11|9|2022

Qué hay detrás de la caída del desempleo al 7,2%

21 de marzo de 2018

21 de marzo de 2018

Seis economistas de distintas tendencias analizan la calidad de los nuevos puestos de trabajo y en qué medida es sustentable el crecimiento de la ocupación en el contexto de una economía tibia.

La caída del desempleo al 7,2% en el cuarto trimestre del año pasado, dada por la creación de 433 mil nuevos puestos de trabajo con respecto al año precedente, disparó una polémica entre economistas de distintas tendencias. Todos coinciden en la importancia del dato duro, pero ponen el foco en diferentes aspectos que aparecen detrás de ese índice, como la calidad de los nuevos empleos, la sustentabilidad de una recuperación tan vigorosa del mercado laboral y, en algún caso, en una película desfavorable para el sector en lo que va del gobierno de Mauricio Macri.

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Fausto Spotorno, economista del Estudio Orlando Ferreres, le dijo a Letra P que “el dato de empleo es positivo porque se ve un crecimiento a todo nivel: asalariado, formal, informal, independiente…”.

 

Gabriel Zelpo, economista jefe de Elypsis, ponderó, por su parte, que, “en líneas generales, los datos fueron muy buenos, aunque todavía no están los microdatos”. “Considerando que lo referente a los asalariados privados registrados ya la sabíamos y que fue moderadamente bueno, quedaba ver cómo iba a evolucionar el empleo en su conjunto, con los no registrados, y si el aumento observado en monotributistas era un cambio de no registrado a monotributista y por ende no creaba empleo, o si implicaba nuevos puestos. En concreto, se observó que, más allá de esos cambios relativos, se generó empleo y bastante, algo importante en una economía en la que el sector público se va retrayendo”, continuó.

 

 

Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, puso la estadística en contexto al explicar que “el aumento de la cantidad de personas que consiguieron trabajo es casi del 4%, lo que es un aumento muy fuerte. Algo lógico, en la medida en que eso es típico de las salidas de todas las recesiones”.

 

“Lo más importante es que, al revés de lo que ocurría durante el kirchnerismo, más gente salió a buscar trabajo por la expectativa de conseguirlo y que tantas personas realmente lo encontraron”, siguió el experto liberal.

 

Federico Furiase, director de la consultora EcoGo y profesor en la Maestría de Finanzas de la Universidad Di Tella, introdujo una idea interesante. En diálogo con este medio, dijo que “la tendencia tan favorable que se observa redundó en un aumento de lo que los economistas llamamos elasticidad empleo-producto”, lo que, tecnicismos aparte, indica la medida en la que el crecimiento económico se refleja en la creación de empleo. “Ese indicador, que era de 0,2 en el segundo trimestre de 2017, pasó a un punto en el cuarto. El desafío es que ese traslado del crecimiento al empleo se sostenga para que el gradualismo del Gobierno llegue a buen puerto y éste pueda sostener su capital político. Sobre todo, cuando estamos en el medio de un proceso de apertura comercial también gradual y de un intento de mejorar la productividad de la economía a través de la incorporación de bienes de capital”, lo que podría conspirar contra ese objetivo, advirtió.

 

 

 

También consultado por este medio, el ex diputado Claudio Lozano trazó un panorama negativo sobre la situación del mercado de trabajo en la era de Mauricio Macri.

 

“Más allá de lo que el Gobierno quiera presentar, hay muy poco de positivo. En el contexto de un año como 2017, en el que se registró una recuperación de la actividad económica, se crearon 666.500 puestos de trabajo, pero en realidad la desocupación solo bajó en 14.800 personas. La tasa de desempleo se redujo de 7,6% a 7,2%, lo que no resulta relevante. El grueso del empleo generado prácticamente sirvió nada más que para absorber a la población que se había refugiado en la inactividad como producto del desaliento frente a la recesión que se vivió hasta el primer semestre de 2017”, dijo.

 

“El otro dato, más preocupante todavía, es qué tipo de empleo generó la economía argentina en ese año de mayor actividad. Casi el 50% es empleo en negro, informal, mientras que el 30% es cuentapropista, monotributista, autoempleo. Las changas y el empleo en negro son las características de la mayor actividad económica”, agregó. “Además, en los últimos dos años, hubo una destrucción de 70 mil puestos de trabajo en el sector industrial. Es decir que se ha destruido empleo formal, de mayor nivel de ingresos, y se ha creado empleo precario, clandestino y cuentapropista de menor nivel de ingresos”.

 

Desde un enfoque ideológico diferente, Furiase coincidió, aunque aportando números agregados de modo diferente: “La luz amarilla es que, tomando los datos del Ministerio de Trabajo sobre empleo registrado, dos tercios del empleo generado en 2017 fueron monotributistas, monotributistas sociales, empleados de casas particulares y empleados públicos y solo un tercio, asalariados del sector privado”.

 

De acuerdo con Spotorno, “es cierto que uno de los rubros que más tracciona hoy el empleo es la construcción, que es el que más está creciendo, pero que básicamente genera empleo independiente e informal. El asalariado viene bastante más atrás, con 78 mil puestos de trabajo creados, que no es un mal dato pero que en términos relativos es poco. Esto se debe a que sectores como la industria todavía no están generando tanto empleo”.

 

Javier Lindenboim, director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped), estimó que “el dato es bueno, aunque no es necesariamente para descorchar champán. El ritmo interanual de creación de empleo, de casi el 4%, se explica después de un 2016 muy contractivo”. Y miró a futuro: “Este año, la demanda de empleo probablemente será menor debido a que se espera un crecimiento más lento de la economía. Es posible que veamos un incremento (de la cantidad de puestos de trabajo) de más o menos el 1%, similar al crecimiento de la población”.

 

Spotorno mantiene el optimismo, pero especialmente para el largo plazo. “Esperamos que el segundo y el tercer trimestres (de este año) no sean tan fuertes en materia de creación de puestos de trabajo, pero, para 2019, probablemente ya vamos a ver una recuperación aún mayor que la de 2017”.

 

Bour estimó que, “este año, el empleo va a crecer pero más atenuadamente. La economía va a crecer menos que en 2017, lo que va a tender a estabilizar las dotaciones de trabajadores. Lo más positivo en ese contexto va a pasar por la decisión de avanzar en la reducción de costos laborales y en un eventual blanqueo”.

 

Coherente con su mirada crítica, Lozano señaló que “el futuro no es bueno. Si ese proceso se produjo en el contexto de una recuperación de la actividad económica y todos los datos indican que en 2018 ésta va crecer menos que en 2017, nada va a permitir mejorar lo ya visto”.