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La guerra de los votos

Tras 20 años consecutivos con Indra, ahora aparece Smartmatic como competidora para el conteo 2019. El lobbista Born, la relación con Macri e Ibarra y la paradoja de la desconfianza en Venezuela.
Por 10/01/2019 12:09

Esta vez, como nunca, el negocio se abrió con una antelación inédita. Ocho meses antes de las Primarias Abiertas Obligatorias y Simultáneas (PASO), el Correo Argentino convocó a contratación internacional para el escrutinio provisorio de las elecciones presidenciales que pueden definir la continuidad o no de Cambiemos en el poder. Publicado en el Boletín Oficial, el anuncio puede marcar una ruptura o prolongar todavía más el extenso reinado de la multinacional Indra, la firma española que cuenta los votos de los comicios argentinos de 1997 y atravesó indemne el final del menemismo, el interregno de la alianza UCR-Frepaso, el duhaldismo, el kirchnerismo y los dos primeros años del macrismo. Once elecciones, infinidad de denuncias y dos décadas de las más intensas, hasta hoy nada detuvo a Indra.

Mientras el ajuste y la recesión pegan en el humor de los votantes argentinos y la Casa Rosada promociona las innovaciones que busca incluir en los comicios, se libra una batalla silenciosa por un negocio de los más tentadores. El Reglamento confeccionado por el Correo Oficial, una empresa cien por ciento estatal, convoca a una compulsa para la recepción, el procesamiento y difusión de los datos electorales.

Ademas, crea un Comité de Evaluación que estará integrado por el servicio Electoral, la Gerencia de Abastecimiento y un área técnica de acuerdo a la naturaleza del servicio o producto a contratar. La evaluación es doble, técnica y económica.

Según los que conocen el rubro, los ofertantes nacionales con capacidad de llevar adelante la tarea son contados. Por eso, se habla de un duelo entre Indra y Smartmatic, una compañía de capitales venezolanos que ya intentó arrebatarle sin éxito la gran tajada a los españoles en 2017, pero acaba de obtener -el 12 de diciembre pasado- el contrato para la primera etapa de transmisión y carga de datos. Se trata de la licitación para que las actas que antes se trasladaban en camionetas ahora se escaneen desde las escuelas y se transmitan desde ahí hasta los centros de cómputos. Era una de las recomendaciones que hizo la Cámara Nacional Electoral en las elecciones legislativas, realizadas hace un año y medio en todo el país.

 

 

LA NUEVA FAVORITA. En el mercado le atribuyen a Smartmatic una relación estrecha con Mauricio Macri, relación que el Presidente delegó en su ministro de Modernización, el leal Andrés Ibarra. El ex gerente general de Boca tiene un vínculo con la empresa que desafía el poder de Indra por haber sido compañero del Liceo Militar de uno de sus actuales gerentes y representante, Pablo Seralvo.

Sin embargo, el lazo parece estar anudado en lo más alto. En su último libro “La Raíz de todos lo males”, Hugo Alconada Mon afirma que el representante informal de la compañía de origen venezolano en Argentina es Jorge Born hijo, uno de los aportantes a la campaña del Presidente en 2015. De acuerdo a la información que publica el periodista de La Nación -basada en fuentes convergentes-, el empresario hizo la contribución a Cambiemos a la espera de que la empresa sea beneficiada con la licitación del voto electrónico. Dos fuentes del mercado electoral coincidieron también ante Letra P en que Born es el lobbista principal de Smartmatic. El heredero del imperio no contestó los llamados de este portal.

Smartmatic, promocionada como una de las firmas más grandes del mundo en el rubro, había caída derrotada en la competencia con Indra en junio de 2017. Su CEO es Antonio Mujica, un empresario que, después de ganar unas cuantas licitaciones durante el chavismo, denunció finalmente a Nicolás Maduro por manipular los votos de la Asamblea Constituyente y tuvo que cerrar sus oficinas en Caracas. La compañía tuvo su sede en Estados Unidos –la expulsaron-, pasó por Curazao y ahora recaló en Inglaterra.   

Los antecedentes de la novedad del firmamento electoral argentino no son tantos ni tan buenos. Venezuela, Filipinas, Panamá y trabajo de apoyo logístico en Brasil, antes de ganar en 2015 el contrato para hacerse cargo del escrutinio provisorio en Córdoba y quedarse en 2017 con la licitación de una prueba piloto de identificación biométrica en Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa, Salta y Jujuy. Indra, en cambio, tiene una reputación tan frondosa como extendida y es la elegida para las elecciones en países de la región como Chile, Colombia y El Salvador.

