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"El radicalismo está absorbido por un gobierno cada vez más de extrema derecha"

El Premio Nobel de la Paz cuestiona la pasividad del partido centenario ante el creciente accionar represivo de Macri. Su opinión acerca de la situación actual de los DDHH y su expectativa electoral.
Por 15/04/2017 10:48

En una entrevista con Letra P, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel analiza las consecuencias de las políticas del gobierno de Mauricio Macri en el país y de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires. Al Presidente le enumeraría un sinfín de reclamos, que lo hará cuando le pida una audiencia. A la gobernadora, en cambio, le da más crédito: "La verdad es que nos impresionó, porque es una persona que sabe de lo que habla".

El titular de la Comisión Provincial por la Memoria destaca la iniciativa de la gestión bonaerense en intentar cambiar estructuralmente a las fuerzas policiales y al Servicio Penitenciario, aunque entiende que los resultados se van a ver más adelante.

Como uno de los máximos referentes en materia de derechos humanos en Argentina, opina acerca de la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien, con sus regulares exabruptos contra distintas figuras políticas que no son de su agrado, despierta gran polémica en la opinión pública y es difícil de analizar, por su incuestionable rol en la lucha por la memoria de los desaparecidos. "Parte de las Madres está absorbida por el kirchnerismo", sentencia.

Preocupado por la matriz de derecha del Gobierno, critica el rol de la UCR por su pasividad al momento de reaccionar ante la represión policial contra las manifestaciones sociales, y al mismo tiempo, le pone la lupa a la oposición: "El pueblo ahora tiene que votar. ¿Y cuáles son las alternativas? ¿Volver a lo de antes? Sería una locura", opina y, además, le pide al "peronismo histórico" una "renovación muy profunda".

 

BIO. Adolfo Pérez Esquivel nació hace 85 años en Buenos Aires. Recibió en 1980 el Premio Nobel de la Paz por su compromiso con la defensa de la democracia y los derechos humanos por medios no violentos frente a las dictaduras militares en América Latina. Preside varios organismos, entre los que se destacan la Comisión por la Memoria de la provincia de Buenos Aires, el Consejo Honorario del Servicio Paz y Justicia América Latina y la Liga Internacional por los Derechos y la Liberación de los Pueblos, entre otros. Hasta el día de hoy continúa trabajando no solo en Argentina, sino en toda América Latina, siempre en defensa de la vida, la paz, los derechos humanos y los más necesitados. En marzo de 2017, fue distinguido por la Universidad Nacional de La Plata -su casa de estudios- con el título de Doctor Honoris Causa.

 

- ¿Cuál es su reflexión acerca de las últimas protestas sociales que terminaron con represión policial ordenada por el Gobierno?

- El Gobierno no está cumpliendo con lo que debe cumplir. Primero, llamar a paritarias, que es lo que reclaman los docentes. Ya de por sí esto deriva en serios cuestionamientos al Gobierno, que se niega a llamar a paritarias contra el derecho de los docentes. Tiene que solucionar el grave problema que están pasando con el proceso inflacionario. El Gobierno no puede seguir atacando y reprimiendo las protestas sociales, porque eso es un derecho del pueblo. Esto está llevando a generar mayor tensión social y política. A mí lo que me extraña de todo esto son los aliados del Gobierno; el aliado del PRO es el radicalismo. Y el radicalismo se está olvidando de su origen, de su participación social, cultural, política, donde hay grandes valores. Está siendo absorbido por un Gobierno, que se va perfilando cada vez más como de extrema derecha.

La política de exclusión de los sectores populares es la política neoliberal que privilegia al capital financiero sobre la vida del pueblo. Un dato muy concreto: lo primero que hizo Macri fue bajarles las retenciones a las empresas mineras, que están haciendo un daño ambiental enorme. Se llevan todo y no dejan nada. Después, las retenciones al campo, cuando esos capitales podrían ir a las obras sociales, al trabajo, a mejorar los salarios. Hay un proceso inflacionario galopante. ¿Por qué se van los argentinos a Chile, Brasil y Uruguay a hacer compras? La Argentina se ha transformado en uno de los países más caros en el mundo, incluso más caro que Europa. Todo esto es el resultado de esta política.

- Y con este panorama, ¿cuál es la perspectiva a futuro? ¿Puede agravarse aún más este escenario?

- Sí. Dentro de pocos días, Macri va a encontrarse con (el presidente de Estados Unidos, Donald) Trump y lo que tienen como objetivo es ir a atacar a Venezuela, sin entender qué es lo que está pasando en ese paìs. No hablan nada de la represión de Honduras ni de los problemas campesinos. No hablan nada de Milagro Sala, de la represión que están sufriendo los trabajadores. En Paraguay también. Hay países en los que realmente hay que hablar de derechos humanos, pero no: el objetivo de ellos es atacar a Venezuela, preparando el próximo golpe de Estado en el continente.

