El INDEC informó que el desempleo llegó al 7,9% en el segundo trimestre de 2026 y más de 1,7 millones de personas que buscan trabajo no lo consiguen. Además, aumentó la informalidad, creció la desocupación en el interior y uno de cada cinco ocupados trabaja más de 45 horas por semana.
El mercado de trabajo mostró un deterioro silencioso en el segundo trimestre. La tasa de actividad llegó al 48,9% y el empleo alcanzó al 45% de la población, mientras la desocupación subió levemente frente a un año atrás.
Diego Piccardo, economista jefe de Libertad y Progreso, analizó: "Se incorporaron 338.000 personas al mercado de trabajo y 265.000 consiguieron ocupación. La diferencia, 73.000, es exactamente el aumento de la desocupación. Es decir, hubo creación neta de empleo, pero insuficiente para absorber a quienes decidieron salir a buscarlo".
Sin embargo, detrás de esa estabilidad aparecen señales más preocupantes: creció el empleo informal, aumentó la presión sobre quienes ya tienen trabajo y el desempleo empeoró fuera de los grandes centros urbanos. La creación de empleo informal compensó la destrucción de puestos asalariados registrados, que cayeron en términos netos.
Los trabajadores informales ya son el 45% del empleo, con una suba estadísticamente significativa, de un punto, en un año.
Dentro de ese universo también cambió la composición: los cuentapropistas ganaron peso y ya representan el 37,3% de los trabajadores informales, tres puntos más que un año atrás.
Uno de cada cinco trabaja más de 45 horas
El otro fenómeno que sobresale es la sobreocupación. El 20,2% de los ocupados trabaja más de 45 horas semanales, un indicador que refleja que una parte creciente del mercado laboral necesita extender la jornada para sostener sus ingresos.
Al mismo tiempo, el 16,9% de las personas ocupadas sigue buscando otro empleo, mientras que la subocupación alcanzó el 11,5%. De ese total, el 8% corresponde a trabajadores que buscan ampliar sus horas laborales.
El interior pierde terreno
El deterioro también tuvo una dimensión territorial. En los aglomerados del interior, la desocupación subió hasta el 7,6%, 1,3 puntos porcentuales por encima del mismo trimestre del año pasado y 0,8 puntos respecto del trimestre anterior.
La subocupación demandante también empeoró en esas ciudades y llegó al 9,1%, una señal de que la recuperación del empleo continúa concentrándose en algunos sectores específicos sin derramarse sobre el conjunto del país.
Por regiones, la situación más delicada sigue siendo la Pampeana, con una desocupación del 9,7%, seguida por el Gran Buenos Aires, con 8,2%. Cuyo mostró el menor desempleo entre las grandes regiones, con 5,9%.
El PBI se contrajo en el segundo trimestre
El panorama laboral coincidió con una economía que volvió a perder impulso. El Producto Bruto Interno (PBI) aumentó 2% interanual, aunque cayó 0,6% respecto del trimestre anterior en términos desestacionalizados.
El freno respondió a la caída del consumo privado (-2,4%), del gasto público (-2,3%) y de la inversión (-0,8%), mientras las exportaciones siguieron empujando la actividad con un crecimiento trimestral del 2,5%.
En la comparación interanual, el motor volvió a estar en el complejo exportador. Agricultura, ganadería y silvicultura aportaron 0,81 puntos porcentuales al crecimiento del PBI, mientras que la explotación de minas y canteras —impulsada por Vaca Muerta— explicó otros 0,62 puntos.
La industria sigue sin levantar
El contraste entre sectores volvió a ser marcado. La minería creció 16,4% interanual, la pesca saltó 44,7% y el agro avanzó 6,9%. En cambio, la industria manufacturera retrocedió 2,1%, la administración pública cayó 1,4% y la inversión en maquinaria y equipos volvió a contraerse con fuerza.
El resultado deja una foto incómoda para el gobierno de Javier Milei: la economía mantiene impulso gracias a los sectores exportadores, pero el mercado laboral muestra una calidad del empleo cada vez más deteriorada, con más informalidad, más jornadas extendidas y un interior donde conseguir trabajo vuelve a ser más difícil.