Emprendedores mirando al sur
Milei no solo defendió a la inteligencia artificial en los discursos, sino que ofreció a los gigantes tecnológicos un “paraíso” en el sur argentino con el compromiso explícito de no regular la IA.
En ese marco, lanzó la frase que podría funcionar como un cartel publicitario de “en oferta”. “A los hombres y mujeres libres, científicos, creadores, emprendedores de todo el mundo: miren al sur, van a encontrar una tierra inmensa de campos fértiles, petróleo, minerales y talento humano”.
El kit ofrecido por el Gobierno combina una promesa de recursos naturales —tierra, petróleo, minerales— con una apuesta por el capital humano y un marco político que se vende como “libertador”: menos Estado, menos regulación y alineamiento geopolítico con Estados Unidos.
“El problema no es que Argentina quiera recibir inversiones en inteligencia artificial, sino hacerlo bajo la idea de que la innovación necesita un territorio con cada vez menos reglas y sin una discusión democrática previa sobre sus consecuencias”, dijo a Letra E el cofundador y codirector de The Common Initiative, Oscar Soria.
“El discurso de Milei, además de anacrónico, quiere trasladar la lógica del extractivismo a la era digital, con corporaciones con acceso privilegiado al agua y la energía y un Estado cada vez más limitado para proteger los bienes comunes”, sostuvo Enrique Viale, presidente de la Asociación Argentina de Abogados y Abogadas Ambientalistas, quien participó en Nueva York de la Semana del Clima.
Javier Milei y la regulación de la inteligencia artificial
En su discurso, Milei comparó a la IA con la “fábrica de alfileres del siglo XXI”, citó a Adam Smith para presentar a la inteligencia artificial como un acelerador de productividad y descartó los “escenarios distópicos” desde el punto de vista económico: el crecimiento se equilibra con la demanda, el consumo y el valor del ocio.
Al respecto de las últimas semanas con narrativas fatalistas, dijo: “Por eso les digo, ante la inteligencia artificial, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad. Tenemos los minerales críticos, la energía, el talento y la capacidad para competir en cada eslabón de esa cadena de valor”.
“Y queremos ser el lugar más competitivo del mundo para desarrollarla, con un marco jurídico de vanguardia, el compromiso de no regular de manera preventiva, responsabilidad limitada para las empresas que operen con agentes de IA, y beneficios fiscales”, agregó.
Para Soria, no estamos hablando solamente de una nueva industria, sino de sistemas capaces de procesar información, tomar decisiones y operar sobre aspectos cada vez más importantes de la vida social.
“La pregunta que la Argentina debería hacerse antes de abrirles las puertas es simple: ¿qué reglas queremos que rijan esa transformación y quién decide esas reglas? Sin ese debate, el riesgo es que la velocidad de la tecnología termine imponiéndose sobre la capacidad de la sociedad para discutirla y controlarla”, agregó.
“Pero claramente Milei no quiere que ese debate suceda y quiere imponer su pseudo-doctrina tecno libertaria”, completó Soria.
Alineamiento con Estados Unidos y Donald Trump
Otro de los puntos retomados por Milei en su discurso es quién manda en el desarrollo de la tecnología: China o Estados Unidos.
“Es necesario que sea Occidente quien lidere el desarrollo de la tecnología, para asegurarnos que sea acorde a nuestros valores fundamentales libertarios, como son el respeto a la vida, la libertad, la propiedad privada y la noción de dignidad humana. En eso, compartimos plenamente la visión del presidente Trump”, expresó.
Detrás del discurso hay un paquete de incentivos que el propio Milei resume en la ONU:
- Compromiso de no regular de manera preventiva la inteligencia artificial.
- Responsabilidad limitada para las empresas que operen con agentes de IA.
- Beneficios fiscales y un “marco jurídico de vanguardia”.
- Minerales críticos, energía y talento humano como ventajas comparativas.
Esta oferta se complementa con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el súper-RIGI, que incluyen a la IA y a los data centers, con estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años y garantías para dirimir conflictos en tribunales internacionales.
Como resume El País de Madrid, “Javier Milei quiere convertir Argentina en la tierra prometida de la inteligencia artificial”, con un “cheque en blanco” para compañías como OpenAI, Tesla y otras.
Al respecto, Soria agregó: “Lo más notable es que la resistencia social a la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, por ejemplo, se ha dado desde una lectura de la sociedad civil de todo el país que comprendió desde el primer momento que todo el paquete de leyes que se empuja en el Congreso tiene nombre y apellido: Peter Thiel”.
“La ley de sociedades, el Súper RIGI, la ley de tierras, la ley de datos y de lobby son todos proyectos de ley que responden a constituir una especie de Constitución de la Impunidad Artificial. Pero la ciudadanía no lo está permitiendo ni lo va a permitir”, agregó.
Un robot a la derecha
El 23 de septiembre de 2026, además de hablar en la ONU, el presidente participó de una actividad organizada por la Fundación Federalismo y Libertad. Allí empleó nuevas metáforas y estructuró su argumento sobre la IA a través de referencias cinematográficas y literarias.
Entre ellas, planteó que la visión sobre las máquinas es una cuestión cultural. Argumentó que en Occidente el Estado promueve el miedo a la IA con una óptica negativa —ejemplificada en el ciborg asesino Terminator— para justificar la regulación y el control gubernamental, a lo que llamó “someternos al Gran Hermano”.
“Si ustedes miran las culturas de Oriente, los robots son buenos. No sé, Astroboy, por decir algo. En Occidente, los robots son malos, Terminator”, ejemplificó y dijo querer tener un “Optimus Tesla”, en referencia al robot humanoide que está desarrollando la empresa de Elon Musk.
OpenAI y Stargate Argentina, todavía sin avances concretos
Mientras tanto, y a casi un año del anuncio de OpenAI, no hay avances concretos en Stargate Argentina. La empresa aclaró que no pondrá capital propio y que solo comprará capacidad de cómputo cuando el centro esté construido, mientras Sur Energy busca financiamiento.
Lo mismo ocurre con otros proyectos: hay reuniones, cartas de intención y recorridas de sitios, pero ninguna decisión final de inversión para los megaproyectos de mayor escala.
En términos políticos, el Gobierno usa estos anuncios como vidriera de un “nuevo modelo” basado en tecnología, energía y territorio, pero en términos reales, la Patagonia sigue siendo más una promesa que una realidad construida.