Las valijas de José

Entre la euforia y la cautela, en la Rosada resaltan la espectacularidad de las imágenes

Ven un antes y un después de la televisación del operativo López. Los vaticinios penales. El "oxígeno" para el segundo semestre. Alerta por vínculos del ex funcionario con el PRO. ¿Hubo un entregador?

Desde que el presidente Mauricio Macri se enteró, por la mañana de este martes, de la detención del ex secretario de Obras Públicas José López, los principales despachos oficiales de la Casa Rosada se transformaron en miniauditorios donde los funcionarios miran con atención la transmisión en vivo desde los alrededores del monasterio de las monjas orantes y penitentes de Nuestra Señora de Fátima, en el partido de General Rodríguez, diócesis del obispado de Luján-Mercedes. “Esto es un misil al corazón del kirchnerismo, quizás el más grande, porque esto va más allá de nosotros”, dice un funcionario que está por debajo del jefe de Gabinete, Marcos Peña, mientras sigue, control remoto en mano, los zócalos de las pantallas de cada canal y las novedades de cada flash informativo. La adicción al pantallazo que reina en algunas oficinas, con peso determinante para el funcionamiento diario del Gobierno, tiene una razón de peso: en el gabinete nacional consideran que lo más importante de la jornada no es solamente la detención de un ex funcionario, sino la forma en la que cayó preso.

 

“Tampoco es que esto nos va a hacer crecer en imagen pública, pero cuando la plata aparece en la tele tiene otro impacto. No es lo mismo que salgan a hablar sobre “la ruta del dinero k”,  que ver toda esa plata en manos del segundo de Julio De Vido, que era el dos del hombre más poderoso del gobierno anterior. Esto habla por sí sólo”,  resume un hombre de diálogo cotidiano con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, uno de los miembros del Ejecutivo que llegó poco antes de que finalizara la reunión de Gabinete donde la gobernadora María Eugenia Vidal le informó de la detención de López a Macri.

 

DINERO VIVO MATA PANAMA PAPERS. “Esto está por encima de todo lo demás, porque para que un ex funcionario tenga que mover 8,5 millones de dólares vivos y caiga de esta manera le da un matiz mucho más interesante a todo el caso”, advierten desde una oficina cercana a las puertas por donde entra y sale el Presidente. Lo dicen con cierta euforia, mientras utilizan la jerga que gustan utilizar los millonarios para hablar de dinero en efectivo. La sorpresa, si realmente existió dentro de la Rosada, gira en torno a la cantidad de dinero en efectivo que el ex secretario trató de trasladar. La humedad de los fajos, y la dificultad del arqueo, también aportaron otro condimento a las evaluaciones oficiales, porque los mismos funcionarios que le sacan chispa al control remoto y a sus celulares sostienen que se trata “del mismo mecanismo que usaron en Santa Cruz”, sin mencionar que las columnas de retroexcavadoras que husmearon el subsuelo de las propiedades de Lázaro Báez jamás encontraron los tambores de dinero que algunos denunciantes habían señalado.

 

El compás de las noticias que se multiplican a borbotones en la televisión y en las redes confirma que las tapas de todos los diarios de este miércoles girarán en torno a la misma espectacularidad que el Gobierno explota desde la primera hora: la aparición en pantalla de “tanto dinero vivo” que “proviene de la obra pública”, acusan cerca del ministro Frigerio, que tiene en sus manos desde diciembre una buena parte de las áreas que pertenecieron al ex Ministerio de Planificación Federal antes de ser desguazado por decisión de Macri.

 

En la cartera política que conduce Frigerio, admiten que “en la Justicia ya hay al menos tres denuncias que presentamos a principios de año sobre una determinada cantidad de obras públicas, por eso decimos que esto que pasó hoy no nos sorprende, porque siempre tuvimos sospechas. Sabíamos que estaba al caer, pero ojo: nosotros pensamos que esto no es Lázaro, esto es obra pública de muchos años”, explicó una de las fuentes oficiales consultadas.

 

LA CERTEZA DEL ENTREGADOR.  Por debajo de la espectacularidad televisiva que arrancó esta mañana con el caso, hay detalles que despiertan serios interrogantes sobre la naturaleza del escándalo, como la llamada al 911 que denunció a López “in fraganti” en los alrededores del monasterio y que derivó en la detención del ex funcionario. Bajo el mando del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, la policía provincial atraviesa una dura interna entre el jefe de la fuerza, comisario general Pablo Bressi, y una camada de comisarios, todos egresados de la Escuela Juan Vucetich, que protagonizan una dura puja por el control de la fuerza, de su presupuesto, de determinados nombramientos y de las sórdidas opacidades de su control territorial. Hasta las valijas de José López, el caso que le quitaba el sueño a la interna que atraviesa la Bonaerense son los 11 millones de pesos que un grupo comando, integrado por tres hombres con chalecos de la Federal, robó cerca del peaje Dock Sud, luego de balear a dos efectivos provinciales que custodiaban el dinero que iba a una financiera de la city porteña. 

 

“Olvidate, todo eso queda en el olvido ahora, porque esto es muy grande”,  espeta uno de los miembros del aparato comunicacional del Gobierno mientras ataja todos los penales periodísticos con una euforia que, posiblemente, no vivía desde que Cambiemos ganó el ballotage. La frase encierra otra lectura que respiran en estas horas los funcionarios que atienden los llamados del Presidente. “¿Ahora quién se va a creer que los problemas de los Panamá Papers tienen la misma importancia que este escándalo, que le da sentido a la búsqueda del dinero enterrado? Si un fiscal quiere investigar a Macri en forma exagerada por omisión maliciosa en sus declaraciones juradas y tiene que remontarse a la primera esposa del Presidente, es porque no es lo mismo”, se defiende el funcionario macrista para cauterizar en público los daños vividos desde que se conocieron las operaciones offshore del mandatario. El funcionario destinatario de los dardos del Gobierno es el fiscal federal Federico Delgado, que profundiza la investigación sobre los bienes del Presidente y sus inconsistencias, y que este martes pidió la detención de López en una causa abierta hace dos años atrás.

 

AMIGOS Y FAMILIARES EN RIESGO. “Hace dos semanas el detenido Lázaro Báez pidió indagar al primo del presidente Macri Angelo Calcaterra, dueño de IECSA, porque lo acusa de ser su socio en varias obras. ¿No temen nuevas ramificaciones a partir de este nuevo caso?”, pregunta Letra P a un asesor del Presidente que acepta contestar desde el anonimato. “Lo de IECSA es algo que no va a prosperar en la Justicia”, vaticina la fuente, aunque sus colegas de Gabinete están convencidos de que la detención de López también “es un problema delicado para jueces y fiscales, porque esto demuestra que hay muchas cosas que no han investigado”.

 

Sin embargo, detrás de la firmeza que exhiben los secretarios y subsecretarios de Estado consultados durante una jornada que les devolvió la euforia, resta saber qué hará López, un hombre que durante más de una década mantuvo largas interlocuciones con el PRO durante los dos mandatos de Macri como jefe de Gobierno y con algunas figuras de máxima confianza para el actual mandatario. Sobre esa preocupación gira la cautela que algunos funcionarios eligen mantener dentro del Gobierno sobre el tema, aunque también coinciden en señalar que, al menos por ahora, “es un momento para festejar”.

 

Toto Caputo para los aumentos de gas
corrientes: vallejos, el alfil silencioso de valdes en el congreso que asumira en seguridad

También te puede interesar