Como si estuvieran abriendo el paraguas, los voceros de Indra ya ensayan un argumento para golpear a Smartmatic y a Cambiemos: la paradoja de un gobierno que desconoce los resultados en Venezuela pero le entrega a la empresa que cuenta los votos el escrutinio argentino.  

Con menos chances, la tercera competidora que será de la partida es Magic Software Argentina, de Sergio Angelini, que en 2015 se quedó con el contrato del voto electrónico en la Ciudad de Buenos Aires y que también se dedica a escrutinios provisorios.

 

 

LA GRAN TAJADA. En plena era del ajuste y bajo el reinado del Fondo Monetario Internacional (FMI), las elecciones presidenciales no son sólo una fiesta cívica: además son un negocio formidable que enfrenta a los gigantes de un mercado trasnacional. En 2017, el contrato rondó los 410 millones de pesos, por entonces unos 23 millones de dólares. Devaluación del 100 por ciento mediante, el pliego sigue cotizando en moneda extranjera. Fuentes del mercado le dijeron a Letra P que la empresa beneficiada cobrará entre 20 y 25 millones de dólares por hacerse cargo del recuento provisional en las PASO, las generales y el eventual ballotage. “Ahí lo que tenés es incidencia de recursos humanos, más de 2.000 personas que tenés que contratar durante tres meses a distintas empresas”, dijeron desde una de las firmas que compite a este medio.

El ganador se conocerá en 30 días hábiles. Verdadero monstruo transnacional, Indra tiene 37 mil empleados repartidos en 46 países y factura cerca de 3.000 millones de euros por año,

Con negocios en defensa y transporte, la relación de Indra con Argentina es extensa pero -según se encargan de remarcar en la empresa- no se agota en el escrutinio. Todo lo contrario. Es apenas una de sus unidades de negocios. Aviones, bancos digitales, temas electorales.

 

El centro de cómputos de Smartmatic en El Salvador.

 

El CEO de Indra en Argentina es Ricardo Viaggio, que cuenta entre sus valiosos antecedentes con un pasado como directivo en Itron, la compañía tecnológica de Socma. El director global de Procesos Electorales, Jesús Gil Ortega, señalado como uno de los responsables de la fama mundial de la empresa en los cinco continentes, fue desplazado en noviembre pasado. El presidente, Fernando Abril Martorell, decidió echarlo después de una investigación interna por irregularidades en Angola en 2012, que incluían mails internos de la compañía en los que se hablaba de “compensar intermediarios”.  También figura a nivel global Hernán Araya, argentino que se desempeña como Director de Procesos Electorales para América Latina.

¿LA CAÍDA? Según informaron a Letra P, la casa matriz de España está interesada especialmente en el proceso electoral argentino. En Madrid saben cuál es la visión que se extiende en Buenos Aires entre los conocedores del mercado: una compañía que viene cada dos años y se queda con la tajada del escrutinio provisorio. Por eso, destacan que tienen oficinas y actividades en todos los rubros: el 100% del tráfico aéreo de Argentina es controlado por el sistema de Indra, el primer banco digital de argentina, Wilobank, el Centro Único de Coordinación y Control de Emergencia en Buenos Aires, que coordina las direcciones de Defensa Civil, Auxilio, Bomberos y Policía en la tierra que hoy administra Horacio Rodríguez Larreta.

 

El CEO de Indra Argentina, Ricardo Viaggio. Pasado en el macrista Grupo SOCMA.

 

La compañía española está asociada desde 1999 con el nombre de un especialista que sobrevivió a todo, Alejandro Tullio. El abogado radical que desembarcó como Director Nacional Electoral (DINE) en 1999 y atravesó indemne el proceso peronista que inició Eduardo Duhalde y continuó con la larga década kirchnerista fue reemplazado cuando Macri llegó a la presidencia. Sin embargo, en 2017 fue rescatado como Director de Asuntos Públicos del Correo del macrismo, la compañía estatal que se ocupa de organizar las elecciones. Apoderado del PRO, jefe de asesores del Presidente y uno de los contados “accionistas” del proyecto amarillo, el ex Newman José Torello fue el encargado de convocarlo para su nueva tarea.

Desde abril pasado, su cargo en la DINE lo ocupa Rodrigo Conte Grand. La designación del hijo del ex diputado que acompañó a Elisa Carrió en lugar de Tullio fue decidida por el secretario de Asuntos Políticos del ministerio de Interior, Adrián Pérez, en lo que algunos consideran una forma de desempoderar el área.

