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Francisco todavía no llamó al presidente electo para felicitarlo. No quiere a Majdalani en Inteligencia. Reporta al ex todopoderoso de la SIDE, denunciado por Vera por orden de Bergoglio.
Por 09/12/2015 15:32

A casi veinte días de su triunfo, el papa Francisco todavía no felicitó a Mauricio Macri por haber sido electo Presidente de la Nación. Aunque el embajador argentino ante el Vaticano, Eduardo Valdés, justificó al Sumo Pontífice diciendo que “no existe un protocolo” en la Santa Sede que especifique que así debe hacerse, el hecho provocó todo tipo de especulaciones políticas.

Se sabe: el Papa tenía un favoritismo por Daniel Scioli en la elección presidencial. Pero la incomunicación no obedece solamente a una simpatía política por otro candidato. Desde Roma llegó a Buenos Aires la versión de que Francisco estaría “muy molesto” con Macri por algunos nombramientos en su gabinete, más precisamente por el de Silvia Majdalani en la Agencia Federal de Inteligencia. Amiga íntima de Francisco “Paco” Larcher (número dos del área en tiempos de Néstor Kirchner), “La Turca” sería la llave para el retorno a Inteligencia de Jaime Stiuso, el espía que no goza de la simpatía del Papa.

A principios de 2015, poco tiempo después de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dispusiera el descabezamiento de la ex Side y acusara a Stiuso de haber sido instigador de la muerte del fiscal Alberto Nisman,  el amigo personal del Papa, Gustavo Vera, denunció al ex espía ante la Justicia federal por “enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, tráfico de influencias y cohecho”.

De acuerdo a declaraciones que hizo en ese entonces el titular de la fundación La Alameda,  que lucha contra la trata de personas, el trabajo esclavo y la explotación infantil, el Papa entendía que “esta gente” (en referencia a Stiuso) “pertenece a los sótanos de la democracia, que es gente que hay que investigar, que ha hecho mucho daño a la democracia argentina".

Vera denunció, además, que Stiuso espiaba al Papa cuando era Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires.  "Yo iba a visitar a Francisco a la Arquidiócesis y él prendía la radio para molestar las escuchas", contó en ese momento Vera. De acuerdo con el legislador, el Papa le habría advertido en más de una ocasión: “Prestá atención a lo que decís, la línea está intervenida, hay micrófonos por todos lados". Según Vera, Stiuso, al frente de Operaciones de la ex SIDE,  había espiado a Bergoglio por orden de Kirchner.

Pero la conexión no termina allí. Según publicó en febrero el diario italiano La Stampa, Bergoglio habría intentado proteger a Lorena Martins, hija del ex agente de la SIDE Raúl Martins, de un intento de homicidio que sufrió después de que acusara a su padre de tener una red de prostíbulos que van desde Argentina hasta México. Según el periódico, tras ese episodio, Stiuso puso a Bergoglio “en la lista negra”. "El entonces arzobispo de la Capital habría terminado en la red del 007, porque se habría puesto en contra de un colega de Stiuso, socio en sus asuntos ilegales: Raúl Martins", publicó La Stampa.

En su denuncia, Lorena había declarado, además, que su padre “hizo aportes a la campaña de Mauricio Macri” en la Ciudad. Además de denunciar connivencia entre el macrismo y su padre, la hija del ex espía difundió fotos del presidente electo y su esposa, Juliana Awada, en un boliche de Cancún propiedad de Raúl Martins. Stiuso y Martins trabajaron juntos en la ex SIDE durante la dictadura. Las acusaciones al ex espía dejaban a la Presidenta y al papa Francisco del mismo lado.

Además de sus denuncias contra Stiuso, Vera también apuntó contra la futura primera dama en la causa por talleres clandestinos que trabajaban para la firma Cheeky, propiedad de la esposa de Macri.  En 2012, la fundación La Alameda denunció la existencia de un taller clandestino, ubicado en el barrio de Mataderos, donde trabajaban y vivían 13 personas de origen boliviano sometidas a la servidumbre y el hacinamiento. El taller trabajaba para Cheeky.

