Un enfrentamiento inesperado sacudió en los últimos días al ámbito rural de Entre Ríos. El desembarco en la provincia de Nicolás Pino y la estructura de la Sociedad Rural Argentina (SRA) despertó furia en la dirigencia local, enrolada en Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). “Nos quieren robar los indios, porque ellos son todos caciques”, graficó, enojado, un dirigente entrerriano.
La disputa es por un padrón de 2500 socios que nutren la fuerza productiva local y que responden a CRA. El telón de fondo del tironeo se explica porque la mayoría de las entidades de base de la provincia están alineadas a la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (FARER), que a su vez tributa en CRA. Inclusive las Sociedades Rurales locales, como la de Gualeguaychú, Victoria o Concordia, están afiliadas a FARER y no a la SRA.
Tras haber sido ratificado como presidente de la entidad hace un mes, Pino buscó romper ese statu quo y se acercó a las entidades de base a través de contactos institucionales en los que ponía a la SRA a disposición para “acompañar las inquietudes de cada entidad”. Lo hizo a través del envío de comunicaciones formales con su firma en las que indicaba los canales de contacto y especificaba que todo vínculo debía ser a través de “los directores de Acción Gremial”, su línea interna en la entidad. Esto desató la furia de la dirigencia local de CRA que salió a responderle en público y en privado.
Pino intentó además utilizar el predio de la Sociedad Rural de Gualeguaychú para la última reunión del Consejo Federal de la SRA, el pasado martes 6 de octubre, que finalmente se realizó en un salón de eventos ante la negativa de la entidad local de ceder el espacio.
La estratégica Entre Ríos
Entre Ríos fue la única provincia en la que Pino perdió en la interna que lo enfrentó a su exvicepresidente, Marcos Pereda. Como contó Letra P, en el distrito 7, los socios locales de la SRA votaron la lista alternativa y ratificaron como directores distritales a Mariano Berisso y Mayda Spiazzi, que responden a la conducción de Juan Diego Etchevehere, extitular de la SRA y enfrentado políticamente con Pino.
En CRA y la Rural entrerriana interpretaron el acercamiento de Pino a las sociedades de base como una provocación a Etchevehere y a la dirigencia entrerriana que conduce entidades nacionales, como José Colombatto, de Gualeguaychú y vicepresidente de CRA.
Colombatto fue uno de los que respondió en público a la “intromisión” de Pino en Entre Ríos, calificándola de “avanzada institucional”. “La intromisión de una entidad nacional en Entre Ríos tomando contacto con sociedades rurales que forman parte de otra estructura gremial no contribuye a fortalecer el movimiento rural”, afirmó el dirigente, en un duro discurso que pronunció el pasado sábado durante la inauguración de la Exposición Rural de Chajarí.
“Las rurales entrerrianas tienen una historia, una pertenencia y una organización que deben ser respetadas y no pueden ser utilizadas como piezas de una disputa institucional”, agregó y pidió a sus colegas no encandilarse con las luces de Buenos Aires. “Estoy convencido de que la debilidad está en la otra entidad, porque no puede hacer pie en todo el suelo argentino”, remató.
El trasfondo de la disputa
Según pudo reconstruir Letra P, el trasfondo de la disputa es un padrón de 2500 socios entrerrianos de CRA que la SRA pretende incorporar ante la falta de despliegue territorial. “Necesitan indios y no los tienen, porque ellos son todos caciques. Nosotros tenemos indios por todos lados, porque representamos a los pequeños productores que ellos no tienen”, ilustró un dirigente de CRA ante la consulta de este medio.
La analogía refiere al tipo de representación de cada una de las entidades. En FARER y CRA se nuclean los pequeños y medianos productores: no todos son dueños de la tierra. En la Sociedad Rural tributan grandes terratenientes y empresas. En Entre Ríos, reportan a la estructura de la Sociedad Rural unos 200 socios, frente a los 2500 de FARER/CRA. Cada socio aporta una cuota mensual a su entidad de base, que no solo engorda la caja recaudatoria, sino el poder de fuego de cada organización.
La carta que la SRA envió a sociedades rurales de Entre Ríos nucleadas en CRA.
La disputa de 2008 por las retenciones dejó en evidencia por qué para las entidades rurales es una estrategia clave contar con masa crítica en los territorios. Entre Ríos, de la mano de Alfredo De Angeli, fue protagonista de los cortes de ruta sobre la Autovía 14. Esa exposición pública le valió al ruralista ocupar una banca en el Senado durante 12 años.
La interna en la Sociedad Rural
En la Sociedad Rural de Entre Ríos también levantaron la voz ante lo que definieron como “el paso en falso del presidente de la SRA y su conducción”. “Desde nuestro espacio entendimos que un cuarto mandato de Pino era contraproducente. Sembraría el escenario propicio para abusos, excesos y atropellos (hacia adentro y hacia afuera), que a pocos días de iniciarse su nueva gestión están quedando a la vista”, afirmaron en un comunicado al que tuvo acceso Letra P y que lleva la firma del espacio opositor Renovación con Unidad.
“Está claro que busca perpetuarse y tener mayor volumen político. Siempre codiciaron la dirigencia gremial entrerriana porque tiene muy buena proyección”, analizó otra fuente de la entidad.
La respuesta de la Sociedad Rural de Victoria a la carta de la SRA.
Otra voz consultada resumió el asunto afirmando que “Pino no tiene escrúpulos”. “Esto que está pasando no pasó nunca, que una entidad colega mande notas a las rurales que representa otra. No somos lo mismo, representamos intereses distintos. Somos productores chicos y ellos grandes. Nos molesta que se meta en nuestro territorio. Empiezan a confundir desde adentro, tientan a alguno con cargos o entradas a Palermo”, apuntó.
La invitación que debió reenviar la SRA ante la negativa de la entidad local de ceder su espacio.
CRA suma un total de 130 mil socios en todo el país, incluyendo los 2500 de Entre Ríos. La SRA cuenta con un padrón nacional aproximado de 3900. La disputa, además de por el caudal de afiliaciones, tiene connotaciones territoriales y de concentración de poder. Según explicó una fuente local, a la SRA “le faltan los laburantes, porque tiene toda su representación concentrada en Buenos Aires”. “Ellos son el Círculo Rojo y nosotros el productor que vive de su trabajo. Cada lechón con su teta”, sintetizó.