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DERECHOS DE AUTOR

Medios e inteligencia artificial: entre demandas por copyright a OpenAI y notas hechas con GPT

Perfil fue a la Justicia. El tráfico desde Google se desploma. Las redacciones automatizan tareas mientras crece la disputa por el valor del periodismo.

La inteligencia artificial (IA) ya no es una promesa para los medios: redefine cómo se produce, distribuye y monetiza el periodismo. Mientras algunas redacciones incorporan GPT para acelerar tareas, otras llevan a OpenAI a la Justicia por usar notas, investigaciones y entrevistas para entrenar modelos sin autorización.

La demanda de Editorial Perfil contra OpenAI, Microsoft Corporation y Microsoft Argentina S.R.L. abrió en la Argentina una discusión que ya atraviesa a los grandes medios del mundo: quién cobra cuando los modelos aprenden con trabajo periodístico ajeno.

Inteligencia artificial en dos direcciones

En las redacciones, la inteligencia artificial avanza en dos direcciones al mismo tiempo. Por un lado, automatiza tareas, acelera la producción y abarata costos. Por el otro, utiliza como insumo el trabajo periodístico que luego compite por la atención de la audiencia.

El impacto ya aparece en las métricas. Según Chartbeat, el tráfico que Google deriva a los medios cayó un 33% en un año a escala global, impulsado por las respuestas generadas por IA que aparecen directamente en los resultados de búsqueda.

El resultado ilustra al periodismo en la era de la inteligencia artificial, en la que conviven notas producidas con asistencia de IA, presiones por mayor productividad y una creciente disputa por quién debe pagar por el material con el que se entrenan los modelos.

El reclamo de Editorial Perfil

La presentación judicial se produjo el pasado 24 de agosto y abre en el plano local una discusión que ya había generado conflictos entre empresas de inteligencia artificial y medios de distintos países. El eje del reclamo está puesto en el uso de publicaciones periodísticas para entrenar modelos y en la posterior explotación comercial de esos sistemas.

Según Editorial Perfil, pericias técnicas e informáticas incorporadas al expediente señalaron el uso de notas, investigaciones, crónicas y entrevistas exclusivas como materia prima para el desarrollo y la optimización de modelos de lenguaje. La empresa sostiene que se accedió a contenidos protegidos por paywalls.

El reclamo tiene dos dimensiones. La primera está vinculada con el entrenamiento de los modelos, ya que la compañía indica que sus publicaciones fueron utilizadas como insumo sin autorización. La segunda apunta a la explotación comercial de esos desarrollos y al impacto que las respuestas de herramientas como Bing, Copilot y Azure AI podían generar sobre el tráfico hacia los sitios periodísticos.

Fuentes de la Editorial Perfil señalaron que habían intentado negociar con OpenAI antes de iniciar la acción judicial. “Nosotros quisimos negociar con ellos. Nos ignoraron. Entonces, siguiendo la línea de The New York Times, decidimos hacer esta demanda”, afirmó en un video Agustino Fontevecchia, director de Contenidos Digitales de la empresa.

Los antecedentes internacionales

En el debate internacional hay tres posiciones. Consultado por Letra E el abogado especializado en derechos de autor Carlos Laplacette, explicó que una es la de las plataformas, que sostienen que realizan un uso justo del material periodístico disponible. Otra considera que existe un uso comercial de textos protegidos por propiedad intelectual y que las compañías deben pagar por ellos. La tercera propone un régimen impositivo específico para subsidiar a los medios.

El conflicto tiene antecedentes recientes en otros mercados. En Brasil, el diario Folha de S.Paulo demandó a OpenAI en 2025 por competencia desleal y violación de derechos de autor. La empresa periodística reclamó que dejara de recopilar y utilizar sus publicaciones sin autorización ni compensación.

En mayo de 2026, Folha de S.Paulo y el Grupo UOL alcanzaron un acuerdo de licencia con OpenAI, que contempló resúmenes atribuidos y enlaces hacia las publicaciones originales. El monto de ese acuerdo no fue informado públicamente.

Según el blog LLM Pulse, que mantiene un mapa de las colaboraciones entre compañías de inteligencia artificial y medios de comunicación, OpenAI firmó acuerdos con más de 20 editores de noticias, que alcanzaban a más de 160 medios en más de 20 idiomas. Entre los convenios mencionados figuraban Associated Press, el Grupo Prisa, Folha de S.Paulo y el Grupo UOL.

El mismo relevamiento indica que uno de los acuerdos de mayor valor fue el firmado con News Corp, por más de u$s 250 millones durante cinco años. También registra empresas periodísticas que optaron por recurrir a los tribunales en lugar de establecer acuerdos de licencia, entre ellas The New York Times.