En febrero de 2014, la jueza María Dolores Fontbona de Pombo imputó al cuñado del presidente electo, el empresario Daniel Awada, por “reducción a la servidumbre de costureros bolivianos con documentación irregular". La Alameda ya había denunciado a la esposa de Macri por la misma causa, en 2006 y 2010. En 2007, la acusación fue acompañada por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad.

Mientras fue arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio alentó a Vera en su lucha contra la trata y apoyó las denuncias de La Fundación la Alameda sobre trabajo esclavo. Ya convertido en papa Francisco, lo recibió varias veces en Roma y lo invitó especialmente a un coloquio sobre trata de personas y narcotráfico que se realizó en el Vaticano.

“Escuché alguna opinión, pero la verdad es que de esta geopolítica, en este momento, no sé qué decir. Porque hay problemas en varios países en esta línea, ¿no? Hay varios países latinoamericanos en esta situación de cambio de rumbo, esto es verdad. Pero no sé explicarlo”, dijo el Papa cuando le preguntaron por el triunfo de Macri en Argentina, durante una conferencia de prensa que brindó en un avión, una semana después del ballotage.

En la previa, el Papa había enviado un mensaje a los argentinos. “Ya saben lo que pienso. Voten a conciencia”, dijo. Su íntima amiga Alicia Barrios aclaró después: "Francisco quiere un gobierno que no esté liderado por el mercado". Casi al mismo tiempo, el padre Pepe, representante de los curas villeros que trabajan con Francisco, se sacaba fotos en un acto junto a Julián Domínguez y la ministra sciolista Cristina Álvarez Rodríguez. El asesor estrella de Macri, Jaime Durán Barba, respondió con una frase que se escuchó como una ofensa en el Vaticano: "el Papa no mueve más de diez votos". La elección alteró el escenario.

Hasta el momento, la única decisión oficial que tomó el Papa respecto del presidente electo fue la designación del nuncio apostólico en el Paraguay, monseñor Eliseo Ariotti, como su enviado especial a la ceremonia de asunción, según informaron fuentes del Vaticano. Antes de las elecciones, el oficial de protocolo de la Santa Sede, monseñor Guillermo Karcher, había anunciado que Francisco no viajará a la Argentina en 2016, como se especulaba. 

El ex espía Jaime Stiuso es la clave del enojo del Papa con Macri

Francisco todavía no llamó al presidente electo para felicitarlo. No quiere a Majdalani en Inteligencia. Reporta al ex todopoderoso de la SIDE, denunciado por Vera por orden de Bergoglio.

A casi veinte días de su triunfo, el papa Francisco todavía no felicitó a Mauricio Macri por haber sido electo Presidente de la Nación. Aunque el embajador argentino ante el Vaticano, Eduardo Valdés, justificó al Sumo Pontífice diciendo que “no existe un protocolo” en la Santa Sede que especifique que así debe hacerse, el hecho provocó todo tipo de especulaciones políticas.

Se sabe: el Papa tenía un favoritismo por Daniel Scioli en la elección presidencial. Pero la incomunicación no obedece solamente a una simpatía política por otro candidato. Desde Roma llegó a Buenos Aires la versión de que Francisco estaría “muy molesto” con Macri por algunos nombramientos en su gabinete, más precisamente por el de Silvia Majdalani en la Agencia Federal de Inteligencia. Amiga íntima de Francisco “Paco” Larcher (número dos del área en tiempos de Néstor Kirchner), “La Turca” sería la llave para el retorno a Inteligencia de Jaime Stiuso, el espía que no goza de la simpatía del Papa.

A principios de 2015, poco tiempo después de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dispusiera el descabezamiento de la ex Side y acusara a Stiuso de haber sido instigador de la muerte del fiscal Alberto Nisman,  el amigo personal del Papa, Gustavo Vera, denunció al ex espía ante la Justicia federal por “enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, tráfico de influencias y cohecho”.

De acuerdo a declaraciones que hizo en ese entonces el titular de la fundación La Alameda,  que lucha contra la trata de personas, el trabajo esclavo y la explotación infantil, el Papa entendía que “esta gente” (en referencia a Stiuso) “pertenece a los sótanos de la democracia, que es gente que hay que investigar, que ha hecho mucho daño a la democracia argentina".

