Carne a Japón: Toto Caputo celebra, pero los frigoríficos avisan que exportar será difícil
Después de dos décadas de espera, Japón abrió finalmente su mercado a la carne argentina. Toto Caputo celebró el acuerdo junto a exportadores, que valoran el avance sanitario pero moderan las expectativas comerciales: los aranceles y la fuerte competencia en el mercado japonés pueden limitar el impacto del nuevo destino para la industria frigorífica argentina.
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La apertura habilita el ingreso de carne producida al norte del río Colorado, desde La Pampa hasta Jujuy, que hasta ahora estaba excluida del mercado japonés. El país había abierto ese destino durante el gobierno de Mauricio Macri, pero solo para la producción de la Patagonia.
Japón avaló la apertura de su marcado a todo Argentina.
La vidriera japonesa entusiasma al sector, que se ilusiona con empezar a jugar en otros mercados de Oriente. Pero el empresariado ya saca la calculadora y no espera, a priori, grandes volúmenes. Entre los negocios posibles, la lengua de vaca aparece como una de las principales oportunidades.
De alto valor y altos aranceles
Los datos oficiales arrojan que uno de cada tres kilos de carne argentina se exporta, una tendencia que llega a niveles récord mientras el consumo interno toca pisos históricos y se duplican las importaciones. Tal como explicó Letra E, es la estrategia elegida por los grandes jugadores del sector para capturar los altos precios que se pagan puertas afuera.
El país asiático es uno de los principales importadores de carne del mundo y sus requisitos sanitarios y de calidad lo ubican entre los más valorados. Anualmente, destina unos u$s 3000 millones a la compra de cortes, con ingresos superiores a las 500.000 toneladas.
Pero es también un mercado muy concentrado, en el que Estados Unidos y Australia se hacen con más del 90% de los envíos y cuentan con aranceles preferenciales. Ambos países pagan actulamente un 20,8% para ingresar su carne y un 1,2% por la lengua, mientras que Argentina afronta una tasa del 38,5% y del 12,8% respectivamente.
Los exportadores festejaron con Caputo pero relativizaron el impacto comercial.
“Desde el punto de vista institucional y político es una gran noticia, pero desde el punto de vista comercial va a ser muy difícil hacer negocios con Japón. Estamos descolocados en materia comercial para vender carnes enfriadas y congeladas”, explicó a Letra E Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), el conglomerado de empresas que concentra el 80% de las ventas al mercado exterior.
“No va a ser fácil la competencia”, coincide el analista Víctor Tonelli, quien prevé que los envíos representen “un volumen poco significativo pero con un enfoque gradual de venta de cortes de alta calidad y valor”.
Festejó Mauricio Macri, festeja Toto Caputo
En 2018, por tratativas del expresidente Mauricio Macri y del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Japón habilitó por primera vez el ingreso de cortes frescos exclusivamente desde la Patagonia, una región que, por su estatus sanitario, directamente no debe vacunar contra el virus de la aftosa.
El entusiasmo oficial de entonces contrastó con el alcance comercial posterior, porque a la menor oferta de carne patagónica se le sumó que solo un frigorífico logró exportar. En 2023, por ejemplo, se enviaron a Japón apenas 28 toneladas, por un total de u$s 228.000.
DESPUÉS DE 20 AÑOS, JAPÓN ABRE SU MERCADO A LA CARNE BOVINA ARGENTINA
Se trata de un acuerdo histórico alcanzado luego de las negociaciones iniciadas en 2024 por las autoridades de nuestro país. Se acordaron los requisitos sanitarios para el ingreso de carne bovina proveniente…
Ahora, festeja Toto Caputo, quien aseguró que la ampliación representa “más mercados, más inserción internacional argentina, más exportaciones y más oportunidades para el país”.
Pero las expectativas son más moderadas entre los analistas y empresarios, que miran de cerca la experiencia uruguaya para estimar cuál podría ser el impacto en Argentina. En lo que va del año, el país vecino apenas exportó 6700 toneladas de carne a Japón, por poco más de 40 millones de dólares.
A sacar la lengua
En este mercado, sacar la lengua no es de mala educación. Todo lo contrario. Japón consume esa menudencia en grandes cantidades y suele pagarla hasta un 25% más que otros cortes. Allí, seguramente, no termina solo “a la vinagreta” en las mesas navideñas.
“La gran noticia es que las lenguas, un producto muy valorado por ellos, va a entrar con un arancel menor y va a ayudar a la integración del precio de la carne”, explicó Tonelli, que deja entrever por qué los empresarios argentinos festejan la apertura de mercados de nicho y la venta de menudencias, porque implica aumentar el ingreso obtenido por cada animal.
Los exportadores ponen expectativas en la venta de lenguas.
“El régimen arancelario nos va a limitar, pero el negocio de lenguas puede mejorar el recupero en general”, aseguró a Letra E Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) y un importante conocedor del sector. “De eso se trata el negocio de la carne, de aprovechar parte por parte los distintos mercados que hay operativos”, reconoce.
Se especula con que unos 15 o 20 establecimientos estarían en condiciones de acceder a ese mercado. Sobre todo, los que actualmente ya están habilitados para la Cuota Hilton europea y para exportar a Estados Unidos. Según estima Ravettino, el proceso de auditoría, fiscalización y habilitación de frigoríficos argentinos demandaría entre dos y tres meses. El IPCVA, por su parte, afirma que los primeros envíos comenzarán el primer trimestre de 2027.
Japón, la vidriera donde lucirse
Los principales referentes de la cadena coinciden en que el anuncio engloba mucho más capital simbólico y político que volumen comercial. Pero el mercado japonés es un club exclusivo en el que todos quieren estar.
“Es una buena vidriera comercial. Para el sector, poder venderle a China, Japón y Estados Unidos abre las puertas a muchos otros países, como los de Medio Oriente y el mundo asiático en general”, explicó a este medio Ulises Forte, consejero titular del IPCVA y presidente del organismo durante aquella apertura de 2018.
“Para Argentina estar presente en el mercado es un objetivo en sí mismo”, coincide Urcía. Lo más relevante, asegura Forte, es el reconocimiento sanitario hacia el resto del país: “Ahora mostramos que podemos exportar al mundo desde una zona libre de aftosa con vacunación”, celebra, con la mirada más puesta en las puertas que puede abrir ese reconocimiento que en los primeros embarques a Japón.