La petroquímica exportó más de u$s 900 millones y apuesta a Vaca Muerta
La industria petroquímica argentina exportó más de u$s 900 millones en 2024 y busca convertir a Vaca Muerta en un motor para producir fertilizantes e insumos de mayor valor agregado, en una estrategia orientada a reducir la dependencia de importaciones y atraer nuevas inversiones.
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Según un informe del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (Creebba), el sector alcanzó exportaciones por unos u$s 910 millones el año pasado, al tiempo que redujo significativamente las importaciones y mejoró su desempeño externo entre 2021 y 2024.
El estudio "Actividad petroquímica en la Argentina y Bahía Blanca" destaca el rol de una industria que abastece a múltiples cadenas productivas, entre ellas las de construcción, agricultura, salud, industria química, farmacéutica, textil y plástica.
Argentina cuenta actualmente con ocho polos petroquímicos distribuidos en cuatro provincias: Bahía Blanca, Ensenada, Campana-San Nicolás y Gran Buenos Aires, Puerto General San Martín-San Lorenzo, Río Tercero, Luján de Cuyo y Plaza Huincul.
Entre ellos, Bahía Blanca concentra el 56,3% de la capacidad instalada petroquímica nacional y aproximadamente el 67% de la producción, convirtiéndose en uno de los principales motores del sector y de sus exportaciones.
Más exportaciones y menos importaciones
La evolución del frente externo muestra una mejora significativa. Entre 2021 y 2024, las importaciones petroquímicas disminuyeron 30%, mientras que las exportaciones crecieron 38%.
Si bien la actividad todavía presenta un déficit comercial estructural y necesita recurrir a compras externas para abastecer determinadas demandas industriales, el sector logró exportar productos por aproximadamente u$s 910 millones durante 2024.
En términos físicos, la producción petroquímica nacional alcanzó unas 5,9 millones de toneladas durante ese año, frente a una capacidad instalada cercana a los 7,7 millones de toneladas.
La producción se distribuyó entre bienes básicos, que representaron el 41,9%; bienes intermedios, con el 10,8%; y bienes finales, que explicaron el 47,3%.
El mercado interno continúa siendo el principal destino de la producción. En 2024, Argentina importó aproximadamente 2,3 millones de toneladas de productos petroquímicos, mientras que exportó unas 940.400 toneladas.
Bahía Blanca, el corazón petroquímico
El peso de Bahía Blanca dentro del entramado nacional convierte al polo bonaerense en un activo estratégico para el desarrollo industrial.
"La industria petroquímica es un sector estratégico para el desarrollo productivo de la Argentina porque transforma los recursos naturales en productos de alto valor agregado que abastecen a prácticamente todas las cadenas industriales", señaló Gabriel Rodríguez Garrido, director ejecutivo del Instituto Petroquímico Argentino (IPA).
La disponibilidad de gas natural y petróleo proveniente de Vaca Muerta representa, en este sentido, una oportunidad para ampliar la capacidad industrial y profundizar el proceso de transformación de los hidrocarburos dentro del país.
Fuentes del sector destacan que una mayor disponibilidad de materias primas energéticas competitivas puede favorecer nuevas inversiones, incrementar las exportaciones y reducir la dependencia de productos importados.
PVC: un producto estratégico
Dentro de la cadena petroquímica, el policloruro de vinilo (PVC) constituye uno de los productos con mayor impacto transversal.
Según el informe de Creebba, Argentina cuenta con una única productora nacional de PVC, con una capacidad instalada de 230.000 toneladas anuales. La producción se mantuvo por encima de las 180.000 toneladas entre 2021 y 2024 y alcanzó un máximo de 203.000 toneladas en 2022.
La evolución comercial muestra además un fuerte avance exportador. En 2024, las importaciones de PVC se redujeron a unas 10.000 toneladas, mientras que las exportaciones alcanzaron aproximadamente 93.000 toneladas.
El 44% de la producción se destina a caños y accesorios, mientras que cables y films y láminas representan otro 12% cada uno. El resto abastece aplicaciones como calzado, perfiles rígidos, botellas y mangueras, además de sectores vinculados con packaging, salud e infraestructura.
"El PVC ocupa un lugar estratégico dentro de la industria petroquímica argentina por su amplia diversidad de aplicaciones para la construcción, la medicina, la farmacéutica y la industria alimenticia, entre otras", afirmó Miguel García, director ejecutivo de la Asociación Argentina del PVC (AAPVC).
Fertilizantes: una oportunidad de u$s 2400 millones
De acuerdo con el informe, existen proyectos que permitirían duplicar la capacidad instalada nacional de producción de urea, desde las actuales 1,3 millones de toneladas hasta aproximadamente 2,6 millones.
A esta expansión se suma un proyecto anunciado por u$s 2400 millones, que contempla una capacidad adicional estimada en 2,1 millones de toneladas anuales.
El desarrollo de esta industria permitiría sustituir importaciones, generar nuevas exportaciones y aprovechar la disponibilidad de gas natural de Vaca Muerta como materia prima para la producción de fertilizantes.
De concretarse estas inversiones, Argentina podría avanzar hacia una posición más relevante dentro del mercado regional y global de fertilizantes.
Vaca Muerta impulsa una nueva etapa industrial
La expansión de la producción de hidrocarburos no convencionales también genera oportunidades para la integración entre energía y petroquímica.
El informe identifica proyectos energéticos y petroquímicos vinculados con Vaca Muerta por aproximadamente u$s 3000 millones, destinados a nuevas instalaciones de procesamiento, poliductos y plantas de fraccionamiento.
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La disponibilidad creciente de gas y petróleo puede convertirse así en un factor de competitividad para industrias que utilizan hidrocarburos como insumo, permitiendo avanzar desde la exportación de materias primas hacia productos industriales con mayor valor agregado.
"Argentina tiene una oportunidad histórica para consolidar una industria petroquímica de escala internacional. El desarrollo de los recursos no convencionales de Vaca Muerta, integrado con polos industriales como Bahía Blanca, crea las condiciones para impulsar una nueva etapa de inversiones, innovación y mayor valor agregado", sostuvo Jorge de Zavaleta, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP).
Con una red industrial distribuida en ocho polos, una producción cercana a los 6 millones de toneladas y exportaciones por más de US$ 900 millones, el sector busca aprovechar la nueva disponibilidad de gas y petróleo para ampliar su escala.
El desafío hacia adelante será convertir el crecimiento de Vaca Muerta en más capacidad industrial, nuevas inversiones, sustitución de importaciones y exportaciones de productos con mayor valor agregado.
En ese escenario, Bahía Blanca aparece como uno de los principales puntos de conexión entre los recursos energéticos de la Cuenca Neuquina y la industria nacional, con potencial para convertirse en uno de los grandes motores de la próxima etapa de desarrollo petroquímico argentino.