APERTURA DE SESIONES | CÓRDOBA

Martín Llaryora tomará distancia de Javier Milei apalancado en la defensa del interior productivo

El gobernador ratificará en la Legislatura su compromiso con el pueblo de Córdoba. Un plan de gestión, pese a la crisis. El líder nacional que quiere ser.

Después de otras 48 frenéticas horas en las que se abocó a la discusión del articulado de la ley ómnibus que buscará aprobar el gobierno de Javier Milei, Martín Llaryora ultima detalles para su primer discurso de apertura de sesiones de la Legislatura de Córdoba. Será este jueves, en paralelo al debate nacional que mantendrá en vilo a la política nacional. A las 10 de la mañana está convocada la asamblea legislativa que dará comienzo al 146° período de sesiones en el recinto que preside la vicegobernadora Myrian Prunotto.

Llaryora desembarcará ante el pleno legislativo con un mensaje que irá al hueso y, sin rodeos, ratificará el rumbo que su gestión se propuso trazar desde el pasado 10 de diciembre y ese perfil de líder nacional que amasa desde que ganó la sucesión de Juan Schiaretti.

“Será un discurso no demasiado extenso, más anclado en lo conceptual”, anticipan en su entorno. El gobernador ratificará el compromiso con “el pueblo de Córdoba”, especialmente con el motor productivo, repasará las acciones que su gestión viene llevando adelante e insistirá con su propuesta de avanzar hacia un nuevo escalón de desarrollo para la segunda provincia más importante de la Argentina de la mano de la innovación.

“Vamos a ratificar lo que venimos diciendo y haciendo. Contar lo que hicimos hasta ahora y dejar en claro hacia dónde queremos ir”. Ese es el plan para un mensaje en el que obviamente habrá lugar para el diagnóstico y, en él, una mirada sobre la realidad nacional que tiene al gobernador cordobés como uno de los actores más gravitantes de la discusión.

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Martín Llaryora y Myrian Prunotto ingresando al recinto legislativo el día de la asunción al frente del Gobierno de Córdoba.

Martín Llaryora y Myrian Prunotto ingresando al recinto legislativo el día de la asunción al frente del Gobierno de Córdoba.

En la cerrazón del Partido Cordobés, nadie tiene del todo claro si Llaryora anunciará algunas de las obras que tienen en mente impulsar para empezar a dejar su sello en el territorio provincial. En su discurso de asunción, ante la misma Legislatura, se comprometió a terminar con las obras que se comenzaron en la gestión de Juan Schiaretti, algo a lo que abocó mientras la rosca nacional dejaba algún respiro para recorrer obras tanto en la capital como en el interior.

En aquel mensaje de diciembre también se comprometió a llevar adelante un plan de garantice la conectividad en toda la provincia y a avanzar en reformas integrales en Seguridad, Salud y Educación.

Como ya contó Letra P, tendrá a los docentes manifestándose en las afueras de la Unicameral, pero podrá dar cuenta de los avances en la aplicación de su nueva Ley de Seguridad y en el Programa de Fortalecimiento Hospitalario presentado semanas atrás.

Expectativa

En medio de un debate nacional en el que el gobernador vistió el traje de defensor del federalismo y la producción, hay una velada expectativa sobre algunos anuncios para la producción y la convocatoria al trabajo conjunto con el sector privado y las universidades. Esta sinergia fue una marca registrada del último cordobesismo y que el sanfrancisqueño reivindica cada vez que puede.

Con los discursos que proliferaron durante toda la última etapa del peronismo cordobés habrá una diferencia marcada por el clima de época donde el "no hay plata" de Milei mete la cola en Córdoba.

A pesar de la relativa independencia que la provincia puede ostentar en materia de desarrollo, la coyuntura impide los anuncios de las grandes obras que en el gobierno de Schiaretti llegaron a tomar dimensiones épicas.

El diagnóstico

Si algo novedoso sucedió en una Córdoba caracterizada por la continuidad de las conducciones políticas es que “la solidez” de la que hablaba Schiaretti y la que Llaryora esperaba encontrarse cuando asumió se desplomó por la situación general. El gobernador se vio obligado a afinar cálculos y tomar medidas poco simpáticas para un gobierno que se asoma a la gestión. No es algo que le preocupe demasiado, a partir de sus experiencias en la Municipalidad de San Francisco y la de Córdoba: se asume especialista en crisis y confía en su experiencia.

Si bien no son pocos los opositores que esperan que Llaryora se despegue de Schiaretti, eso no sucederá. La razón principal es que la relación política está intacta, pero también porque el mandatario está convencido de que el rumbo en el que Córdoba venía desandando el camino es el correcto.

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Lo que si habrá en el discurso de Llaryora es una referencia a la situación nacional que considera determinante para el futuro provincial. Esa lectura lo llevó a ponerse al hombro las negociaciones en torno a la ley ómnibus, que se discutirá en paralelo a la apertura de sesiones cordobesas e impedirá la presencia de los representantes nacionales en el parlamento provincial.

Ante sus coterráneos, el gobernador cordobés reiterará sus intenciones de colaborar con el Gobierno libertario pero pondrá el acento en las diferencias. Él y su equipo sabe que las consecuencias económicas de las medidas nacionales empiezan a opacar la figura del Presidente que los cordobeses eligieron masivamente en las tres oportunidades que pudieron hacerlo en el 2023, pero también sabe que su rol actual consiste en tensar primero para aflojar después.

Así fue consiguiendo los cambios en el megaproyecto que al menos hasta horas antes de discutirse en el reciento todavía tenía puntos que los cordobeses insisten con rechazar, todos ellos relacionados con el trabajo y la producción, las dos banderas en las que se embanderó Llaryora para salir a defender los intereses “de Córdoba y el país federal”, a lo largo de las últimas horas.

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“¿Sabés lo que daría yo por tener una oposición como la que tiene Milei?”, se preguntó retóricamente en un par de intervenciones nacionales, cuando intentaba explicar su apoyo a la gobernabilidad libertaria, más allá de las diferencias.

Eso también estará en el discurso: el reiterado deseo de avanzar en la construcción de una transversalidad mediterránea, con nuevos sectores que se sumen al gobierno y en la que, a pesar de las diferencias, la oposición provincial tome la postura que parece primar a nivel nacional. Esto le permitiría, en una escenario legislativo hiper parejo, avanzar con las estrategias que entiende como centrales para rumbear una gestión que, aunque no parezca, recién empieza.

Sergio Castro anunció en asamblea el acuerdo cerrado con Martín Llaryora.
El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, será parte del auditorio de la Asamblea Legislativa.

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