ES LA ECONOMÍA

Puede fallar: la inflación no empieza con cero, pero el crecimiento sí

Sin derrame a la vista, el año de las exportaciones récord terminará con una suba del PBI de 1%, explicada solo por arrastre estadístico. Es el bolsillo.

Desde que Toto Caputo anunció el inicio de los mejores 18 meses de la historia, la economía no paró de caer, incluso con récord de exportaciones. Con recesión técnica e inflación sostenida, economistas redujeron sus estimaciones para 2026 a un magro crecimiento de 1%, todo por arrastre estadístico. Sin ese envión de fines del año pasado, la actividad terminaría negativa.

Distintas consultoras como Analytica, Equilibra, Eco Go, Ferreres, Fiel y Vectorial descuentan que el año terminará con una expansión del PBI en torno a 1%. Un consultor, en off, sostuvo que incluso podría ser menor, porque el rebote de septiembre fue más tibio al anticipado.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central que participan distintas firmas esperaba, en enero, un crecimiento del 3,2%. En la última publicación, con proyecciones de septiembre, la mediana se redujo a 1,5%. Las consultoras siguieron ajustando el Excel.

El Índice General de Actividad (IGA) de Ferreres marcó en septiembre una caída del 0,8% interanual, arrastrada por menores indicadores del agro, la intermediación financiera y la industria, y una mejora de apenas 0,1% en la comparación con agosto.

La medición -una previa del dato que publicará el INDEC el 24 de noviembre- rubricó la recesión técnica, al cerrar un trimestre con caída del 1,2%. Entre enero y septiembre, la economía creció apenas 0,3% interanual.

"En la comparación interanual, solo crecen las exportaciones y la inversión cae 7,6% en el tercer trimestre", resumió Eco Go.

Pero la economía comenzó el año con un arrastre estadístico de 2,3%, según Haroldo Montagu, economista de Vectorial. Con ese envión, el PBI de 2026 crecerá contra el promedio de 2025, pero la actividad de fin de año será menor a la de diciembre del año pasado. “Si este año, la economía crece, siendo buenos, 1,3%, el crecimiento genuino será negativo”, dijo a Letra E.

El mundo ayuda y no ayuda

El Gobierno culpa al contexto externo. Javier Milei ajustó su discurso luego de haber negado una recesión, cuando visitó Wall Street, y haber desconfiado de los datos del INDEC. En sus últimas intervenciones, atribuyó la suba del riesgo país (que cierra el mercado de deuda) a que Argentina es un "activo beta agresivo" con una fluctuación más volátil ante el escenario global marcado por guerras, inflación y subas de tasas de interés.

El Banco Central tomó ese argumento en su último Informe sobre Política Monetaria. "En un entorno internacional más adverso, la actividad económica moderó su ritmo de expansión interanual en el segundo trimestre de 2026”, edulcoró la autoridad monetaria.

“El PBI se vio afectado por un entorno internacional menos favorable. En particular, aumentó la inflación internacional, se desaceleró el crecimiento de los principales socios comerciales de Argentina y se endurecieron las condiciones de financiamiento externo”, siguió.

Santiago Bausili y Vladimir Werning, autoridades del Banco Central, justificaron un menor crecimiento y el repunte de la inflación.

Pero, al mismo tiempo, Milei, Caputo y el BCRA celebran el récord de exportaciones, apalancado en mayores cantidades pero también en los precios internacionales, y la inédita colocación de Obligaciones Negociables en dólares por parte de petroleras y bancos.

“El proceso de crecimiento continuó liderado por las exportaciones, lo que contribuye a su sostenibilidad. En el segundo trimestre, las exportaciones volvieron a crecer con fuerza: 2,5% s.e. trimestral y 13,7% interanual. De esta forma, alcanzaron un nuevo máximo histórico”, destacó el BCRA.

Para el Gobierno, el contexto económico favorece a las exportaciones, garantes de un crecimiento sostenible, pero, a la vez modera el ritmo de crecimiento interanual.