Por otro lado, esta semana, Australia aprobó una ley que busca que las grandes plataformas tecnológicas compartan parte del valor que generan a partir de las noticias. La normativa establece un gravamen del 2,5% sobre los ingresos publicitarios locales para las plataformas que no alcancen acuerdos comerciales con medios australianos. Meta, Google, TikTok y Microsoft/LinkedIn están entre las empresas alcanzadas por la medida, que también incorpora incentivos para que las plataformas negocien con medios pequeños y medianos.

La discusión por los derechos de autor

En una entrevista con Letra E, la investigadora de Momentum - Journalism and Tech Task Force, Ester Borges, dijo que las herramientas de inteligencia artificial ya habían modificado la relación entre las personas y las noticias. “Cada vez más, el usuario no necesariamente busca una noticia, sino una respuesta. Y si esa respuesta es construida a partir del trabajo de los medios, pero el usuario ya no llega al medio ni genera una relación con él, tenemos un problema de sostenibilidad que va mucho más allá del derecho de autor”, señaló.

Borges plantea que el debate también debe contemplar las condiciones de negociación entre las plataformas y los medios: “Un modelo justo debería combinar remuneración, transparencia, capacidad de negociación y mecanismos colectivos”.

Además, indica que no debía existir una única fórmula para todos los medios de América Latina, sino procedimientos para conocer cómo se utilizan los contenidos, bajo qué condiciones, cómo se calcula su valor y qué reciben a cambio los productores de información.

El profesor e investigador del Conicet, Martín Becerra, señala con sorpresa la tardanza con la que se produjo la demanda de Editorial Perfil. “El mundo de los medios escritos en español, en particular, los medios latinoamericanos y, muy especialmente, los argentinos, lleva un rezago comparativamente grande respecto de los de otras regiones del mundo a la hora de reclamar por el copyright y los derechos de autor del material periodístico utilizado por las empresas desarrolladoras de aplicaciones y servicios de IA”, expresó a este medio.

Becerra también marca dos ironías en torno al uso del material periodístico por parte de las empresas de inteligencia artificial: “Por un lado, mi posición personal es que el contenido periodístico suele ser un contenido de interés público y forma parte del acervo de conocimientos que una sociedad atesora para retratar su funcionamiento en un momento histórico determinado”.

El investigador plantea así una tensión entre el valor público de las publicaciones y los derechos de quienes producen ese material. También cuestiona el comportamiento de las compañías tecnológicas. “Las empresas desarrolladoras de IA están violando constantemente el copyright y los derechos de autor del contenido periodístico y son, simultáneamente, totalmente celosas y rigurosas a la hora de llevarte a juicio por temas de copyright, patentes, propiedad intelectual y derechos de autor”, concluye.

Las distintas estrategias de los medios

La demanda de Editorial Perfil no encontró una respuesta uniforme entre las empresas periodísticas argentinas. Diego Garazzi, gerente de Legales de La Nación, aseguró a Letra E que “por ahora no está en nuestros planes activar algo similar”.

Otros medios argentinos, en cambio, evaluaban recurrir a la Justicia por el uso de material propio en sistemas de inteligencia artificial. Entre ellos se encontraba Misiones Online, según información proporcionada a este medio. El medio analiza una eventual demanda por considerar que las plataformas utilizan contenido original sin una compensación económica.

Fontevecchia le dijo a Letra E que hace años la industria argentina trabaja sobre cuestiones vinculadas con la propiedad intelectual. En el caso específico de las empresas de inteligencia artificial, tanto la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) como varios medios analizan la posibilidad de avanzar con procesos judiciales similares al iniciado por Editorial Perfil. “Mientras más se sumen, más fuerte será nuestro reclamo”, sostiene.

La diferencia de posiciones refleja una discusión que todavía no tiene una resolución uniforme. Mientras Editorial Perfil opta por llevar el reclamo a la Justicia, otros medios exploran acuerdos de licencia o mantienen abiertas distintas vías de negociación.

El antecedente de Folha de S.Paulo es el ejemplo sobre cómo ambas estrategias podrían ir de la mano. El diario brasileño había iniciado una acción contra OpenAI y posteriormente alcanzó un acuerdo de licencia. Para los medios, el caso dejó planteada una discusión que excedía el reclamo puntual por derechos de autor y alcanzaba el valor económico del contenido periodístico en el ecosistema de inteligencia artificial.

La demanda argentina incorpora así un nuevo capítulo a una disputa internacional que comienza a extenderse entre los medios de todo el mundo. El caso de Editorial Perfil pone en el centro del debate, por primera vez en Argentina, el vínculo entre las compañías tecnológicas y los medios que producen la información utilizada por sus sistemas, además de la discusión sobre quién debe asumir el costo de ese contenido.

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