Aferrado a una cruzada de ajuste, el Correo está presidido hoy por Luis Freixas Pinto, el ex CEO de Autopistas del Sol que sucedió al ex Socma Jorge Irigoin. Con Tullio refugiado en el perfil bajo de un segundo plano obligado, el encargado de las elecciones es Adrián González, un abogado especializado en derecho electoral.

Refundacional como todo CEO que arriba a la política, a Freixas le atribuyen cierta distancia con Indra y la costumbre de confesar -puertas adentro- su preferencia por una nueva etapa y un cambio de nombres. Sin embargo, en Casa Rosada no son pocos los que siguen pensando que la transnacional ibérica es la única que está en condiciones de realizar el conteo provisorio. Más que eso, en palabras de un funcionario que está al tanto de los pormenores de la contratación: “Macri está sentado ahí con los votos que contó Indra”. Cábala o acuerdo, la empresa que acumula cientos de denuncias a lo largo y a lo ancho del planeta tiene más de un abogado en las filas del oficialismo. Al experimentado Tullio se le suman otros que trabajan en la órbita del Ministerio del Interior.  

Entre las empresas, llama la atención el rol de Arsat en el operativo electoral. Según publicó La Nación, desde Modernización el leal Ibarra quiere garantizar que todas las escuelas tengan buena conectividad. Sin embargo, Arsat hoy está conducida por Raúl Martínez, un empresario de audaz trayectoria, ligado al clan Macri desde sus inicios. Secretario de Infraestructura Tecnológica y País Digital y vicepresidente de Arsat, que quedó hermanado con la familia Macri en la estruendosa causa del contrabando de Sevel. Como titular de Opalsen, Martínez también fue condenado junto con el Presidente y después beneficiado por la mayoría automática de la Corte Suprema menemista. Sin embargo, no es el último antecedente en el que se destacó. También quedó involucrado en la compra de 150 mil máquinas coreanas que fueron adquiridas para avanzar con el voto electrónico en Argentina, quedaron varadas en la Aduana y, por alguna gestión milagrosa, terminaron siendo utilizadas para las últimas elecciones… en el Congo.

La guerra de los votos

Tras 20 años consecutivos con Indra, ahora aparece Smartmatic como competidora para el conteo 2019. El lobbista Born, la relación con Macri e Ibarra y la paradoja de la desconfianza en Venezuela.

Esta vez, como nunca, el negocio se abrió con una antelación inédita. Ocho meses antes de las Primarias Abiertas Obligatorias y Simultáneas (PASO), el Correo Argentino convocó a contratación internacional para el escrutinio provisorio de las elecciones presidenciales que pueden definir la continuidad o no de Cambiemos en el poder. Publicado en el Boletín Oficial, el anuncio puede marcar una ruptura o prolongar todavía más el extenso reinado de la multinacional Indra, la firma española que cuenta los votos de los comicios argentinos de 1997 y atravesó indemne el final del menemismo, el interregno de la alianza UCR-Frepaso, el duhaldismo, el kirchnerismo y los dos primeros años del macrismo. Once elecciones, infinidad de denuncias y dos décadas de las más intensas, hasta hoy nada detuvo a Indra.

Mientras el ajuste y la recesión pegan en el humor de los votantes argentinos y la Casa Rosada promociona las innovaciones que busca incluir en los comicios, se libra una batalla silenciosa por un negocio de los más tentadores. El Reglamento confeccionado por el Correo Oficial, una empresa cien por ciento estatal, convoca a una compulsa para la recepción, el procesamiento y difusión de los datos electorales.

Ademas, crea un Comité de Evaluación que estará integrado por el servicio Electoral, la Gerencia de Abastecimiento y un área técnica de acuerdo a la naturaleza del servicio o producto a contratar. La evaluación es doble, técnica y económica.

Según los que conocen el rubro, los ofertantes nacionales con capacidad de llevar adelante la tarea son contados. Por eso, se habla de un duelo entre Indra y Smartmatic, una compañía de capitales venezolanos que ya intentó arrebatarle sin éxito la gran tajada a los españoles en 2017, pero acaba de obtener -el 12 de diciembre pasado- el contrato para la primera etapa de transmisión y carga de datos. Se trata de la licitación para que las actas que antes se trasladaban en camionetas ahora se escaneen desde las escuelas y se transmitan desde ahí hasta los centros de cómputos. Era una de las recomendaciones que hizo la Cámara Nacional Electoral en las elecciones legislativas, realizadas hace un año y medio en todo el país.

