La bazuca de Javier Milei tiene menos dólares que los prometidos y el riesgo país tocó máximos en un año
Dudas por el financiamiento y el escenario electoral llevaron el indicador a 710 puntos, pero luego bajó. Compras del BCRA y exportaciones récord no alcanzaron.
Javier Milei insiste en defender los dólares de su programa económico, pero los mercados vuelven a ponerle límites. El riesgo país alcanzó los 710 puntos básicos, su nivel más alto desde las elecciones de 2025. Mientras el Presidente sostiene que tiene cubiertos los vencimientos y rechaza las advertencias, la suba también expone dudas sobre el financiamiento de 2027.
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El primer mandatario volvió a rechazar los cuestionamientos sobre la marcha de la economía y atribuyó las críticas a una "operación política". La brecha entre el relato oficial y las señales de los mercados se amplía cuando falta un año para las elecciones presidenciales y la posibilidad de una reelección de Milei todavía no convence a gran parte de los inversores.
La pregunta que se instala es cómo conseguirá los dólares necesarios si no logra recuperar el acceso al financiamiento. En particular, hay una incógnita sobre los u$s 5000 millones que el Tesoro esperaba obtener mediante la colocación de Bonares en 2027, y que se encuentra pausado por la volatilidad global.
La presión de los mercados
La suba del riesgo país, que finalmente cerró en 672 puntos básicos, se produjo pese a que el Banco Central acumuló compras por más de u$s 1000 millones en lo que va de octubre y las exportaciones alcanzaron un récord nominal en septiembre, al superar por primera vez los u$s 10.000 millones mensuales. Sin embargo, esos ingresos no fueron suficientes para mejorar la cotización de los títulos soberanos que continúan a la baja.
Frente a la falta de respuestas claras del Presidente y los interrogantes sobre la capacidad del Tesoro para afrontar el esquema de financiamiento de los próximos años, los inversores comenzaron a deshacerse de los títulos de deuda pública, lo que generó un repunte del indicador de J.P. Morgan superior al 5,2% en la jornada.
El comité de inversiones de Criteria advirtió que "la evolución de los mercados sugiere que, por ahora, los inversores siguen distinguiendo entre la capacidad del BCRA de comprar divisas en el mercado y la capacidad del Tesoro de afrontar en el futuro sus compromisos en moneda extranjera".
En la misma línea, Max Capital señaló que la deuda argentina "sufrió la presión de la venta de bonos de mercados emergentes y de la búsqueda de activos de mayor calidad. Pero la deuda local tuvo un desempeño peor que la de países comparables: los diferenciales frente a naciones con calificación B aumentaron 63 puntos básicos durante la última semana, hasta los 265 puntos".
El informe del Panorama Galicia confirmó la postura de cautela del mercado tras reuniones con fondos de inversión: "Mantuvimos una serie de reuniones con fondos en Nueva York. Los inversores todavía ven las elecciones de 2027 como un evento lejano, pero el calendario político ya empieza a condicionar la discusión sobre financiamiento, reservas y valuaciones. Sin acceso voluntario al mercado, la estrategia financiera quedaría más expuesta a la disponibilidad de divisas oficiales, justo cuando la incertidumbre electoral podría elevar la dolarización de carteras".
Milei promete pero no convence
Ante inversores y empresarios del Economic Club of New York, Milei aseguró por primera vez que la Argentina está preparada para atravesar eventuales corridas cambiarias durante 2027. “Hemos construido una bazuca de reservas por el equivalente a 75.000 millones de dólares”, afirmó. Desde ese día el riesgo país no para de subir.
Ahora, Milei afirmó que el gobierno aseguró el financiamiento para vencimientos de deuda por u$s 25.000 millones y destacó que cuenta con "u$s 125.000 millones en colchones financieros para el próximo año".
Durante su discurso en la exposición Argentina Oil & Gas en Neuquén, el Presidente afirmó que el gobierno ya había cubierto sus necesidades de financiamiento y mencionó las compras de divisas desde las elecciones, los swaps de monedas con China y Estados Unidos, su posición en el mercado de futuros y los ingresos previstos vinculados al RIGI. También proyectó un superávit comercial de alrededor de u$s 30.000 millones para este año.
Sin embargo, según el sondeo del Banco Galicia, entre los inversores predominó "la necesidad de observar flujos efectivos de divisas y un mecanismo claro de acumulación de reservas, antes que estimaciones agregadas sobre la disponibilidad potencial de dólares".
El reporte también identificó preocupación por la falta de dinamismo de sectores intensivos en mano de obra y por la posibilidad de que el crecimiento continúe siendo heterogéneo. Para varios fondos, la probabilidad de una reelección de Milei no está asegurada bajo esas condiciones, una percepción que "ya tiene un costo" financiero.
El riesgo electoral se adelanta
El exviceministro de Economía Gabriel Rubinstein consideró que los niveles alcanzados por el riesgo país son una señal de alerta. “Estos valores son indicio de que la cosa está brava”, escribió, y planteó que el Gobierno debería mejorar sus perspectivas electorales para reducir la incertidumbre. También consideró relevante contar con asistencia externa para abortar rápidamente una eventual corrida cambiaria.
El economista Sebastián Maril analizó la situación: "Los 700 pb poseen un alto contenido de riesgo electoral (también conocido como el 'riesgo kuka'). No hay duda. Pero debemos formularnos la siguiente pregunta: ¿por qué hay riesgo kuka? El riesgo kuka existe porque el gobierno permite que exista. No se están haciendo todas las cosas bien y por falta de reacción, el electorado evalúa la posibilidad de cambiar de rumbo".
En esa misma línea, el economista Daniel Osinaga indicó: "Es todo riesgo electoral... miren la tasa forward entre AO27 y AO28. Increíble que a un año de las elecciones ya estén todos tomando cobertura. El AO29 cotiza a 15,2% TIR al CCL, TIR de un país al borde del default".
Los u$s 5000 millones que faltan
El interrogante mas grande está en el programa financiero. El Gobierno había proyectado colocar u$s 2000 millones en bonos AO29 durante 2026 y otros u$s 5000 millones en Bonares en 2027. Pero el cierre de la ventana de financiamiento en dólares complicó esa estrategia y obligó al equipo económico a evaluar alternativas, como recurrir a las reservas del BCRA o emitir deuda en pesos.
El problema no se limita a la disponibilidad de fondos. Si el Tesoro no consigue refinanciar sus vencimientos en el mercado, podría depender más de las divisas del Banco Central. Esa necesidad compite con la acumulación de reservas, justo cuando los inversores buscan garantías de que el país tendrá suficientes dólares para afrontar una mayor demanda durante el próximo ciclo electoral.