Crecimiento sin dinero

Con bibliotecas más ortodoxas o más heterodoxas, los analistas del sector privado atribuyen la chatura económica a la falta de plata en la calle. Hay un crecimiento sin dinero, explicado por el arrastre estadístico. El boom exportador no compensa la caída pronunciada del mercado interno. Y eso se atribuye a distintas fallas de la política económica.

En su anticipo de actividad para septiembre, Eco Go detalló que el consumo cayó en septiembre 3,9% interanual y acumula seis meses seguidos de contracción. La inversión cayó 9,7% y también anotó su sexta baja al hilo. El RIGI no compensa la destrucción de capacidades en el resto de los sectores.

Para Sebastián Menescaldi, director de la firma, hay un “ajuste deflacionario”, porque “se contrae la demanda agregada y se reduce la capacidad de las empresas de trasladar aumentos de costos a precios”. Caen las cantidades vendidas, caen los ingresos reales y se comprimen márgenes.

El problema es que la inflación no cede, sino que se estaciona levemente por debajo del 2% mensual. Equilibra cerró octubre con una medición del 1,8%. Los servicios, como la Salud o los gastos en vivienda, subieron por arriba del 2%.

Como la inflación no desacelera a la velocidad que espera el Gobierno, el salario no se recupera. La consultora C-P sostiene que hay una relación directa entre la caída de la actividad y la destrucción de los ingresos. En su seguimiento de convenios colectivos, notó que Camioneros, Comercio y Construcción cerraron paritarias con dinámicas similares, con subas de en torno a 1,7 o 1,9% por mes hasta fin de año.

El salario sigue corriendo detrás de la inflación.

Durante 2025, los convenios quedaron sistemáticamente por debajo de la inflación. Recién en estos meses, apuntan a empatarle. “En conjunto, la dinámica salarial sigue limitada por una pauta demasiado exigente y la desinflación continúa marcando el ritmo en la posibilidad de recuperación del poder adquisitivo”, indicó.

La inflación baja despacito

"Hay una comprensión compartida de ampliar los logros de estabilización alcanzados hasta ahora hacia un crecimiento más fuerte y creación de empleo”, dijo la vocera del Fondo Monetario Internacional (FMI), Julie Kozack. El Fondo y Caputo tomaron nota de la chatura económica.

El ministro Intentó mover el mercado de créditos hipotecarios con fondos de la ANSES y, ahora, mostró tibias señales a la actividad doméstica, al impulsar la primera ronda de negocios entre proyectos RIGI y proveedores locales (¡A dos años y cinco meses de la sanción de la ley Bases!).

El Banco Central espera que el crédito se recupere, aunque de a poco, y dijo que no prevé contraer más la política monetaria en los próximos meses. Espera cierto repunte de la inflación, por incrementos de combustibles, subas estacionales de la carne y los constantes ajustes en servicios públicos. Los analistas pro-mercado le piden que se anime a soltar más pesos y tolere un dólar un poco más alto para que la actividad repunte.

Pero el modelo económico sufre las consecuencias de su propio corsé. “El modelo tiene tres anclas simultáneas —fiscal, cambiaria, salarial— que operan en pos de un solo objetivo: sostener la inflación en descenso”, indicó Vectoral. Por eso, la política económica no tiene grados de libertad, “no puede estimular la demanda, no puede soltar el tipo de cambio, no puede relajar el ajuste fiscal. Y en ese inmovilismo, la economía no repunta”, siguió.

Las familias, endeudadas y con ingresos reales comprometidos, no llegan a fin de mes. El Gobierno se resiste a cualquier medida que comprometa la meta fiscal o amenace con recalentar la inflación. El consumo se retrae.

El mercado lo ve en el panel general de acciones. Las empresas que cotizan en Bolsa y están enfocadas en el mercado interno -lejos de los flashes del índice Merval, dominado por las petroleras- caen hasta 60% en lo que va del año. Es una destrucción de riqueza financiera fenomenal, atada a la caída de la actividad de los sectores rezagados de la economía de Milei.

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