 

 

LA NUEVA FAVORITA. En el mercado le atribuyen a Smartmatic una relación estrecha con Mauricio Macri, relación que el Presidente delegó en su ministro de Modernización, el leal Andrés Ibarra. El ex gerente general de Boca tiene un vínculo con la empresa que desafía el poder de Indra por haber sido compañero del Liceo Militar de uno de sus actuales gerentes y representante, Pablo Seralvo.

Sin embargo, el lazo parece estar anudado en lo más alto. En su último libro “La Raíz de todos lo males”, Hugo Alconada Mon afirma que el representante informal de la compañía de origen venezolano en Argentina es Jorge Born hijo, uno de los aportantes a la campaña del Presidente en 2015. De acuerdo a la información que publica el periodista de La Nación -basada en fuentes convergentes-, el empresario hizo la contribución a Cambiemos a la espera de que la empresa sea beneficiada con la licitación del voto electrónico. Dos fuentes del mercado electoral coincidieron también ante Letra P en que Born es el lobbista principal de Smartmatic. El heredero del imperio no contestó los llamados de este portal.

Smartmatic, promocionada como una de las firmas más grandes del mundo en el rubro, había caída derrotada en la competencia con Indra en junio de 2017. Su CEO es Antonio Mujica, un empresario que, después de ganar unas cuantas licitaciones durante el chavismo, denunció finalmente a Nicolás Maduro por manipular los votos de la Asamblea Constituyente y tuvo que cerrar sus oficinas en Caracas. La compañía tuvo su sede en Estados Unidos –la expulsaron-, pasó por Curazao y ahora recaló en Inglaterra.   

Los antecedentes de la novedad del firmamento electoral argentino no son tantos ni tan buenos. Venezuela, Filipinas, Panamá y trabajo de apoyo logístico en Brasil, antes de ganar en 2015 el contrato para hacerse cargo del escrutinio provisorio en Córdoba y quedarse en 2017 con la licitación de una prueba piloto de identificación biométrica en Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa, Salta y Jujuy. Indra, en cambio, tiene una reputación tan frondosa como extendida y es la elegida para las elecciones en países de la región como Chile, Colombia y El Salvador.

Como si estuvieran abriendo el paraguas, los voceros de Indra ya ensayan un argumento para golpear a Smartmatic y a Cambiemos: la paradoja de un gobierno que desconoce los resultados en Venezuela pero le entrega a la empresa que cuenta los votos el escrutinio argentino.  

Con menos chances, la tercera competidora que será de la partida es Magic Software Argentina, de Sergio Angelini, que en 2015 se quedó con el contrato del voto electrónico en la Ciudad de Buenos Aires y que también se dedica a escrutinios provisorios.

 

 

LA GRAN TAJADA. En plena era del ajuste y bajo el reinado del Fondo Monetario Internacional (FMI), las elecciones presidenciales no son sólo una fiesta cívica: además son un negocio formidable que enfrenta a los gigantes de un mercado trasnacional. En 2017, el contrato rondó los 410 millones de pesos, por entonces unos 23 millones de dólares. Devaluación del 100 por ciento mediante, el pliego sigue cotizando en moneda extranjera. Fuentes del mercado le dijeron a Letra P que la empresa beneficiada cobrará entre 20 y 25 millones de dólares por hacerse cargo del recuento provisional en las PASO, las generales y el eventual ballotage. “Ahí lo que tenés es incidencia de recursos humanos, más de 2.000 personas que tenés que contratar durante tres meses a distintas empresas”, dijeron desde una de las firmas que compite a este medio.

El ganador se conocerá en 30 días hábiles. Verdadero monstruo transnacional, Indra tiene 37 mil empleados repartidos en 46 países y factura cerca de 3.000 millones de euros por año,

Con negocios en defensa y transporte, la relación de Indra con Argentina es extensa pero -según se encargan de remarcar en la empresa- no se agota en el escrutinio. Todo lo contrario. Es apenas una de sus unidades de negocios. Aviones, bancos digitales, temas electorales.

 

El centro de cómputos de Smartmatic en El Salvador.

