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LLUVIA DE DÓLARES

Súper Niño, súper campaña y emergencia: el agro hace cuentas y el Gobierno se prepara

El fenómeno abre una oportunidad para el maíz y la soja, pero el riesgo de inundaciones plantea interrogantes. Los planes de la Nación y las provincias.

El Súper Niño tiene a todos nerviosos y superpone expectativas y temores. Mientras el gobierno de Javier MIlei coordina con las provincias cómo enfrentar posibles inundaciones, el agro hace cuentas y se ilusiona con una gran cosecha. El agua abre una oportunidad productiva, pero también pone a prueba la infraestructura y la capacidad de respuesta estatal.

El Niño es un fenómeno climático que afecta al océano y la atmósfera y que alterna sus ciclos con su alter ego, La Niña. En los períodos en los que le toca, generalmente cada dos a siete años, se observan ciclos de abundantes lluvias, altas temperaturas y sequías que afectan de manera muy dispar a cada región del mundo, pero también dentro de cada país.

En este escenario, el agro argentino vislumbra una buena oportunidad para la producción de granos y proyecta rendimientos muy elevados, aunque sabe que el resultado dependerá del manejo, la infraestructura y los límites que imponga el agua.

El agro teme que se repita la postal de los campos inundados de 2025

El optimismo convive además con otras realidades, como la postal de los productores del Litoral que ya rescatan a su hacienda de los campos inundados, o el temor de que varias ciudades del interior vuelvan a vivir lo mismo que el año pasado o que hace medio siglo. El cronómetro empieza a correr para todos.

En boca de todos

Aunque no deja de ser un fenómeno conocido, este año El Niño ha generado particular preocupación por la intensidad que se prevé que tendrá. Tanto, que lo llaman Súper Niño, aunque, estrictamente, esa categoría no exista.

Las advertencias llegan desde importantes instituciones globales, como la Organización Mundial Meteorológica (OMM) o la propia Administración Nacional Oceánica y Atmosférica del gobierno estadounidense (NOAA). En su último informe la NOAA asegura que hay más de un 90% de probabilidades de que sea “un evento muy fuerte” y hasta señala que podría “superar los episodios registrados” hasta el momento, es decir, desde 1950.

En la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) relativizan, en parte, el efecto esperado en Argentina y descreen que en estas latitudes avecine el peor fenómeno en los últimos 50 años, sino que más bien prevén características similares a lo ocurrido en 2015/16.

El Niño alimenta las expectativas del agro

En términos productivos, que haya mucha lluvia no es necesariamente negativo. Y eso explica por qué las proyecciones todavía ubican a la próxima campaña “gruesa” en niveles muy similares a la anterior, cuando el sector batió récords históricos.

Consultado por Letra E, Cristian Russo, jefe de estimaciones agrícolas de la bolsa rosarina, señaló que “se espera que Argentina saque ventaja de esta situación y tenga una cosecha superadora”. Su último informe proyecta que el maíz superaría las 65 millones de toneladas, con posibilidades de ubicarse al mismo nivel que la campaña 2025/26, la mejor de la historia para la oleaginosa. Para el caso de la soja, se esperan unas 48 millones de toneladas.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta una buena campaña maicera

Hay optimismo agrícola porque las lluvias se concentrarían en octubre, noviembre y diciembre, lo que coincide con las fechas claves de siembra de los cultivos más importantes para el país. Que, por cierto, performan muy bien en los años Niño".

Así lo demuestra un modelo probabilístico que lanzaron en conjunto el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Conicet, en el que recogen información de varias décadas. “De las 12 campañas El Niño registradas en la serie, el maíz nacional superó su rinde medio en 10 de ellas, mientras que en soja de primera lo hizo en 11”, destacan desde los organismos científicos.

La infraestructura, un condicionante

“Este escenario es de viento a favor para la Argentina, porque no vamos a hablar de la falta de agua ni de limitaciones a los cultivos”, explicó a este medio Russo, quien vislumbra una chance concreta de alcanzar buenos rendimientos, muy necesarios para un negocio agrícola de márgenes acostados.

De todos modos, el especialista coincide con sus pares en que el éxito de la campaña dependerá de la posibilidad de anticiparse y planificar. La mayoría de los informes sectoriales advierten que la ventana de tiempo para trabajar será acotada y que las limitantes no las ofrecerá la disponibilidad, sino la logística y la infraestructura.

Eso aplica tanto para la siembra como para la cosecha, pues a fin de año también se superpone la trilla de trigo y los camiones deberán salir de los campos con la producción por caminos rurales que, en muchos casos, están en mal estado.

Recaen dudas sobre el estado de la infraestructura hídrica

“Me parece que todo el sector está muy preparado y que ya sabe cuáles deben ser las decisiones productivas. Ojalá que esta campaña sirva para Argentina a nivel macro”, ponderó el especialista de la BCR.

Los planes de emergencia

Lo que puede ser una buena campaña agrícola, sin embargo, también puede significar daños productivos y socio-económicos muy relevantes. Un trabajo de la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias (Dinesa) identificó recientemente como áreas “potencialmente inundables” a vastas zonas de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco, que coinciden con los pronósticos de lluvias. En conjunto abarcan casi cinco millones y medio de hectáreas.

Funcionarios de la Agencia Federal de Emergencias (AFE) ponen atención en el noreste argentino y en la Cuenca del Plata, áreas que identifican con “mayor potencial de inundaciones, crecidas y afectación de infraestructura crítica”. Ciertamente, la posibilidad de que la postal que arrojó el centro bonaerense el año pasado se extienda en varias provincias es lo que más preocupa al Gobierno, que desde mayo recorre el país con su Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/27.

Nación y provincias coordinan un plan de contingencia

“Pusimos a las fuerzas federales en apresto y coordinamos con los organismos del gobierno nacional y las provincias para actuar conjuntamente”, dijeron a Letra E fuentes de AFE.

En paralelo al reclamo de los gobernadores por obras, ya llevaron a cabo reuniones en Santa Fe, Corrientes, Misiones y Entre Ríos; y para septiembre proyectan hacerlo en Mendoza, Chubut y Catamarca. En cada una de las provincias, por su parte, se adelantaron recursos y anunciaron planes de infraestructura y equipamiento.

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