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ES LA ECONOMÍA

Javier Milei 2027: la inflación como monotema de campaña

El IPC del año próximo sería el más bajo desde 2009, aunque con ajuste y crecimiento mínimo. El mercado se pregunta si alcanza. Motosierra, sudor y lágrimas.

El proyecto de Presupuesto 2027 ata a Javier Milei al mástil del ajuste fiscal y subordina toda la política económica a la baja de la inflación. Si se cumple la proyección oficial, el Presidente irá en busca de su reelección en las puertas del Índice de Precios al Consumidor más bajo en 18 años, aunque cueste sangre, sudor y lágrimas.

De los grandes números del proyecto, economistas coinciden en que solo uno es medianamente alcanzable: el anhelo de 18% de inflación anual para diciembre de 2027, con un IPC promedio del 21,1% para el año. Viajaría al 1,5% mensual. Para eso, Milei se aferrará al ancla fiscal (1,1% de superávit primario previsto) y al control del tipo de cambio, que subiría menos que la inflación esperada.

La baja de la inflación como jefe de campaña

No es poca cosa. La última vez que Argentina terminó con una inflación menor al 20% fue en 2009, año recesivo por la crisis subprime, la gripe aviar y una mala campaña agrícola. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) promedia, para fines de 2027, un IPC de 20,5%.

El 18% punta a punta suena optimista, pero no descabellado. En campaña, contrastará con el 211,4% de 2023, con el tramo correspondiente al shock de los 20 días de Toto Caputo y Milei a cargo de la gestión pero, sobre todo, culpa del descalabro de la gestión de Alberto Fernández y Sergio Massa.

El resto de la política económica se acomodará a ese objetivo. El Gobierno previó que el tipo de cambio se deslice un poco menos que la inflación y avisó que el Banco Central estará pertrechado con los u$s 14.200 millones de reservas que adquirió hasta ahora y con u$s 2000 millones equivalentes en bonos dollar linked que el Tesoro le canjeó para que pueda seguir operando sobre las expectativas en el mercado de títulos. No le pidan más. No habrá milagros por el lado de las tasas y el crédito.

Y, por más que el Gobierno prometa un crecimiento vigoroso de la actividad económica, la flacura de los bolsillos parece constitutiva de su objetivo principal de bajar la inflación. Sin plata en la calle, no hay margen para que los precios suban.

Atados al ancla fiscal

La ejecución de las partidas presupuestarias se subordina a la meta fiscal. Habrá más gasto siempre que sobre caja luego de pagar los intereses de deuda. Así sucede este año, con sucesivos recortes presupuestarios ante la caída de la recaudación para cumplir con la meta de superávit.

La motosierra sigue encendida y no se apagará en el año electoral. La puja por los fondos para la emergencia en discapacidad y el financiamiento de universidades es un aviso fiscalista teñido de batalla cultural.

La decisión de no emitir pesos para financiar déficits queda blindada con un sobregiro adicional: anticipándose a la nueva Carta Orgánica, el Presupuesto dispone que el Banco Central no transferirá utilidades al Tesoro, como viene haciendo hasta ahora.

Crecimiento sin dinero

La duda es si a Milei le alcanzará con promocionarse como el domador de la inflación, aunque no comience con cero, para ser reelecto. Es lo que mira el mercado, que ya hace cuentas sobre cuándo y cómo acelerará la dolarización de portafolios.

Lo escribió 1816 en su último reporte: “Se va consolidando la idea de que el oficialismo llegará a la elección habiendo bajado mucho la inflación, aunque sin haberla eliminado (como sí logró Carlos Menem en su primer mandato), y con una economía más grande en tamaño, aunque con debilidad relativa de los sectores intensivos en mano de obra (en junio se cumplió el decimotercer mes consecutivo de caída en el empleo asalariado privado registrado). ¿Alcanza esta performance económica para reelegir? Es la pregunta del millón”.

Los datos del mercado de trabajo que publicó el INDEC este jueves agregaron incertidumbre a esa pregunta que se hace la city antes de jugarse a pesos o dólares. En el segundo trimestre, el desempleo creció 0,3 puntos interanuales, a 7,9%. Es relativamente poco, con una tasa de actividad récord que denota que más gente sale a buscar trabajo y pocos lo encuentran. Pero fueron llamativos los números del país federal.

En el Gran Rosario, la desocupación saltó del 7,7% al 11%. En en Gran Córdoba, del 8,9% al 10,5%. En Bahía Blanca, subió 2,2 puntos, a 9,7%. En Mar del Plata, saltó 3,6 puntos, a 9,9%. En Comodoro Rivadavia, saltó del 2% al 9,2%, quizás por la salida de YPF de los pozos petroleros convencionales. Paradójicamente, en el Gran Buenos Aires bajó de 9,8% a 8,8%. Pero, a nivel país, el empleo se precarizó: el 45% trabaja en la informalidad y casi 27% está sobreocupada.

Dibujitos

Caputo y su equipo picante se entusiasmaron con un fuerte crecimiento del PBI que traccione una suba de la recaudación que permita cumplir con la meta fiscal con expansión del gasto público.

El equipo económico estimó que la actividad crecerá 3% este año y 4% en 2027. Que eso redundará en una mejora en la recaudación del 8,4% en términos reales y que eso facilitará, a su vez, un aumento de gastos corrientes de 4% descontada la inflación.

Epyca, la consultora que dirigen Martín Kalos y Florencia Florentin, pasó el peine fino por esas proyecciones y encontró inconsistencias graves, que se agigantan luego de que el INDEC informara que el PBI se contrajo 0,6% en el segundo semestre.

“Para llegar al 3% de crecimiento en 2026 (muy inferior al 5% del que hablaba el Gobierno hace unos meses), el crecimiento intermensual debería ser del 1% en cada uno de los seis meses del segundo semestre”, escribieron los economistas de Epyca.

“El problema es que eso dejaría un arrastre estadístico muy alto para 2027, del 4,2%. Eso significa que para luego llegar a 4% de crecimiento durante todo 2027, el nivel de actividad durante ese año debería caer respecto de cómo terminaría 2026”, añadieron. “Para decirlo con claridad: o el Gobierno está sobre-estimando nuevamente cuánto crecería la economía en 2026 o está planteando que en 2027 tendríamos una leve recesión durante todo el año”, concluyeron.

Las inconsitencias de las previsiones de crecimiento para 2026 y 2027 del Presupuesto, según Epyca.

Las inconsitencias de las previsiones de crecimiento para 2026 y 2027 del Presupuesto, según Epyca.

“Milei propone mantenerse en la misma tesitura”, dijo Kalos. Por otro lado, tocaron fondo; no hay más lugar espacio para recortar”, añadió.

¿Alcanza?

Con la inversión en caída permanente y sin obra pública, el REM pronosticó que la economía crecerá 2,1% este año y un poco más el que viene. El salario recuperaría marginalmente su poder de compra a medida que baje la inflación, pero con los gastos fijos en servicios públicos comiéndose cada vez más poder adquisitivo.

Milei tiene entre sus manos una economía fofa con exportaciones récord que muchos de sus votantes ven pasar por el costado. Quizás, para estos, la baja de la inflación en una Argentina que coqueteó con la híper sea suficiente para renovarle el crédito al experto en crecimiento con y sin dinero.

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