 

El CEO de Indra en Argentina es Ricardo Viaggio, que cuenta entre sus valiosos antecedentes con un pasado como directivo en Itron, la compañía tecnológica de Socma. El director global de Procesos Electorales, Jesús Gil Ortega, señalado como uno de los responsables de la fama mundial de la empresa en los cinco continentes, fue desplazado en noviembre pasado. El presidente, Fernando Abril Martorell, decidió echarlo después de una investigación interna por irregularidades en Angola en 2012, que incluían mails internos de la compañía en los que se hablaba de “compensar intermediarios”.  También figura a nivel global Hernán Araya, argentino que se desempeña como Director de Procesos Electorales para América Latina.

¿LA CAÍDA? Según informaron a Letra P, la casa matriz de España está interesada especialmente en el proceso electoral argentino. En Madrid saben cuál es la visión que se extiende en Buenos Aires entre los conocedores del mercado: una compañía que viene cada dos años y se queda con la tajada del escrutinio provisorio. Por eso, destacan que tienen oficinas y actividades en todos los rubros: el 100% del tráfico aéreo de Argentina es controlado por el sistema de Indra, el primer banco digital de argentina, Wilobank, el Centro Único de Coordinación y Control de Emergencia en Buenos Aires, que coordina las direcciones de Defensa Civil, Auxilio, Bomberos y Policía en la tierra que hoy administra Horacio Rodríguez Larreta.

 

El CEO de Indra Argentina, Ricardo Viaggio. Pasado en el macrista Grupo SOCMA.

 

La compañía española está asociada desde 1999 con el nombre de un especialista que sobrevivió a todo, Alejandro Tullio. El abogado radical que desembarcó como Director Nacional Electoral (DINE) en 1999 y atravesó indemne el proceso peronista que inició Eduardo Duhalde y continuó con la larga década kirchnerista fue reemplazado cuando Macri llegó a la presidencia. Sin embargo, en 2017 fue rescatado como Director de Asuntos Públicos del Correo del macrismo, la compañía estatal que se ocupa de organizar las elecciones. Apoderado del PRO, jefe de asesores del Presidente y uno de los contados “accionistas” del proyecto amarillo, el ex Newman José Torello fue el encargado de convocarlo para su nueva tarea.

Desde abril pasado, su cargo en la DINE lo ocupa Rodrigo Conte Grand. La designación del hijo del ex diputado que acompañó a Elisa Carrió en lugar de Tullio fue decidida por el secretario de Asuntos Políticos del ministerio de Interior, Adrián Pérez, en lo que algunos consideran una forma de desempoderar el área.

Aferrado a una cruzada de ajuste, el Correo está presidido hoy por Luis Freixas Pinto, el ex CEO de Autopistas del Sol que sucedió al ex Socma Jorge Irigoin. Con Tullio refugiado en el perfil bajo de un segundo plano obligado, el encargado de las elecciones es Adrián González, un abogado especializado en derecho electoral.

Refundacional como todo CEO que arriba a la política, a Freixas le atribuyen cierta distancia con Indra y la costumbre de confesar -puertas adentro- su preferencia por una nueva etapa y un cambio de nombres. Sin embargo, en Casa Rosada no son pocos los que siguen pensando que la transnacional ibérica es la única que está en condiciones de realizar el conteo provisorio. Más que eso, en palabras de un funcionario que está al tanto de los pormenores de la contratación: “Macri está sentado ahí con los votos que contó Indra”. Cábala o acuerdo, la empresa que acumula cientos de denuncias a lo largo y a lo ancho del planeta tiene más de un abogado en las filas del oficialismo. Al experimentado Tullio se le suman otros que trabajan en la órbita del Ministerio del Interior.  

Entre las empresas, llama la atención el rol de Arsat en el operativo electoral. Según publicó La Nación, desde Modernización el leal Ibarra quiere garantizar que todas las escuelas tengan buena conectividad. Sin embargo, Arsat hoy está conducida por Raúl Martínez, un empresario de audaz trayectoria, ligado al clan Macri desde sus inicios. Secretario de Infraestructura Tecnológica y País Digital y vicepresidente de Arsat, que quedó hermanado con la familia Macri en la estruendosa causa del contrabando de Sevel. Como titular de Opalsen, Martínez también fue condenado junto con el Presidente y después beneficiado por la mayoría automática de la Corte Suprema menemista. Sin embargo, no es el último antecedente en el que se destacó. También quedó involucrado en la compra de 150 mil máquinas coreanas que fueron adquiridas para avanzar con el voto electrónico en Argentina, quedaron varadas en la Aduana y, por alguna gestión milagrosa, terminaron siendo utilizadas para las últimas elecciones… en el Congo.