Los Juegos Suramericanos dejaron en Rosario un saldo de 450 mil visitantes y un consumo estimado en $34.500 millones, según el balance presentado por el secretario de Gobierno municipal, Sebastián Chale. La competencia movilizó rubros como hotelería, gastronomía, transporte y comercio, además de proyectar a la ciudad como sede de futuros acontecimientos internacionales.
La cifra presentada correspondió al período comprendido entre el 7 y el 27 de septiembre, cuando la ciudad recibió a deportistas, delegaciones, equipos técnicos, acompañantes, comunicadores, dirigentes y público.
Rosario y el impacto económico de los Juegos
Chale destacó que el acontecimiento permitió dinamizar actividades económicas que dependían, en buena medida, de la circulación de personas. La afluencia también representó una oportunidad para prestadores turísticos y comercios, en una ciudad que buscaba ampliar su capacidad para recibir encuentros deportivos y culturales de gran escala. Todo en un contexto, según destacó el funcionario, de dificultades económicas y laborales.
También marcó el valor de la inversión pública para sostener este tipo de iniciativas. La organización de una competencia internacional requirió infraestructura, logística y coordinación entre distintos niveles del Estado, además de un movimiento que alcanzó a trabajadores y establecimientos privados vinculados con la prestación de servicios, indicó el secretario de Gobierno.
Infraestructura deportiva y proyección turística
Durante la presentación, Federico Angelini, elegido como vocero provincial en la sede Rosario, sostuvo que Santa Fe había logrado posicionarse como un destino con capacidad para organizar acontecimientos deportivos de relevancia internacional. El funcionario celebró la infraestructura disponible y la logística desplegada para recibir a las delegaciones y al público.
La organización involucró al gobierno provincial, el municipio y el voluntariado. De acuerdo a mirada de los funcionarios, el resultado de la experiencia abrió una oportunidad para proyectar a Rosario como sede de futuras competencias y encuentros internacionales, con servicios turísticos capaces de atender contingentes numerosos y visitantes durante acontecimientos de gran escala.
Para Angelini, la competencia permitió mostrar una realidad diferente de Rosario, con capacidad organizativa y condiciones para atraer nuevas inversiones. Según planteó, esa proyección podía traducirse en oportunidades de empleo y en una mayor actividad económica asociada al turismo.
"Una provincia organizada, eficiente y con la capacidad logística para albergar cualquier evento de calidad internacional", celebró Angelini.
El legado para el deporte y la ciudad
El impacto de los Juegos también se reflejó en el plano social y deportivo. Leonardo Senatore, embajador deportivo de rugby y exintegrante de Los Pumas, valoró el trabajo articulado entre las administraciones provincial y municipal, junto con el aporte de los voluntarios que participaron de la organización.
Senatore señaló que la infraestructura y las herramientas que quedaron disponibles para los deportistas formaban parte del legado de la competencia. La posibilidad de contar con mejores espacios para distintas disciplinas podría favorecer el desarrollo de nuevas actividades y ampliar el acceso al deporte.
Por su parte, Santiago García, voluntario de los Juegos en Rosario, resaltó la participación de personas de distintos países y el acompañamiento del público en los estadios y los Fan Fest. La convocatoria permitió acercar distintas disciplinas a la comunidad y generar espacios de encuentro más allá de las competencias, explicó García.