Motosierra en el Correo: Javier Milei cerró 300 sucursales
Captura de redes
El Correo Argentino está sometido a un proceso de ajuste por parte del gobierno de Javier Milei, que incluye el cierre de 300 sucursales en todo el país, la eliminación de más de 6000 empleos, entre retiros voluntarios, despidos y renuncias, y el congelamiento del sueldo de los trabajadores desde 2023.
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En esa estructura, ahora a cargo del jefe de Gabinete Diego Santilli, asumió como gerenta María Belén Agudiez, la mano derecha de Karina Milei desplazada de la Subsecretaría de Planificación General de Presidencia. Agudiez cobrará un sueldo que ronda los $8 millones, mientras los salarios congelados del personal de la empresa postal estatal están en un promedio de $700.000.
María Belén Agudiez, de Pancitos Caseros al Correo Argentino.
Desde su arribo a la Casa Rosada, la administración libertaria se propuso concesionar el Correo estatal a una empresa privada. En 2024, empresas del sector postal habían advertido que "si le sacan 4000 trabajadores, estamos para entrar”.
Así comenzó un plan de recortes que incluyó el programa de retiros voluntarios al que se acogieron en el primer año casi 6000 personas, y tuvo un costo para el Estado de más de $150.000 millones. La administración de Alberto Fernández había dejado en el Correo una plantilla de más de 16.000 empleados.
El Correo es una empresa pública constituida como sociedad anónima, cuyo único accionista es el Estado nacional. Está bajo la órbita de Santilli, que en septiembre pasado desembarcó en la empresa cuando nombró como ceo a Bruno Finiello y en la presidencia a Adrián González, que era titular del Instituto de Gestión Electoral (IGE) de la Ciudad de Buenos Aires.
Una de las razones que retrasaron la privatización del Correo es que se trata de una pieza clave en la organización de las elecciones con la distribución y recolección de urnas, padrones, planillas y toda la logística del escrutinio provisorio.
Camilo Baldini, el ex camporista que se hizo libertario para pasar la motosierra en el Correo Argentino
Con los nuevos funcionarios, Santilli desplazó al excamporista Camilo Baldini, quien había asumido la presidencia del Correo durante la administración albertista, y se quedó para ejecutar el recorte presupuestario y de recursos humanos de la empresa postal estatal.
La empresa estatal cede negocios a privados
Mediante el decreto 1005/24, el ministro Federico Sturzenegger desreguló la actividad postal y facilitó la el ingreso de empresas privadas a la operación postal. La desregulación habilitó a que cualquier particular pueda repartir cartas y encomiendas en el país. La decisión atomizó la prestación y legalizó el sistema logístico que armó Marcos Galperin para distribuir la paquetería de Mercado Libre mediante repartidores tenían prohibido transportar bultos de hasta 50 kilos.
Así la administración libertaria recortó la cartera de negocios del Correo. Por caso, la empresa estatal perdió una licitación clave para realizar la logística en todo el país de medicamentos y vacunas.
En esa compulsa de precios, por primera vez en la historia, resultó ganadora la droguería Suizo Argentina, de la familia Kovalivker, la misma que quedó involucrada en la causa judicial que investiga presunta corrupción en las compras de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).
La Suizo Argentina obtuvo tres de los cuatro contratos de servicios de distribución de vacunas, almacenamiento, preparación y distribución de medicamentos que licitó el Estado: un negocio de $118.000 millones anuales.
Además, en marzo pasado, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) canceló la habilitación del Correo como acondicionador secundario de especialidades medicinales en su planta de Malvinas Argentinas, aunque le mantuvo la autorización para realizar la distribución de fármacos. La inhabilitación se fundamentó en que el Correo carecía de un profesional farmacéutico en el centro logístico, un detalle menor si se tiene en cuenta el monto del contrato que se perdió y la inversión millonaria que implica ese depósito totalmente equipado.
Superávit presupuestario y sucursales sin fondos
Antes de renunciar, Baldini le envió a Toto Caputo el presupuesto de la empresa para 2026, en el que informó ingresos corrientes por $774.126 millones y gastos por $720.308 millones, lo que arroja un superávit de $60.000 millones.
Baldini ejecutó el cierre de sucursales propias del Correo para eliminar costos fijos y busca reemplazarlos por los denominados Puntos Correo, que se habilitan en locales comerciales de cualquier rubro, que funcionan como receptores de las cartas y de los paquetes que distribuye el Correo.
Marcos Galperin gana con la desregulación del correo
El plan de ajuste impactó directamente en las sucursales que aún no cerraron, porque no reciben partidas presupuestarias de ningún tipo: así la infraestructura edilicia se deteriora, y por ejemplo, tampoco tienen dinero para solventar la compra de elementos de limpieza para mantener los espacios de trabajo y de atención al público.
Sin paritarias: salarios congelado desde 2023
Fuentes gremiales consultadas por Letra E advirtieron que muchos empleados renuncian al Correo para ir a trabajar a las aplicaciones de transporte o delivery en busca de mejorar sus ingresos.
A mediados de 2026, la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones Argentina (Foecyt), cuyo secretario general es Alberto Cejas, exigió, sin respuesta oficial, un bono extraordinario de $840.000, en cuatro cuotas.
Fuentes gremiales de Foecyt y del Sindicato del Personal Jerárquico, Profesional y Técnico de las Comunicaciones (Ajerproc) consultadas por este medio afirmaron que “ahora hay que esperar qué quiere hacer Santilli con el Correo”.