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EL COSTO DE ENDEUDARSE

La tasa de los créditos fintech: cuánto ganan las billeteras y cuánto pesan la mora y los impuestos

Fondeo, gastos operativos y riesgo de incumplimiento explican los valores nominales. Cómo leer las cifras y qué termina pagando quien pide dinero.

Los créditos fintech pueden exhibir tasas nominales de hasta 1000% anual, pero ese porcentaje no representa necesariamente lo que una persona termina pagando. En las billeteras virtuales, el costo incorpora el fondeo, la mora, los impuestos, los gastos operativos y el margen de cada empresa, mientras la forma de anualizar puede amplificar el número informado.

Letra P dialogó con empresas y especialistas para entender qué hay detrás del Costo Financiero Total (CFT). “Lo que queremos es poner los números arriba de la mesa”, sostuvo el director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech, Mariano Biocca, en una entrevista radial. Lo hizo al presentar los números del crédito del sector a las familias en medio de la crisis generada por la morosidad.

Pero ninguna de las empresas consultadas por este medio pudo explicar en forma concreta los números astronómicos que informan a sus clientelas cuando piden un préstamo más allá de la diferenciación entre la tasa anualizada y el dinero que efectivamente terminan pagando las personas usuarias por sus deudas.

Conseguir el dinero para prestar

Una fintech necesita fondearse para poder otorgar créditos. Ese dinero tiene un costo y es uno de los primeros componentes que se trasladan a la tasa, explicaron. Esta es la principal diferencia con un banco tradicional, que cuentan con depósitos de sus clientes como una fuente central de recursos, mientras que las fintech utilizan otras alternativas y pueden enfrentar un costo de financiamiento mayor.

“Una fintech no puede hacer nada con el dinero del usuario”, explicó Biocca al referirse a los fondos que permanecen en las billeteras. El rendimiento de esos saldos, que puede verse en las cuentas remuneradas, corresponde a una cuenta de inversión regulada en el mercado de capitales y no constituye, por sí mismo, una fuente de fondos para que la billetera preste.

“Los bancos están habilitados por el BCRA a prestar dinero proveniente de los depósitos de sus clientes, mientras que las fintech y los proveedores no financieros solo pueden utilizar capital que toman del mercado de capitales o, incluso, de préstamos bancarios, un mecanismo siempre más costoso”, señaló la Cámara en un comunicado oficial.

El contexto de las tasas en pesos también juega su rol. Según 1816, la estrategia oficial de mantener el dólar en el techo de los $1500 generó "un movimiento de tasas que el Gobierno aceptó (habiendo 5,9 millones de individuos en mora)".

El segundo componente: la mora

El segundo componente responde a la evaluación de riesgo crediticio y la previsión del incumplimiento. Al ampliar la frontera del crédito a sectores no bancarizados o con menor historial, la probabilidad de atraso o default aumenta considerablemente.

“La tasa que te cobra un banco o una billetera no cae como maná del cielo. Es la suma de una tasa básica más la expectativa de default”, explicó el economista Emiliano Libman.

Si una empresa estima que una determinada proporción de su clientela no pagará, tiene que incorporar esa pérdida esperada al precio de los créditos que sí cobra. El economista Fausto Spotorno resumió: “El riesgo para una fintech es mucho más grande (que para un banco), entonces se cubre con la tasa de los que si pagan”.

La morosidad se volvió especialmente relevante porque buena parte de quienes recurren a las fintech tienen dificultades para acceder al crédito bancario tradicional. Biocca señaló que, sobre unos 20 millones de personas con créditos, aproximadamente diez millones tienen algún financiamiento con el sector fintech, de los cuales 3,8 millones no tienen crédito bancario.

Asimismo, el monto promedio también es considerablemente menor al de los préstamos bancarios tradicionales. Un informe de la Cámara ubica el crédito fintech promedio a personas en $541.394, frente a más de $4,1 millones en entidades financieras tradicionales. Ese perfil ayuda a explicar por qué el negocio combina millones de operaciones pequeñas con un riesgo crediticio diferente.

El tercer componente: los costos de la empresa

La tasa también tiene detrás una estructura de costos. Tecnología, salarios, infraestructura, sistemas de evaluación crediticia, prevención de fraude, cobranzas, administración y otros gastos forman parte del negocio.

A eso se agrega el margen que busca obtener la empresa. La proporción de cada uno cambia según la empresa y el producto. No existe una única fórmula que explique las tasas de todas las billeteras.

El cuarto componente: los impuestos

El cuarto bloque, y uno de los de mayor peso relativo, corresponde a la suma de tributos nacionales, provinciales y municipales. Según coinciden referentes del sector, la presión fiscal representa entre un 33% y más del 40% del costo total del crédito otorgado.

Según Biocca, “los tributos nacionales, provinciales y municipales pueden llegar a representar un tercio de la carga total”, aunque la incidencia concreta depende del tipo de crédito, la jurisdicción y la estructura de cada empresa.

Es un punto especialmente discutido por el sector fintech. Pierpaolo Barbieri, ceo y fundador de Ualá, apuntó duramente contra la distorsión que genera Ingresos Brutos (IIBB): “Se cobran Ingresos Brutos sobre el crédito, y también sobre la mora. O sea, sobre lo que no se paga también cobran. Eso sube aún más los costos, bajando el crédito. Ridículo”.

“Actualmente en Argentina los préstamos pagan IVA, Ingresos Brutos y hasta Sellos. Eso encarece el costo del crédito y es regresivo. Le pega más a los que menos tienen, demorando la creación de historial crediticio”, puntualizó.

El CFTEA y las tasas proyectadas

Para comprender por qué en una simulación de créditos suelen verse indicadores superiores al 500% o 1000%, es necesario distinguir entre el monto real a pagar y el Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA).

Según explicaron, muchas billeteras otorgan adelantos de dinero a plazos muy cortos (de tres a 30 días) para resolver compromisos inmediatos. La normativa exige proyectar matemáticamente esa tasa de pocos días a un período de 365 días, además de asumir un supuesto teórico de capitalización de intereses acumulados mes a mes.

Al tratarse de préstamos con cuotas y montos fijos en pesos, la persona usuaria conoce antes de confirmar la transacción la cifra exacta que devolverá, la cual resulta sustancialmente menor a la tasa teórica que arroja el cálculo anualizado.

Acceder al sistema financiero

Biocca destacó que "en la actualidad hay 30 millones de cuentas de inversión que antes casi no existían”, lo que demuestra la expansión del acceso al financiamiento para personas que antes tenían dificultades para ingresar al sistema formal. Pero también generó usuarios que pueden acceder rápidamente a dinero sin dimensionar el costo.

Frente a las críticas por los altos porcentajes —donde el ministro de Economía, Toto Caputo, llegó a considerar que “si se están cobrando tasas de 700% y 400%, obviamente que son tasas abusivas”—, desde el sector remarcan que el margen de ganancia de las fintech es acotado y que los impuestos y la incobrabilidad explican la mayor parte del costo que afronta el usuario.

La explicación de las billeteras apunta a que detrás de esos porcentajes hay una combinación de costos: dinero más caro, mayor riesgo de incumplimiento, impuestos y estructura operativa.

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