- Cuando en el Gobierno ponen en duda los 30 mil desaparecidos de la última dictadura, ¿piensa que tienen intenciones de atentar contra la memoria?

- Hacen un problema de números y no de contenidos. ¿Alguien les preguntó a las comunidades judías si el holocausto fue de cinco, tres, seis millones? ¿Alguien les preguntó a los armenios si la represión con los turcos en Armenia fue de un millón y medio de muertos o un millón? El problema no es numérico, es de contenido, valores, de cómo se han violado los derechos de los pueblos. Entonces, lo que están haciendo es tratar de minimizar todo lo que ha sido y es la lucha de los derechos humanos en Argentina. Eso no solo es negacionista, sino que también se trata de cortar todo lo que son las organizaciones estatales, fundamentalmente, que tienen que ver con los derechos humanos. Y no hay que limitar los derechos humanos a la dictadura. Hay que ver los niños que hoy mueren de hambre con enfermedades evitables, la falta de recursos para la salud, la educación; hay chicos que no tienen acceso a la escuela.

"El radicalismo se está olvidando de su origen. Hoy está siendo absorbido por un Gobierno que se va perfilando cada vez más como de extrema derecha."

- ¿Cómo analiza el proceso electoral que se viene?

- El pueblo ahora tiene que votar. ¿Y cuáles son las alternativas? ¿Volver a lo de antes? Sería una locura. ¿Cuáles son las alternativas sociales, culturales y políticas? Porque el diagnóstico ya lo tenemos. El problema es cuáles son las alternativas actuales en la oposición, los partidos políticos, generar una alternativa que sea válida y comprensible para el pueblo.

- Están claras las críticas que le hace al oficialismo. ¿Cómo ve a la oposición?

- La veo muy débil. Creo que tiene que haber una renovación muy profunda de ese peronismo histórico. Si no hay alternativas, lógicamente va a seguir habiendo un continuismo de todo esto.

- El pasado 1 de abril hubo una manifestación a favor del Gobierno bajo la consigna "Marcha por la democracia". ¿Está en riesgo la democracia?

- La democracia no se regala, se construye. Lógicamente que hay grupos y movimientos que están conformes con este modelo de gobierno, que son beneficiados. Y otros simplemente no encuentran una alternativa, fundamentalmente (por) el desmadre que fue durante la última etapa del kirchnerismo. No encuentran algo que sea viable, comprensible y aceptado por el pueblo. No basta con decir "estos no". Hay que decir cuáles son las alternativas. Porque, si no, nos quedamos dando vueltas en el mismo sitio sin propuestas en educación, trabajos de desarrollo, integración regional, una economía más solidaria.

Hay un hecho muy preocupante: durante el kirchnerismo, hubo un tema con las denominadas "fábricas recuperadas". Hubo muchos pedidos de que se aprobara la expropiación del Bauen, por ejemplo, y el kirchnerismo nunca lo quiso hacer. Y ahora este Gobierno lo expropia, después de que los trabajadores lo pusieron en marcha, como a otras fábricas. En este momento, la política neoliberal quiere que vuelva a sus antiguos dueños, que habían abandonado y dejado a la gente en la calle. Entonces, ¿cuál es el estado de derecho? Hay algo que tenemos que tener muy en cuenta: no toda ley es justa. Hay leyes que son injustas, que deben ser resistidas. Eso es lo que están haciendo ahora. Pero en ningún momento el kirchnerismo quiso expropiar y entregarle el Bauen a los trabajadores. Entonces, todas estas cosas no se pueden olvidar, hay que tener conciencia. Vos podés tener un discurso muy progresista, pero las prácticas siguen siendo las mismas, no a favor del pueblo y los trabajadores.

Lo mismo sucede con la megaminería: se ha trabajado muchísimo y, sin embargo, el Gobierno les sacó las retenciones y ese capital, que hoy podría ir a obras sociales, a la educación, a la salud y el trabajo, va a los bolsillos de los terratenientes y de las grandes empresas. Esto no se soluciona aumentando la deuda externa, que es una deuda eterna. Nos manda más a la lona que antes. Ya veníamos con una deuda externa que nunca se quiso investigar: ningún Gobierno quiso meterle mano a la deuda externa. Yo recuerdo haber trabajado con Alejandro Olmos. Íbamos a la Cámara de Diputados y no nos daban pelota. Y, a pesar de lo que dijo después el juez Ballesteros, de que esto era grave para el país, la Cámara de Diputados y el Senado lo cajonearon. O sea, no es únicamente la responsabilidad del Gobierno, sino también de los legisladores. Son todos de moverse en un arenal pero sin un sustento serio. Pero no hay que desesperar. Hay que seguir trabajando.

