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DELEGACIÓN COGNITIVA

A la escuela con Google Gemini: la Ciudad abrió la puerta para que las empresas de IA entren a las aulas

La plataforma ya integra el sistema educativo porteño. Siguen las dudas por contratación, privacidad, costos y acceso desigual entre estudiantes.

La Ciudad de Buenos Aires decidió incorporar Google Gemini al sistema educativo y habilitó el uso de inteligencia artificial dentro de la currícula de primaria y secundaria. La medida va a contramano de otros países que limitaron estas plataformas en las aulas y reabre el debate sobre datos, contratación pública y el rol de las grandes tecnológicas en la educación.

El pasado miércoles, Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, anunció que la ciudad prohíbe el uso de IA por parte de los alumnos de las escuelas públicas hasta octavo grado. A partir de los 13 años, el sistema educativo incorpora contenidos sobre cómo funciona esta tecnología.

En la Ciudad de Buenos Aires, la propuesta es al revés. En febrero de 2026, el Gobierno porteño habilitó cuentas para que alumnos de primaria utilicen herramientas de inteligencia artificial. En marzo, el alcalde porteño Jorge Macri anunció que más de 7000 docentes recibieron capacitación en Google Gemini para garantizar el acceso de los estudiantes de primaria y secundaria a estas herramientas.

En otro comunicado reciente, el número llega a 30.000 y anuncia que, a partir de ahora, la Ciudad incorpora la inteligencia artificial a la currícula obligatoria para que los estudiantes aprendan a usarla de manera crítica y responsable.

"Los chicos de 1°, 2° y 3° grado inician sin contacto directo con IA reconociendo usos y riesgos de la IA; en 4°, 5°, 6° y 7° grado suman una exploración cada vez más cercana, primero grupal y guiada, luego individual y supervisada. Por ejemplo, generar infografías; escritura asistida con asistentes conversacionales; grabación de podcasts sobre temas de aula. O bien emplear asistentes de escritura con IA para trabajar borradores de cuentos o textos informativos que luego se reescriben colaborativamente" indica el documento, sin especificar qué herramienta.

La iniciativa forma parte del Plan Buenos Aires Aprende y de la política de Protección Digital Infantil y Adolescente. El objetivo oficial es que los estudiantes desarrollen conocimientos y criterios para comprender cómo funciona esta tecnología, aprovechar sus posibilidades y reconocer sus riesgos.

Inteligencia artificial en las escuelas porteñas

Pero hay un dato que no aparece explicitado en la comunicación oficial. Google Gemini ya se utiliza dentro del sistema educativo porteño. La herramienta ingresa a las escuelas secundarias en 2025 y se extiende a todas las primarias estatales en febrero de 2026 a través de las cuentas institucionales @alu.bue.ar de Google Workspace for Education.

Sin embargo, ni en los anexos ni en el comunicado oficial sobre la incorporación de inteligencia artificial se menciona expresamente a Gemini como una de las herramientas que utilizan los estudiantes. Las referencias a la plataforma aparecen en otro contexto, entre las herramientas utilizadas para elaborar el propio documento.

El texto oficial señala que “el proceso de elaboración contó con la asistencia de NotebookLM (Google, 2026) para el procesamiento inicial de fuentes bibliográficas, y de Claude (Anthropic, 2026) para la creación de materiales gráficos”. También indica que “la imagen de portada fue creada con la asistencia de ChatGPT (OpenAI, 2026), desarrollada a partir de una propuesta conceptual elaborada por el equipo del Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

La inteligencia artificial entra en las escuelas

El contraste es relevante. Mientras el Gobierno porteño capacita al personal docente y habilita cuentas institucionales para el uso de herramientas de inteligencia artificial, la comunicación oficial del programa no identifica a Gemini como una de las plataformas que efectivamente utiliza el sistema educativo.

El acuerdo con Gemini y la información que falta

Desde los inicios de Conectar Igualdad, el programa educativo que incorporaba la tecnología en el aula, la relación escuela-empresas estuvo cuestionada. Si en ese momento la discusión era el sistema Windows por defecto, ahora es la IA de Google por defecto.

No hay detalles suficientes sobre la elección de la herramienta ni el procedimiento de contratación en el programa Buenos Aires Aprende. Tampoco sobre los costos ni las condiciones del acuerdo que permiten que una herramienta de la compañía quede disponible para miles de estudiantes y docentes de las escuelas porteñas.

En cambio, en el Decreto 97/26 sí se puntualiza que, en los programas de capacitación docente, se hizo uso de la certificación internacional de Google Academy en Gemini para 7000 docentes, “garantizando el acceso a herramientas de Inteligencia Artificial a todos los alumnos de primaria y secundaria”.

Con respecto a los alumnos, al no mencionarse de manera expresa la herramienta a utilizar en los anexos, tampoco hay información suficiente sobre el tratamiento de los datos personales ni sobre las herramientas concretas que se utilizan en la escuela.

