Mariano Grassi, el dueño de la La Nueva Vicentin Argentina, quiere comprar una láctea
El corredor cerealero rosarino Mariano Grassi, presidente de la Nueva Vicentin Argentina, ofertó u$s 3,5 millones para comprar la empresa quebrada Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), que fabricaba los yogures, flanes y postres de SanCor. En la disputa judicial participan al menos otros dos grupos empresarios: ELCOR de la familia Piazza y una sociedad de pymes cordobesas.
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ARSA es la dueña de las marcas Yogs, Shimy, Sancorito, Sublime, Vida, Primeros Sabores y Lechelita. Entró en concurso preventivo en 2024, luego el 13 de mayo de 2025 dejó de operar y por último la Justicia decretó la quiebra en octubre de ese mismo año. El resultado fue que quedaron más de 400 personas en la calle.
Ahora se profundizó la disputa por las dos plantas industriales. Una ubicada en Arenaza, partido bonaerense de Lincoln, y otra en la localidad de Monte Cristo, en Córdoba -donde además hay un centro de distribución— y el activo importante de las marcas reconocidas, licenciatarias de SanCor.
Por qué interesan las empresas lácteas quebradas
La compra de ARSA es parte del reordenamiento de la industria láctea argentina que, según fuentes del sector, surge de las sucesivas crisis económicas, presión impositiva del 35%, retenciones a las exportaciones, baja actual del consumo, dólar subvaluado, entre otros factores.
El listado de las empresas quebradas lo encabezan SanCor, Lácteos Verónica y La Suipachense, todas con acumulación de pasivos y personal desocupado.
Consultado por Letra E, un analista de la industria láctea explicó que "las empresas disputan la compra de capacidad instalada lista para producir y también el valor de las marcas, los postres de SanCor tienen un mercado ganado, en tanto se recupere la demanda de los yogures y postres en pote que se ha caído mucho".
El experto detalló que "también hay una oportunidad por los precios de compra de esas empresas con procesos judiciales y con deudas apremiantes".
Las ventas de lácteos en el mercado interno se recuperan de a poco, pero en los productos más baratos.
Las ventas de productos lácteos en el mercado interno en julio de 2026 subieron en volumen 2,4% respecto del mes anterior y la comparación interanual entre de julio/26 y julio/25 marca una suba en el volumen de productos del 6,9% y del 3,7% en litros de leche equivalentes.
Lo que aumentó, sin embargo, fue la demanda los artículos más baratos de la cadena como la leche fluida y quesos blandos. Los productos más elaborados como yogures y postres en potes o los quesos de pasta dura, siguen retrasados en ventas.
Cordobeses y santafesinos quieren comprar
En el expediente de la quiebra de ARSA hay tres empresas que presentaron ofertas para comprarla:
ELCOR S.A., de la familia Piazza, dueña de la marca Tonadita, que ofreció u$s 1 millón por la planta de Arenaza y por las marcas de flan casero. Además u$s 450.000 por el resto de las etiquetas postres y yogures.
Un grupo de empresarios pymes cordobeses —Márquez, Sferco, Rivarola, Manso, Villafañe y Kupferman— que ofrecieron u$s 1,5 millones por el inmueble donde está la fábrica y el centro logístico de Monte Cristo.
Vicentin presentó una oferta global de u$s 3,5 millones y en cada rubro supera a los oferentes que buscan comprar una parte de ARSA. Aseguró que la oferta es irrevocable y garantizó la futura operación con un depósito efectivo de u$s 350.000, el 10% de la propuesta total.
También trascendió el interés deAdecoagro con una oferta de u$s 3 millones, aunque nunca se presentó ante los tribunales en los que tramita el proceso de la quiebra.
Venezolanos y la vieja Vicentin quebraron ARSA
Desde 2021, a ARSA la gerenció el grupo empresario venezolano Maralac S.A., que también administraba y quebró la láctea La Suipachense ubicada en la ciudad bonaerense de Suipacha.
Sin embargo, los verdaderos dueños de ARSA eran las familias Vicentin, Nardelli, Padoan y Buyatti, controlantes del entramado empresario de Vicentin e integrantes de Vicentin Family Group, cuya gestión terminó llevando a la quiebra de ARSA.
“Los venezolanos abandonaron, la vaciaron y no le pagaron a nadie, nos dejaron en la calle, a mí con casi 20 años me deben $70 millones”, explicó a Letra E un extrabajador de la planta de Arenaza, en Lincoln.
Grassi quiere quedarse con todo
Grassi es el principal acreedor verificado de la quiebra de ARSA que tiene a su cargo el juez Federico Güerri, del Juzgado Comercial N° 29 de la Ciudad de Buenos Aires.
El rosarino Grassi se quedó con la cerealera Vicentin después de ganar el cramdown, que es el mecanismo judicial para evitar la quiebra definitiva. El empresario presentó la mejor oferta para que la empresa siga en producción y comience a pagar a los acreedores, entre los cuales era uno de los mayoritarios.
Grassi, como presidente de La Nueva Vicentin, recibió entre sus activos el 1% de las acciones de ARSA y un conjunto de créditos a cobrar por préstamos que le había otorgado Vicentin a ARSA cuando pertenecían al mismo grupo societario.
Por eso solicitó a la Justicia que se le reconozca un derecho de preferencia, lo que le otorgaría la posibilidad de equiparar la mejor propuesta económica de terceros en el supuesto de que el tribunal disponga un procedimiento competitivo de venta.
Grassi argumenta que tiene como objetivo "el mantenimiento de una actividad productiva y de cierta cantidad de fuentes de trabajo en Lincoln y en Monte Cristo".
Trabajadores quieren continuidad y reclaman lo adeudado
La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra), sigue el proceso judicial con el objetivo de “recuperar los puestos de trabajo y cobrar los sueldos que nos deben”. Incluso está en contacto con algunas de las empresas interesadas, por caso con ELCOR S.A.
Los ex trabajadores de la planta de Arenaza de ARSA conformaron una cooperativa de trabajo
También, como prevención, un grupo de extrabajadores de la planta de Arenaza, con apoyo del gremio, y del Ministerio de Trabajo bonaerense, crearon la cooperativa La Nueva San Andrés y esperan la resolución de la quiebra. También están dispuestos a hacerse cargo de la operación de la planta en caso de que la compra por parte de capitales privados no prospere.
Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el mapa de las cinco principales firmas de la industria láctea en Argentina —medidas por su volumen diario de procesamiento de leche cruda y presencia en góndola— está encabezado por Mastellone Hermanos, La Serenísima.
La venta de leche fluida se recupera en el mercado interno, aunque sigue por debajo de niveles de años anteriores
En segundo lugar se ubica la canadiense Saputo, de las marcas La Paulina, Molfino y Ricrem, que acaba de vender el 80% al Grupo Gloria, de Perú. La tercera empresa es la francesa Savencia Argentina (Milkaut) y el cuarto lugar lo ocupa Punta del Agua.