La inflación de agosto fue de 1,7%, el registro más bajo en 14 meses. El festejo de Javier Milei contrasta con una suba del 2,6% en las canastas Básica Alimentaria y Total, con las que se miden la pobreza y la indigencia. Los gastos fijos familiares y los alimentos de primera necesidad subieron más que la media.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC acumuló así 21,3% en ocho meses y subió 33,5% interanual. La canasta alimentaria subió 39,6% interanual y la canasta total (que suma indumentaria y servicios) se incrementó 38,3%.
La diferencia de casi un punto porcentual entre la variación mensual del IPC y la de las canastas de pobreza evidencia la tensión que atormenta al equipo económico de cara a las elecciones el año próximo y con la actividad sin reacción.
Mientras la caída en rubros estacionales como indumentaria (-0,6%) y paquetes turísticos amortiguó el promedio, las divisiones vinculadas a gastos fijos e indispensables —como servicios públicos y algunos alimentos— crecieron por encima de la pauta general, encareciendo los gastos de los sectores vulnerables.
El "cero como algo" no llegó
El esperado registro de agosto contrastó con las proyecciones que el propio presidente había planteado meses atrás. En diciembre de 2025, durante un especial del canal de streaming Carajo, el mandatario ratificó que la inflación minorista para agosto de 2026 iba a "empezar con cero", un pronóstico que repitió públicamente en marzo de este año al asegurar que el proceso de desinflación llevaría el IPC mensual a "cero coma algo".
Pese a la desaceleración informada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la inercia del IPC Núcleo de 1,8%) y la suba de los precios regulados al 2,2%, dejaron la meta del Presidente como una expectativa lejana.
No obstante, en el Poder Ejecutivo primó el festejo por el descenso del promedio. Tras la difusión de los datos oficiales, Milei celebró en sus redes sociales con un eufórico: "VAAAAAAAAMOOOOOO TOTO...!!!", dirigido a su ministro de Economía.
El propio ministro de Economía remarcó en su cuenta oficial los datos para celebrar, con mayúsculas, que "LA INFLACIÓN DE AGOSTO FUE LA MÁS BAJA EN 14 MESES".
"El Índice de Precios al Consumidor (IPC Nacional) registró una variación de 1,7% mensual en agosto, la menor suba desde junio del año pasado y el ritmo más bajo para un mes de agosto desde 2017. La variación interanual del índice fue de 33,5%". El funcionario destacó además que "la media móvil de tres meses de la inflación general se ubicó en 1,9%, cayendo 0,1 p.p. en relación a julio y reflejando la quinta reducción consecutiva", escribió.
Vivienda, tarifas y el peso de las canastas
Detrás del 1,7% general, la desagregación de datos muestra que las mayores subas mensuales se concentraron en los gastos fijos de los hogares. La división de mayor aumento en el mes fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,8%), seguida por Educación (2,5%).
Asimismo, dentro de los precios Regulados (2,2%), los incrementos más destacados correspondieron a "Electricidad, Gas, Transporte público y Gastos de prepagas". En contraste, los bienes Estacionales mostraron una deflación del -0,9%, impulsados por la indumentaria y los servicios vinculados al turismo.
El impacto más sensible se dio en la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT), que avanzaron un 2,6% mensual, con variaciones interanuales del 39,6% y 38,3% respectivamente.
Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división con mayor incidencia en las distintas regiones del país, empujada por productos esenciales como "Verduras, tubérculos y legumbres, Frutas, y Pan y cereales".
El debate metodológico y el piso del 1%
El divorcio entre la sensación térmica y la estadística oficial vuelve a poner el foco en la metodología de medición que debía actualizarse este año. Pese a que el INDEC tenía técnicamente lista la implementación de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18 —que le otorga un peso significativamente mayor a las tarifas, los alquileres y el transporte público—, el ministro de Economía resolvió frenar la actualización y mantener la estructura ponderadora basada en la encuesta de 2004/05.
Argumentando la necesidad de "comparar peras con peras" respecto a los meses previos, la postergación oficial evita volcar al índice un ponderador de servicios más alto en pleno proceso de recomposición tarifaria, lo que, según analistas, termina amortiguando el impacto real que el incremento de los regulados genera sobre el bolsillo y la inflación general.
En esa línea, el economista Christian Buteler apuntó a las inconsistencias que genera la utilización de datos desactualizados: "La diferencia entre la inflación de CABA y el INDEC (gestión Milei) acumula 37.2 puntos porcentuales. No solo es una diferencia geográfica sino también de ponderaciones de gasto. El INDEC mide con la ENGHo 2004/05; CABA la ENGHo 2017/18, captando mejor el peso real de los servicios".
Hasta el economista ultraoficialista Antonio Aracre sostuvo la dificultad de llegar a una inflación mensual que comience con cero: "Mientras la quita de subsidios al transporte y a los servicios públicos siga siendo gradual, no hay chance de llegar al 1% de inflación mensual. La recomposición lenta de precios relativos conspira contra ese objetivo supremo. Y retroalimenta la inercia en los demás rubros. Porque el IPC no sólo refleja la inflación sino también otros efectos colaterales".