El Messi de las finanzas se paró de zaguero rústico. La recaudación no repunta, las deudas se pedalean, las obras no se hacen y los fallos no se cumplen.
El superávit de Toto Caputo y Javier Milei es un dibujo
En el proyecto de Presupuesto 2027, Javier Milei y Toto Caputo recortaron la meta de superávit primario para este año de 1,4% a 1,3% del PBI. El cambio muestra el esfuerzo que hace el Gobierno para acercarse a ese resultado positivo mientras la recaudación cae y las cajas están tan vacías que ya no queda dónde profundizar el ajuste.
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El Messi de las finanzas se para de zaguero rústico, como si fuera el Marcos Rojo de la caja. Aguanta como puede, con más nervio que timing, y la revolea a la tribuna. Se notó esta semana, cuando el Gobierno blanqueó una deuda con constructores de obra pública por rescisiones de contratos y trabajos atrasados, pero utilizó una maniobra para erradicar ese gasto tanto del resultado primario, al pagar con bonos, como del financiero, al capitalizar intereses.
Toto Caputo quiere reactivar el crédito para impulsar la economía, pero el impacto es limitado
Economía reconoció la deuda y emitió bonos por hasta $221.000 millones para pagarla. Son letras capitalizables, que no pagan interés, sino que lo suman al capital. Como la deuda se regulariza, sale de la columna de gastos exigibles. Como los intereses se capitalizan, no se cuentan para el cómputo del resultado financiero, sino que pasan “debajo de la línea”, en términos contables. En criollo: la deuda no se paga y no afecta ni el resultado primario (sin intereses de deuda) ni el financiero (con intereses).
Deuda debajo de la alfombra
No es un mecanismo novedoso. La emisión de Lecaps, Boncaps y otros bonos que capitalizan intereses forma parte del menú de cada licitación de deuda. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó en junio que el Gobierno ya había pateado “debajo de la línea” el equivalente a 0,8% del PBI.
Pero sí muestra lo que le cuesta a Economía defender la meta fiscal. La suba de la recaudación de septiembre, del 3,7% interanual en términos reales, trajo algo de alivio a las arcas públicas y permitió soltar un poco más de caja. El gasto devengado (no pagado, pero sí comprometido) creció así 4,7% interanual el mes pasado, según el relevamiento que hace la consultora Analytica.
Habría sido, apenas, un poco de aire. Según Vectorial, la recaudación de septiembre estuvo afectada positivamente por un corrimiento del vencimiento del impuesto a las Ganancias, que infló ese ítem, y la baja base de comparación de los derechos de exportación, que contrastaron con las retenciones cero de 2025. “Excluidos estos dos conceptos, el resto de la recaudación se contrajo 3% en términos reales”, indicó.
La recaudación cae en lo que va de 2026.
La recaudación cae 3% en lo que va del año y el gasto primario acumula una contracción del 3,1% en esos nueve meses. En septiembre, el gasto en jubilaciones y pensiones subió 3,5% real, pero el resto de las partidas importantes se contrajo. “La suba no parece ser un cambio de tendencia de la dinámica del gasto público, sino más bien una leve tregua al ajuste por la recuperación de partidas específicas”, sostuvo Analytica.
Toto Caputo y el ajuste permanente
El ajuste se concentra en gastos de infraestructura, transferencias a provincias y partidas sociales. Los fondos para obras públicas, en niveles históricamente bajos, se contrajeron 17,1% interanual en lo que va de 2026. Las transferencias a provincias cayeron 61,4% contra el año electoral. Los salarios públicos retrocedieron 4,3% real.
El gasto social, incluido el discontinuado Volver al Trabajo, se retrajo 23,1%. Las asignaciones familiares y AUH cayeron 0,9%. Lo único que aumentó fue el gasto en subsidios, para paliar el impacto de la guerra en Medio Oriente en el costo de la energía.
El ajuste permanente de Toto Caputo.
La recaudación baja y no queda dónde seguir ajustando. La transferencia de rutas a las provincias para que los gobernadores se hagan cargo de las obras es otra forma de maquillar las cuentas.
El impuesto a los combustibles es prácticamente el único tributo que crece en términos reales, con una suba de casi 20% interanual. Así y todo, el hipertrofiado Fondo Fiduciario de Infraestructura del Transporte, que se conforma con una parte de esos recursos, está subejecutado. Las obras realizadas con esos recursos caen en términos nominales.
El Gobierno recauda para hacer obras viales, pero no las ejecuta.
La sucesión de apelaciones para no cumplir con la ley de financiamiento universitario es otra. Según el Gobierno, cumplir con la ley implicaría destinar a las universidades el 90% de los créditos presupuestarios disponibles para no comprometer la meta fiscal. La insistencia para recortar gastos en discapacidad, otra.
Se achica el superávit fiscal
En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, los economistas ajustaron a la baja sus proyecciones de superávit. Ficonomics, la consultora de Emiliano Estrada, notó una particularidad. En los años anteriores, los consultores siempre subestimaron el resultado primario. Es decir, no creyeron en que el Gobierno cumpliría con la meta. Pero en 2026, lo sobreestimó. “El mercado empezó el año esperando $17 billones y hoy espera $15,9 billones”, indicó.
Para lograrlo ese superávit, Caputo tiene que forzar la máquina en lo que queda del año. “Llegar a esa cifra exige $2,6 billones entre septiembre y diciembre, 2,3 veces lo logrado en el mismo tramo de 2025”, reportó Ficonomics. “Con la actividad en caída, el mercado no duda de que habrá superávit, pero sí de su tamaño”, concluyó.
En el proyecto de Presupuesto 2027, el Gobierno estimó que el superávit primario de 1,3% del PBI alcanzaría para pagar los intereses de deuda y que el año terminará con equilibrio financiero. Con la recaudación en caída y la economía planchada, el ajuste se muerde la cola.