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RECALCULANDO

Dólar mayorista arriba de $1500: Toto Caputo afloja el torniquete para bajar la presión de las tasas

El Banco Central inyectó pesos y volvió a comprar reservas. El crédito, la mora y la actividad planchada condicionaron la estrategia oficial.

El dólar mayorista cerró este lunes en $1509 y superó el techo virtual que el Gobierno había defendido en $1500. El movimiento expuso el nuevo cálculo de Toto Caputo: tolerar algo más de presión cambiaria para descomprimir las tasas, después de semanas de liquidez restringida que golpeó a los créditos y enfrió la actividad.

La mayor liquidez que convalidó el Banco Central buscó aliviar las elevadas tasas en pesos, que comenzó a convertirse en un problema para la economía real. El cambio tuvo una consecuencia inmediata: parte de esa presión se trasladó al mercado cambiario.

El movimiento marcó un giro respecto de la lógica que dominó las semanas anteriores. Tal como contó Letra P, el apretón monetario sirvió para contener la cotización, pero el costo apareció por otro lado: financiamiento más caro, menor crédito y un aumento sostenido de la morosidad.

La estrategia de Toto Caputo y Santiago Bausili frente al dólar.

La estrategia de Toto Caputo y Santiago Bausili frente al dólar.

La discusión, por eso, dejó de ser solamente hasta dónde podía subir el dólar. El interrogante pasó a ser cuánto estaba dispuesto a pagar el equipo económico para frenarlo. Durante las últimas semanas, la tasa de interés funcionó como principal válvula de contención.

Ese instrumento, sin embargo, mostró costos. Con el crédito todavía débil, casi seis millones de personas en mora y una economía que cayó durante el segundo trimestre, mantener una política de tasas extremadamente altas amenazaba con profundizar el deterioro de la actividad.

El dólar rompió el techo y cambió la ecuación

Los $1500 funcionaban como un techo informal que el mercado identificaba con claridad. El Gobierno había desplegado una combinación de menor compra de reservas, ventas de instrumentos dólar-linked, futuros y manejo de la liquidez para evitar que el mayorista superara ese nivel.

El viernes pasado, el dólar cerró en $1499. Este lunes avanzó $11, un 0,7%, hasta $1509 y marcó un nuevo máximo nominal. En el Banco Nación, la cotización minorista llegó a $1527.

Esto no significa que el Gobierno haya perdido el control del mercado, ya que el mayorista todavía se encuentra alrededor de 24% por debajo del techo de la banda cambiaria, establecido actualmente cerca de $1872. Pero sí muestra que defender un precio determinado del dólar empieza a requerir una política de tasas cada vez más costosa.

El costo aparece en el crédito

Cuando aumenta la demanda de dólares, el Gobierno restringe los pesos disponibles y eleva el costo del dinero para hacer más atractivo quedarse en moneda local. La contracara es que el crédito se encarece con tasas de interés altas y la actividad recibe el impacto.

En las últimas jornadas, las tasas cortas llegaron a moverse en la zona de 25%-27% TNA (Tasa Nominal Anual), después de haber superado el 30% en algunos momentos. "El costo de mantener el techo de 1.500 es alto", advirtió 1816, que señaló que el Gobierno volvió a utilizar la tasa para defender un objetivo cambiario, una dinámica que había caracterizado parte de 2025. El problema es que ahora esa estrategia encuentra una economía con una morosidad elevada: 5,9 millones de individuos están en esa condición.

Por eso, el movimiento de este lunes es relevante. El dólar finalmente rompió el techo que las tasas venían intentando defender.

El Gobierno aflojó los pesos y el dólar reaccionó

La otra parte de la ecuación apareció durante el cierre de la semana pasada. Los datos monetarios mostraron un aumento de la liquidez bancaria y una fuerte baja de las tasas overnight (por un solo día entre bancos).