Un pedido de informes presentado el 25 de marzo en la Legislatura por la legisladora porteña de La Libertad Avanza, Marina Kienast, solicita precisamente detalles sobre la contratación, los costos y las políticas de privacidad vinculadas con estudiantes, en el marco de la normativa de protección de datos personales. El último movimiento del expediente fue el 29 de abril de 2026 y aún no tuvo tratamiento.

Enfoque internacional de la educación y las Big Tech

Una investigación reciente de The New York Times sobre Estados Unidos describe cómo las grandes tecnológicas expandieron su influencia en la educación a través de un circuito que combina infraestructura, plataformas, formación docente y materiales educativos.

La investigación señala a Google, Microsoft, Amazon, Apple, Meta y OpenAI, y describe su presencia en escuelas estadounidenses mediante computadoras y software, plataformas de comunicación, contenidos curriculares, cursos y capacitaciones para docentes.

Además, al igual que sucede en la Ciudad de Buenos Aires, las compañías también financian organizaciones docentes, investigaciones y programas que ayudan a definir qué tecnologías y habilidades se vuelven prioritarias en la escuela.

Cognitivicidio: los efectos de la IA en las aulas

Consultado por Letra E, el profesor del Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Fernando Schapachnik, sostuvo que la evidencia disponible sobre el desempeño académico asociado al uso de modelos de lenguaje de gran escala (LLM) resulta preocupante.

El especialista citó como ejemplo un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) sobre estudiantes que realizan tareas de escritura con y sin asistencia de inteligencia artificial. Según explica, las conclusiones resultan contundentes respecto de la delegación cognitiva que puede producir el uso de estas herramientas.

“A los pocos minutos se les preguntaba si recordaban de qué se trataba lo que habían escrito. La mayoría —una amplísima mayoría— tanto de quienes habían buscado en Google como de quienes no habían tenido ayuda, recordaba el contenido. En cambio, el 85% de quienes habían usado GPT no recordaba de qué se trataba”, señaló.

A la escuela con Google Gemini

Schapachnik sostiene que el aprendizaje solo se produce cuando existe un esfuerzo intelectual. “Los circuitos del pensamiento no se activan cuando no hay un esfuerzo involucrado”, afirma.

El especialista también mencionó una investigación realizada con más de 26.000 estudiantes chinos, a quienes se sigue durante varios años. Según indica, el trabajo observa un deterioro en el rendimiento de quienes utilizan herramientas de inteligencia artificial en las pruebas.

A su criterio, esa evidencia permite pasar de las primeras advertencias formuladas por docentes en las aulas a resultados provenientes de investigaciones científicas de mayor escala. Por ese motivo, considera preocupante la incorporación de los LLM en los espacios educativos.

Por qué no incorporar chatbots comerciales a las aulas

Mariana Ferrarelli, directora de Estrategia de IA en Educación de la Universidad de San Andrés (UdeSA), plantea que el debate debe comenzar con una pregunta central: qué tipo de inteligencia artificial se pretende incorporar al sistema educativo.

La especialista advierte que una incorporación centrada exclusivamente en los chatbots generativos puede llevar a los estudiantes a interpretar que esa es la única forma posible de inteligencia artificial. También diferencia entre las aplicaciones conversacionales y la inteligencia artificial como campo de la computación.

“Si vamos a ir por las IA comerciales, el problema es que vamos a estar asumiendo, vamos a estar formando a los estudiantes para que sean simplemente usuarios de esa tecnología y vean la interfaz de chatbot como la natural; que naturalicen, normalicen esa interfaz de chatbot, cuando en realidad hay otros usos posibles de la IA”, explica.

Ferrarelli suma otra dimensión al debate y plantea la necesidad de formar no solo usuarios, sino también diseñadores y productores de tecnología. “Y acá me voy, además, a la perspectiva de diseñador de tecnología, de productor de tecnología, ¿no?”, señala.

Desde esa mirada, sostiene que limitar la enseñanza a los chatbots tradicionales reduce el universo de posibilidades. En cambio, una perspectiva orientada a la construcción tecnológica permite pensar en el rediseño de interfaces y en nuevas formas de relación entre las personas y las máquinas.

La especialista coincide con la idea de considerar la inteligencia artificial como una dimensión de la educación digital y con la necesidad de evitar la delegación cognitiva. Sin embargo, cuestiona que la respuesta pueda limitarse a enseñar a los estudiantes a resistir la tentación de delegar sus tareas.

“Coincido en evitar la delegación cognitiva, pero insisto en que me hace ruido descansar en que no va a ocurrir a través de bots comerciales que, en general, estimulan esa delegación; la estimulan en las iteraciones”, afirma.

Para Ferrarelli, el problema excede la alfabetización tecnológica. “Y no es solamente un tema de alfabetizar para que el estudiante no sienta la tentación de delegar. No es tanto un tema de alfabetización, sino de cómo están diseñados los sistemas”, sostiene.

El planteo abre una discusión que excede la decisión de permitir o prohibir los chatbots en las escuelas. Para los especialistas, también resulta necesario definir qué tipo de aprendizaje se busca promover y qué lugar ocupan las empresas y sus herramientas dentro de ese proceso.

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