El riesgo país trepó a 675 puntos básicos, su nivel más alto del año, y cerró la ventana de financiamiento internacional para Argentina. Se complica la oportunidad de emitir deuda a tasa baja cuando el indicador rozó los 400 puntos y consolidó la segunda jugada financiera fallida de Toto Caputo, tras perder u$s 1023 millones en coberturas con oro.
La decisión de esperar mejores condiciones terminó chocando con un escenario internacional adverso y con dudas del mercado sobre la sostenibilidad del programa económico.
A esa oportunidad de financiamiento que se achicó se suma el resultado negativo de las coberturas financieras vinculadas al oro del Banco Central: según la Auditoría General de la Nación (AGN), generaron una pérdida de u$s 1023 millones durante 2025, aunque la autoridad monetaria sostiene que el resultado conjunto de la posición en oro y sus coberturas fue positivo.
La contracara a estas fallidas decisiones financieras, es que la balanza comercial continúa aportando divisas. En septiembre registró un superávit de u$s 2976 millones, con exportaciones récord por u$s 10.036 millones.
"Una tasa demasiado cara"
El ministro de Economía había defendido la decisión de no salir a emitir deuda en el exterior con el argumento de que las condiciones todavía no eran convenientes. "Convalidar tasas del 8,5% o 9% internacional es todavía muy elevado e innecesario para un país que mantiene superávit financiero", declaró públicamente Caputo para justificar la inacción, confiando en una convergencia posterior de la tasa que nunca ocurrió.
La estrategia oficial consistía en esperar una reducción adicional del riesgo país para conseguir financiamiento más barato. El problema es que el indicador, que en julio había caído hasta los 402 puntos básicos, retomó una tendencia alcista y llegó a 675 puntos este lunes. El Gobierno dejó pasar aquella ventana sin asegurar financiamiento internacional en esas condiciones.
El riesgo país no equivale directamente a la tasa que paga el Tesoro argentino: mide el diferencial de rendimiento frente a los bonos estadounidenses. Sin embargo, su suba encarece el crédito soberano y condiciona el acceso al mercado. La oportunidad perdida no puede medirse como una pérdida contable, pero sí plantea una pregunta sobre el costo de haber postergado una colocación cuando el mercado ofrecía mejores condiciones relativas.
El contexto externo y las dudas locales
El escenario encuentra al Gobierno atrapado en una combinación de shock externo y dudas locales. "Argentina históricamente amplifica los movimientos que pasan en el mundo. Hay un quilombo afuera gigante, un quilombo de muchas décadas que no veíamos con tasas históricamente muy altas. Los fondos de afuera salieron a vender soberanos", evaluó el analista Nau Bernues.
Por su parte, el economista Juan Manuel Palacio advirtió sobre la falta de anclas políticas: "El riesgo país, máximo del año. El mercado empieza a dudar y eso que la política ni empezó a jugar. Solo el viento de cola de precios y la lluvia sostienen esto".
El ministro Toto Caputo y el titular del BCRA, Santiago Bausili
El Gobierno, por su parte, atribuye parte de la suba a la incertidumbre internacional. El vocero Adrián Ravier recordó que en 2023 el riesgo país estaba "arriba de 2500 puntos" y sostuvo que el actual nivel, aunque superior al mínimo de julio, no invalida el rumbo económico. "El plan económico es exitoso", afirmó, y descartó un cambio de estrategia: "No habrá un 'Plan platita'".
Por su parte, Javier Milei llegó a hablar de un riesgo país de 100 puntos para el año próximo, un objetivo que actualmente parece mucho más distante.
Hay dólares pero también desconfianza
En medio de las dificultades para recuperar el acceso al crédito internacional, el comercio exterior continúa siendo una fuente relevante de divisas. Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y destacados por Caputo, las exportaciones de bienes crecieron 23,5% interanual en septiembre y alcanzaron los u$s 10.036 millones, por primera vez por encima de los u$s 10.000 millones mensuales. El superávit comercial llegó a u$s 2976 millones.
Ese flujo comercial funciona como un respaldo para la disponibilidad de dólares, pero no resuelve por sí solo las necesidades financieras del Tesoro ni garantiza una acumulación equivalente de reservas. Según el análisis de EcoGo, el BCRA compró u$s 982 millones en las primeras once ruedas de octubre, después de adquirir u$s 473 millones en septiembre. Sin embargo, la compra de divisas no se tradujo en un aumento equivalente de las reservas netas.
La consultora advirtió que, si el Tesoro debe afrontar vencimientos en moneda extranjera con dólares comprados por el BCRA en el mercado oficial, la entidad monetaria podría acumular menos reservas que en un escenario en el que el Gobierno refinanciara esos pagos mediante nuevas emisiones de deuda.
"El Gobierno no va a cambiar, estímulo fiscal no va a haber. No se ve una actividad floreciente en el corto plazo. Los bancos tienen liquidez para prestar, pero se les hace difícil porque no encuentran demanda. En 2024 el crecimiento estuvo acompañado por la expansión del crédito, pero actualmente lo veo parado. Y aparte está la mora, porque los que demandan están morosos", explicó el economista Miguel Kiguel.