 

 

- ¿Cuál es la situación en cuanto a los derechos humanos en la provincia de Buenos Aires? ¿Cómo evalúa la gestión de Vidal en este sentido?

- Nosotros hablamos con la gobernadora y la verdad es que nos impresionó, porque es una persona que sabe de lo que habla. Viene haciendo reformas, viene tratando, pero esto es una estructura tan viciada, tan corrompida, que es muy difícil el cambio. Lo mismo con la Policía bonaerense. El caso de los institutos de penales es gravísimo. Con la Comisión Provincial por la Memoria venimos ya desde hace muchos años trabajando, no solo con las visitas regulares a los penales. Si no se cambia la estructura, la formación de la gente... Tiene que ser una renovación, algo que realmente permita el cambio. Hoy, las cárceles estructuralmente son depósitos humanos. Nadie puede salir bien de esas prisiones. Esto lo hemos dicho hasta el cansancio. Lo que pasa es que no es un problema de este gobierno. Viene heredado de muchísimos gobiernos anteriores. Reformar esto requiere de ideas y objetivos claros, pero también recursos.

Por ejemplo, estuvimos hace pocos días en Pergamino, donde en una comisaría murieron siete jóvenes. Y no eran delincuentes, eran enfermos. Porque un drogado es una persona que está enferma y tiene que tener otro tratamiento. Recién cuando fuimos nosotros, los jueces y los fiscales dieron la orden de detención de cinco policías y un comisario está prófugo. Uno dice: ¿qué es lo que está pasando con nuestra sociedad? ¿Qué es lo que pasa con la Justicia? Porque, si hablamos de instituto penitenciario y de Policía, hay un hecho que es central: el Poder Judicial. Si siguen haciendo lo mismo es porque hay impunidad jurídica. Si no la hubiese, ellos saben que tendrían sanciones. Lo que pasó en Pergamino es de terror. Nosotros estamos tratando de contribuir, en la medida de lo posible. Tenemos un diálogo bastante fluido con la Provincia, fundamentalmente con (el secretario de Derechos Humanos) Santiago Canton. Hay que ver cuáles son las condiciones actuales para que muchas de estas cosas puedan ir cambiando. Esto no se arregla en uno o dos años. El deterioro viene de hace muchísimo tiempo.

"Nosotros hablamos con la gobernadora María Eugenia Vidal y la verdad es que nos impresionó, porque es una persona que sabe de lo que habla."

- ¿Qué le genera cuando escucha los exabruptos públicos contra distintos dirigentes por parte de Hebe de Bonafini, otra importante referente de los derechos humanos como usted?

- Hace muchos años que no tenemos ningún contacto con Hebe. Nosotros apoyamos la política de derechos humanos, lo que pasó con los desaparecidos, con los hijos, pero, después, cada organización tomó distintos caminos. Muchos se aliaron con el kirchnerismo y perdieron los objetivos centrales, que son la vida, el derecho. Hay personas que siguen trabajando por los derechos humanos. De hecho, con ellas trabajamos juntos. Por ejemplo, con Nora Cortiñas, Mirta Baravalle y Elia Espen; el resto de Madres está muy absorbido por el kirchnerismo. Entonces, cuando se entra en un partido político, las cosas ya no son las mismas, porque se parcializan. Entran otros intereses. Nosotros somos un organismo que mantiene la independencia. El trabajo que hacemos es político, social, cultural. Es generar conciencia. Hebe tiene sus propios problemas: lo que pasó con Sueños Compartidos, la universidad. Eso ya entra en otro terreno, que no es el nuestro.

- ¿Qué le plantearía a Macri si lo tuviese enfrente?

- Muchas cosas. Yo todavía no he pedido ninguna entrevista con Macri. Pienso que en algún momento lo voy a hacer. Le diría muchas cosas. Una de ellas es la política social: tiene que poner su acento en el pueblo y no en los intereses económicos. Un pueblo no camina sin la economía, pero una economía solidaria, que sea compartida. Después, la educación: es un eje central. Un país que no aporta en educación es un país que perdió el presente y el futuro. Otro tema: no hay que confundir desarrollo con explotación. Desarrollo es lograr un equilibrio entre las necesidades del pueblo con la madre naturaleza, los bienes y los recursos. La explotación es cómo están saqueando hoy. Todas estas grandes inundaciones son producto de la explotación, la devastación de los bosques, la plantación de la soja que impermeabiliza los campos y genera los monocultivos. Esto es grave. Le hablaría también de la situación latinoamericana, donde la Argentina está totalmente separada del resto de los países de la región. No hay trabajo de integración. ¿Nosotros vamos a ser una colonia o subsidiaria de los Estados Unidos? Habría tantas cosas para hablar... pero ya veremos cuándo es el momento.