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ES EL MODELO

INDEC: la pobreza saltó 4,1 puntos al 32,3% y economistas hablan de un cambio de tendencia

Unos 15 millones de personas no cubren la canasta básica, que sube más que la inflación. Caída de actividad y salarios estancados frenan su reducción.

La pobreza aumentó 4,1 puntos porcentuales en el primer semestre de 2026 y alcanzó al 32,3%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En tanto, la indigencia ascendió al 7,5%. El deterioro del indicador social estuvo impulsado por ingresos familiares que corrieron detrás del costo de las canastas básica total y alimentaria.

El deterioro social obedeció a que los ingresos familiares corrieron por detrás del aumento en la Canasta Básica Total y la Canasta Básica Alimentaria, cortando de manera definitiva la tendencia descendente registrada desde la segunda mitad de 2024. Analistas estiman que mientras esa brecha no se cierre, la recuperación de los ingresos no alcanza para sacar hogares de la pobreza.

Además, el INDEC informó que la actividad económica cayó 2,9% en julio frente a junio en términos desestacionalizados y 1,4% respecto de julio de 2025. La evolución del empleo, los salarios y las canastas durante el segundo semestre será determinante para saber si el 32,3% constituye un pico o si el deterioro continúa.

El dato oficial

En los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la pobreza alcanzó al 24,4% de los hogares y al 32,3% de las personas. Esto representa 2.498.000 hogares y 9.729.000 personas dentro del universo relevado por el INDEC.

La indigencia, en tanto, llegó al 5,6% de los hogares y al 7,5% de las personas: 575.000 hogares y 2.249.000 personas en los 31 aglomerados.

Extrapolada a la población total del país, el universo que compone la tasa de pobreza se ubica en torno a los 15 millones de personas. Es una estimación sobre la población total, no la cantidad de personas que el INDEC releva directamente en su informe.

El salto respecto del segundo semestre de 2025 fue significativo, ya que la pobreza aumentó 3,4 puntos en hogares y 4,1 puntos en personas. La indigencia subió 0,8 puntos en hogares y 1,2 puntos en personas.

Cambio de tendencia

Un informe de LCG sobre los microdatos de la EPH detectó un aumento de 24% interanual en el grupo de personas que se encontraba alrededor de la línea de pobreza, es decir, hogares no pobres con ingresos de hasta 10% por encima de la CBT y hogares pobres que alcanzaban hasta 90% de esa canasta.

La consultora señaló que 70% del aumento de ese grupo se explicaba por una mayor cantidad de personas que todavía no eran consideradas pobres, pero estaban cerca de serlo. La conclusión fue que había crecido la población “con riesgo de ser pobre”.

Economistas coincidieron en señalar cómo la composición de la inflación golpeó con mayor dureza a los sectores más vulnerables. Julián Neufeld, de la Fundación Libertad y Progreso, advirtió que "las canastas de pobreza e indigencia subieron casi el doble de rápido que el ingreso per cápita familiar, eso empuja muchas familias por debajo de la línea de pobreza".

"De todas maneras, el salario se sostuvo en términos reales hasta junio, el problema radicó en que la composición de los aumentos del IPC le pegó más duramente a los más pobres. La aceleración del precio de las carnes a principio de año, la aceleración del precio de los combustibles y las subas de tarifas en términos reales impactan duramente sobre las personas de menores recursos, llevándolas por debajo de la línea de pobreza", explicó.

A su vez, el especialista remarcó la importancia de monitorear el mercado cambiario hacia adelante: "Por este motivo miramos de cerca la depreciación del peso, el aumento del dólar pega rápidamente sobre los precios de los bienes transables, entre los cuáles se encuentran los alimentos y bebidas, que juegan un rol importantísimo en las canastas de pobreza e indigencia. Es por esto que miramos de cerca las subas del tipo de cambio, que golpean el poder adquisitivo de los salarios por dos vías, baja del salario en dólares y caída del ingreso disponible de las familias que menos tienen".

Un regreso por encima del 30%

El nowcast de pobreza de Martín González-Rozada, del Departamento de Economía de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), había estimado para el primer semestre una pobreza de 31,4% y una indigencia de 6,9%. La estimación se ubicaba por encima del 28,2% registrado oficialmente en el segundo semestre de 2025.

La diferencia con el dato finalmente publicado por el INDEC muestra que el deterioro fue mayor al anticipado. En su actualización más reciente, la universidad señala que desde el semestre agosto 2025-enero 2026 las canastas comenzaron a crecer más que los ingresos, una dinámica que contribuyó al aumento posterior de la pobreza.

Por su parte, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) difundió un comunicado titulado "La pobreza dejó de caer: entre el cambio de tendencia y un piso estructural". El centro de estudios puso el foco en la trayectoria trimestral para demostrar que el indicador va en aceleración: la pobreza pasó de 26,9% en el tercer trimestre de 2025 a 29,9% en el cuarto, a 30,0% en el primero de 2026, y saltó al 34,6% en el segundo trimestre de 2026.

"El dato central no es solo el nivel semestral, sino el cambio de tendencia: la fase de fuerte reducción de la pobreza monetaria se agotó durante la segunda mitad de 2025 y fue reemplazada por un proceso de estancamiento y posterior aumento", señaló el ODSA-UCA.

"La pobreza disminuye 10,9 puntos porcentuales entre 2022 y 2025 según la metodología oficial, pero solo 3,1 puntos cuando se integran los ajustes metodológicos. Existió una mejora efectiva, pero fue mucho menor que la que surge de las tasas oficiales. Que la pobreza vuelva a aumentar incluso bajo la medición sin corregir constituye una señal especialmente relevante", señalaron.

Ingresos contra canastas

"En promedio, el ingreso per cápita familiar aumentó 11,5%", mientras que "las canastas regionales promedio aumentaron 21,4% (CBA) y 19,6% (CBT)", puntualizó el INDEC en su resumen ejecutivo. El informe detalló con claridad el origen del fenómeno: "Los ingresos en el período estudiado aumentaron menos que lo que aumentó la CBT y la CBA, por ende, tanto la tasa de pobreza como la de indigencia también aumentaron con respecto al semestre anterior".

En paralelo, la brecha de la pobreza alcanzó el 35,9%. Según el INDEC, "el ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $922.755, mientras la CBT promedio del mismo grupo de hogares alcanzó $1.440.395". En el caso de la indigencia, la distancia promedio entre los ingresos y el costo de los alimentos fue de $226.655, representando una brecha del 33,9%.

La actividad económica sobre la segunda mitad

La evolución de la pobreza quedó además vinculada a una economía que mostró señales de enfriamiento. En julio, el EMAE registró una caída mensual desestacionalizada de 2,9% y una baja interanual de 1,4%.

Tras la difusión de las cifras oficiales, el ministro de Economía, Toto Caputo, buscó matizar el impacto del informe al contrastar el número actual con el piso de la gestión.

A través de sus redes sociales, sostuvo: "Si bien las tasas de pobreza y de indigencia se incrementaron 4,1 p.p. y 1,2 p.p. en relación al semestre previo, ambas tasas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de 2024. Frente a dicho período, la tasa de pobreza se redujo de 52,9% a 32,3%, en tanto la de indigencia cayó de 18,1% a 7,5%".

Los analistas lo contradicen. "Se trata de la primera suba de la tasa de pobreza desde la segunda mitad de los años 90 no explicada por una crisis cambiaria con aceleración de la inflación. Es una señal más sobre la debilidad y heterogeneidad del crecimiento del PBI", dijo Matías Surt, economista de Inveq.

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