del Reino Unido. En Emiratos Árabes Unidos, la primera etapa de Stargate UAE avanza, aunque su diseño original atraviesa modificaciones por cuestiones de seguridad.
Javier Milei y Sam Altman. Para el zar de la IA, el súper-RIGI es una fiesta (imagen generada con inteligencia artficial).
El presidente de la Cámara Argentina de Internet (CABASE), Ariel Graizer, evita interpretar la demora como una señal definitiva de que OpenAI perdió interés en el país. “Esas inversiones llevan largos períodos de desarrollo, largos períodos de análisis, llevan mucho tiempo en su ejecución”, explica a Letra E. También señala que influyen las decisiones macroeconómicas y la postura del país frente a los grandes capitales.
Sin embargo, reconoce que la industria no tiene novedades recientes sobre el emprendimiento. “No hemos escuchado últimamente nada al respecto a ese proyecto”, afirma. Para Graizer, la planificación, el desarrollo y la búsqueda de financiamiento de una infraestructura semejante requieren tiempo. “Entendemos que debe ser parte del proceso lo que está pasando. No lo sabemos”, aclara.
El emplazamiento previsto para Stargate Argentina se ubicaría, según Kargieman, en el departamento Confluencia, en Neuquén, cerca del río Limay y del límite con Río Negro.
La zona ofrece acceso a las centrales hidroeléctricas El Chocón y Piedra del Águila, además de los hidrocarburos de Vaca Muerta. En la misma provincia, el empresario Peter Thiel, cofundador de Palantir y uno de los primeros financistas de OpenAI, invirtió u$s 76 millones a través de su fondo en Vista Energy, una de las principales operadoras petroleras de la formación, con actividad en el departamento Añelo.
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Sin embargo, persisten interrogantes sobre los recursos necesarios para sostener semejante infraestructura. Un centro de datos de esta escala requiere energía y sistemas de refrigeración, pero todavía no se conocen públicamente las necesidades hídricas de Stargate ni la tecnología prevista. Tampoco está confirmado si utilizará agua del río Limay y en qué cantidades.
Según la Cámara Argentina de Internet (Cabase), la Argentina cuenta con 13 centros de datos operativos de más de un MW, que reúnen unos 32 MW de potencia instalada. El 71% se concentra en la Ciudad de Buenos Aires. La capacidad anunciada para Stargate supera quince veces esa referencia, aunque ambas cifras corresponden a instalaciones de características diferentes.
En la misma zona de Confluencia, YPF Luz negocia con Tesla un data center alimentado con gas de Vaca Muerta, un proyecto paralelo que también apunta a convertir a Neuquén en polo de infraestructura de IA.
Uruguay, Paraguay y Brasil avanzan con sus proyectos
En Paraguay, Araico presentó Iguazú AI City, en Yguazú, con una inversión inicial anunciada de u$s 300 millones y una primera etapa de seis MW. El plan completo promete alcanzar 1300 MW y hasta u$s 12.000 millones. Sin embargo, a fines de septiembre, el contrato de suministro eléctrico con la estatal ANDE todavía permanecía pendiente.
El abogado Pablo Serdán, creador del mapa Observatorio Tengo Data, cuestiona la capacidad del Gobierno para atraer capitales. “Creo que las grandes inversiones ya no confían en Javier Milei”, sostiene. Como contraste, señala el proyecto de Yguazú y menciona la participación de un fondo vinculado a Thiel y de Crusoe, proveedor de infraestructura para Stargate. Esas vinculaciones empresariales requieren confirmación documental.
El emprendimiento paraguayo también abre interrogantes ambientales. Según Serdán, la documentación del proyecto prevé 20 pozos para abastecer el sistema de refrigeración, en una zona vinculada al Acuífero Guaraní. “Hay que determinar de qué acuífero extraerían agua esos pozos, cuánto podrían sacar y qué efectos tendría esa extracción”, advierte. La fuente de abastecimiento y el impacto potencial todavía requieren verificación.
Para el especialista, la Argentina debería solicitar esa información y seguir de cerca la evaluación ambiental. “Compartir una reserva estratégica exige que las decisiones sobre su uso se tomen con datos públicos y entre los países involucrados”, afirma. La advertencia introduce otra dimensión en la competencia regional por atraer infraestructura tecnológica: la disponibilidad de agua y las condiciones de su utilización.
Uruguay exhibe avances más concretos. Google construye en Canelones su segundo centro de datos latinoamericano, con una inversión superior a u$s 850 millones. La empresa estatal UTE amplió de 48 a 64 MW la potencia contratada para el emprendimiento, cuya entrada en operación está prevista para enero de 2027.
Graizer también recalca ambos casos: “Los países vecinos, básicamente Paraguay y Uruguay, compiten duramente para ganar inversiones”, advierte. Si bien reconoce que la Argentina mejoró su capacidad de generación eléctrica, señala que persisten problemas de distribución. Para el empresario, la disputa por atraer capitales tecnológicos también se juega en el terreno impositivo y en las políticas de promoción de cada país.
Brasil también avanzó en materia regulatoria con Redata, un régimen de incentivos fiscales para instalar y ampliar centros de datos. La normativa contempla exigencias de abastecimiento eléctrico limpio, eficiencia hídrica y algo que el resto no: inversión en investigación y reserva de capacidad para el mercado interno.
RIGI y energía: las condiciones para instalar Stargate
En la Argentina, el Gobierno aprobó la Resolución 264/2026, que establece obligaciones para grandes consumidores eléctricos. Los emprendimientos que superen el 0,5% de la demanda media del mercado, equivalente a unos 80 MW, deben cubrir al menos el 80% de su consumo mediante generación nueva y garantizar potencia firme.
Para los centros de datos, el respaldo exigido asciende al 115% de su demanda máxima. La medida busca proteger el suministro de hogares e industrias, pero también encarece la instalación de estos proyectos frente a otros países de la región. A eso se suma la incertidumbre sobre el denominado súper-RIGI, cuyo tratamiento legislativo permanece paralizado en el Senado.
El balance del primer año expone la distancia entre las promesas y los avances concretos. OpenAI todavía no firma un contrato definitivo, Sur Energy no inicia las obras y el financiamiento sigue sin precisiones públicas. Mientras Uruguay construye y Paraguay busca atraer inversiones millonarias, Stargate Argentina continúa sin pasar de la carta de intención.