Portfolio Personal Inversiones (PPI) detectó un salto de $1,4 billones en la Base Monetaria el 19 de agosto, explicado por una suba de $1,47 billones en las cuentas corrientes de los bancos en el Banco Central. Para la consultora, el movimiento podría ser consistente con una operación de mercado abierto mediante la cual la autoridad monetaria proveyó liquidez.

"La aparente aparición del BCRA para inyectar liquidez en el sistema cambia el panorama, dando la señal de tasas más bajas y estables. El efecto colateral de esto, lógicamente, es mayor presión cambiaria", explicó PPI.

Frente a esta flexibilización, el economista Gabriel Caamaño sostuvo: "Flexibilizado el techo ad hoc de $1500, con eso debería aflojar la tasa en pesos y su volatilidad. Una gestión más flexible del FX de lo que venía temiendo el mercado, implica tasas más bajas (o menos altas) y menos volátiles hacia adelante".

Entonces, la secuencia ahora es menos presión sobre los pesos, menor tasa; menor tasa, más incentivo a dolarizarse; más demanda de dólares, mayor presión sobre el tipo de cambio.

La actividad queda atrapada entre el dólar y la tasa

La tensión se vuelve más relevante porque el Gobierno necesita que el crédito acompañe la recuperación económica. Invecq destacó que la actividad cayó 0,9% en el segundo trimestre y proyectó para 2026 un crecimiento de apenas 2% a 2,5%, lejos del 4% que proyectaba originalmente el Gobierno.

La consultora advirtió que para alcanzar 2,5% la economía debería crecer a un ritmo promedio de 0,75% mensual durante el segundo semestre. "Una aceleración de esta magnitud todavía no se observa en los indicadores de alta frecuencia", señaló.

El crédito es una de las claves de ese escenario. Los préstamos al sector privado comenzaron a recuperarse en junio y julio, especialmente entre empresas, pero la combinación de tasas elevadas y morosidad todavía limita la transmisión hacia el consumo y la inversión.

Al respecto, el analista financiero Nau Bernués cuestionó con dureza el impacto del apretón monetario sobre el sector productivo: "Andá a explicarle la estabilidad cambiaria a quien la semana pasada fue a descontar un cheque. Le cobraron fácil más del 30% anual en un país donde la inflación esperada para lo que queda del año viaja por debajo del 2% mensual. Esa cuenta le aprieta la garganta a cualquier pyme con márgenes normales".

Bernués añadió que "la misma tasa que hoy te endulza el carry es la que enfría la actividad, afloja la recaudación y le mete presión al superávit que respalda tus bonos. La tasa alta no elimina el riesgo, simplemente lo muda de lugar".

El mercado empieza a probar cuánto puede ceder el Gobierno

La suba del dólar también aparece en un contexto en el que la demanda de cobertura cambiaria sigue firme. Según las estimaciones aportadas por operadores, los ahorristas compran alrededor de u$s 2000 millones mensuales.

Al mismo tiempo, el BCRA redujo el ritmo de compras de dólares, que pasó de un promedio diario cercano a u$s 103 millones en julio a unos u$s 33 millones en agosto, mientras utilizó instrumentos dólar-linked y futuros para administrar la presión cambiaria.

Para Gustavo Marangoni, expresidente del Banco Provincia, el fenómeno es claro: "La gente sigue demandando dólares. El Gobierno ha subido las tasas o vende dólar futuro, porque empieza a haber presiones en los mercados". Y agregó: "A varios sectores productivos el dólar a $ 1500 no les cierra".

El economista Alfredo Romano sintetizó la crítica a la estrategia oficial: "El error más grande monetario de este programa es pensar que anclar la nominalidad te desinfla más rápido. Error grave porque lo haces a costa de actividad, empleo con tasas más altas. Encima convivís en una economía sin crédito, por ende, anclando la nominalidad terminas de destruir el poco crédito disponible".

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Javier Milei y los dueños de los dólares que necesita para ser reelecto (imagen generada con IA).