Vera denunció, además, que Stiuso espiaba al Papa cuando era Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires.  "Yo iba a visitar a Francisco a la Arquidiócesis y él prendía la radio para molestar las escuchas", contó en ese momento Vera. De acuerdo con el legislador, el Papa le habría advertido en más de una ocasión: “Prestá atención a lo que decís, la línea está intervenida, hay micrófonos por todos lados". Según Vera, Stiuso, al frente de Operaciones de la ex SIDE,  había espiado a Bergoglio por orden de Kirchner.

Pero la conexión no termina allí. Según publicó en febrero el diario italiano La Stampa, Bergoglio habría intentado proteger a Lorena Martins, hija del ex agente de la SIDE Raúl Martins, de un intento de homicidio que sufrió después de que acusara a su padre de tener una red de prostíbulos que van desde Argentina hasta México. Según el periódico, tras ese episodio, Stiuso puso a Bergoglio “en la lista negra”. "El entonces arzobispo de la Capital habría terminado en la red del 007, porque se habría puesto en contra de un colega de Stiuso, socio en sus asuntos ilegales: Raúl Martins", publicó La Stampa.

En su denuncia, Lorena había declarado, además, que su padre “hizo aportes a la campaña de Mauricio Macri” en la Ciudad. Además de denunciar connivencia entre el macrismo y su padre, la hija del ex espía difundió fotos del presidente electo y su esposa, Juliana Awada, en un boliche de Cancún propiedad de Raúl Martins. Stiuso y Martins trabajaron juntos en la ex SIDE durante la dictadura. Las acusaciones al ex espía dejaban a la Presidenta y al papa Francisco del mismo lado.

Además de sus denuncias contra Stiuso, Vera también apuntó contra la futura primera dama en la causa por talleres clandestinos que trabajaban para la firma Cheeky, propiedad de la esposa de Macri.  En 2012, la fundación La Alameda denunció la existencia de un taller clandestino, ubicado en el barrio de Mataderos, donde trabajaban y vivían 13 personas de origen boliviano sometidas a la servidumbre y el hacinamiento. El taller trabajaba para Cheeky.

En febrero de 2014, la jueza María Dolores Fontbona de Pombo imputó al cuñado del presidente electo, el empresario Daniel Awada, por “reducción a la servidumbre de costureros bolivianos con documentación irregular". La Alameda ya había denunciado a la esposa de Macri por la misma causa, en 2006 y 2010. En 2007, la acusación fue acompañada por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad.

Mientras fue arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio alentó a Vera en su lucha contra la trata y apoyó las denuncias de La Fundación la Alameda sobre trabajo esclavo. Ya convertido en papa Francisco, lo recibió varias veces en Roma y lo invitó especialmente a un coloquio sobre trata de personas y narcotráfico que se realizó en el Vaticano.

“Escuché alguna opinión, pero la verdad es que de esta geopolítica, en este momento, no sé qué decir. Porque hay problemas en varios países en esta línea, ¿no? Hay varios países latinoamericanos en esta situación de cambio de rumbo, esto es verdad. Pero no sé explicarlo”, dijo el Papa cuando le preguntaron por el triunfo de Macri en Argentina, durante una conferencia de prensa que brindó en un avión, una semana después del ballotage.

En la previa, el Papa había enviado un mensaje a los argentinos. “Ya saben lo que pienso. Voten a conciencia”, dijo. Su íntima amiga Alicia Barrios aclaró después: "Francisco quiere un gobierno que no esté liderado por el mercado". Casi al mismo tiempo, el padre Pepe, representante de los curas villeros que trabajan con Francisco, se sacaba fotos en un acto junto a Julián Domínguez y la ministra sciolista Cristina Álvarez Rodríguez. El asesor estrella de Macri, Jaime Durán Barba, respondió con una frase que se escuchó como una ofensa en el Vaticano: "el Papa no mueve más de diez votos". La elección alteró el escenario.

Hasta el momento, la única decisión oficial que tomó el Papa respecto del presidente electo fue la designación del nuncio apostólico en el Paraguay, monseñor Eliseo Ariotti, como su enviado especial a la ceremonia de asunción, según informaron fuentes del Vaticano. Antes de las elecciones, el oficial de protocolo de la Santa Sede, monseñor Guillermo Karcher, había anunciado que Francisco no viajará a la Argentina en 2016, como se especulaba.