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ES LA ECONOMÍA

El dólar y los morosos mártires de la estabilidad

Toto Caputo y Santiago Bausili dejan subir las tasas para contener al billete. La solución "de mercado" a los endeudados se encarece.

Seis millones de personas están atrasadas en el pago de sus deudas, cerca de cuatro millones con impagos de más de un año. Casi toda la política busca captar su atención, pero Javier Milei, Toto Caputo y Santiago Bausili parecen dispuestos a sacrificarlas. Lo que hacen para mantener el dólar mayorista en $1500 lo deja explícito.

Las presiones alcistas sobre la divisa crecieron en las últimas semanas. No es nada parecido a una corrida, aunque hay quienes vislumbran el inicio de la maratón preelectoral. Un cambio de humor en el mercado internacional y las dudas crecientes de los inversores sobre el escenario político de 2027 deterioraron los activos en pesos e impulsaron el riesgo país.

El riesgo país rebotó en las últimas semanas.

El Gobierno desoyó incluso a los analistas que, desde la ortodoxia, reclaman aprovechar ese “envión” para que la economía recupere más competitividad y haya más pesos en la calle para traccionar algo de actividad. Por el contrario, permitió que subieran las tasas.

Subir tasas para frenar al dólar

Los inversores lo notaron en la última licitación de deuda en pesos del Tesoro: plazos más cortos y rendimientos más altos. Las tasas de caución a un día, que el Banco Central deja correr pero monitorea, se despertaron. Luego de semanas navegando al 20% anual, saltaron al 24% el viernes de la semana anterior. Y llegaron a rozar el 30% en movimientos más volátiles.

Tasas más altas permiten retener pesos que, en la lectura del Gobierno, se irían al dólar si obtuvieran menor rendimiento.

“En el trade-off entre tasas y dólar, la balanza parece inclinarse hacia la estabilidad del dólar (mayorista) por debajo de los $1500, a costa de una tasa de interés más elevada”, detectó PPI inversiones.

Max Capital agregó: “La última licitación del Tesoro, en la que se renovó el 100% de los vencimientos, también validó esta dinámica, enviando la señal de que las tasas más altas serían convalidadas gradualmente. El presidente del Banco Central Santiago Bausili, también destacó la necesidad de mantener condiciones de liquidez restrictivas y señaló que la postura contractiva continuará”.

Ese trade-off del que hablan en la city supone elegir entre dos variables, dólar y tasa, a sabiendas de que tal elección implica sacrificios. Si el Gobierno decidiera soltar pesos -por ejemplo, al no renovar el 100% o más de los vencimientos-, bajaría la tasa y le daría más recorrido al tipo de cambio. Eso impactaría en los niveles de actividad y consumo y mejoraría el acceso al crédito.

Es lo que sugieren sectores pro-mercado hoy. “El mercado estaría más cómodo con un gobierno que esté asegurándose ganar las elecciones, pide un poco más de pragmatismo para no arriesgar lo que se consiguió hasta acá”, dijo Javier Casabal, economista de Adcap. “Cuidemos lo que se logró protegiendo las elecciones y gastando un poco más. Estoy convencido de que al mercado le encantaría eso”, agregó.

El dólar o los morosos

Pero Milei, Caputo y Bausili eligieron, siempre, contener el tipo de cambio. Incluso, dejaron volar las tasas hasta alturas estratosféricas en la previa electoral. Sacrificaron actividad económica y, sin ponerle un revólver en la cabeza a nadie, llevaron a cientos de miles de personas a endeudarse a tasas altísimas. Fue entonces cuando la mora creció como una bola de nieve.

Ahora, la solución “de mercado” a los morosos que pregona el Gobierno requiere de tasas accesibles que la contención al dólar no permite. La consultora 1816 lo planteó en su último informe: “El dilema”, dijo, es “dejar correr al tipo de cambio (con el costo que traería para la credibilidad del equipo económico, que había fijado ese techo de $1500) o aceptar que suban las tasas en pesos, en un contexto en el que hay 5,9 millones de individuos en mora (es decir, con un atraso de al menos tres meses en sus deudas con entidades financieras o no financieras)”, escribió. Dólar o morosos.

Toto Caputo busca estimular la economía con una flexibilización de créditos en dólares para las empresas

Los bancos y las fintech intentan refinanciar los créditos en mora aunque, en algunos casos, vendieron sus carteras de incobrables a estudios jurídicos que llaman a familiares y jefes de los morosos para presionar por la deuda. La baja de tasas permitió que los bancos ofrecieran refinanciamientos a tasas de 25%. La lógica: mejor cobrar algo que nada.

Pero la suba de tasas en pesos encarece los créditos. Los bancos deberán pasar a los plazos fijos la mejor remuneración. Podrán, eso sí, sacrificar parte del spread, o diferencia, entre la tasa pasiva y la activa. Según un informe reciente de Econométrica, esa brecha ronda los 16 puntos. A eso, suman costos operativos, encajes, IVA, impuesto al Cheque e Ingresos Brutos.

Para las fintech, la ecuación es parecida, pero no idéntica. Las entidades no bancarias no pueden prestar dinero de los ahorristas, aunque se fondean en el mercado de capitales a tasas que tienen, como base, a la caución. Es decir, están muy por debajo de esos costos financieros de tres cifras que cargan a la factura de los deudores.

La tasa, dicen, está determinada por el riesgo del sistema -a más morosos, más necesidad de que los deudores cumplidores paguen la cuenta y cubran al resto- y la ganancia esperada, que mantienen en secreto como si fuera la fórmula de la Coca-Cola. Sobre eso se computan los impuestos que, dicen, pesan un tercio de la cuenta.

"Solución de mercado" más cara

Con este escenario, la solución “de mercado” al drama de la morosidad tardará en llegar. La inminencia de la carrera electoral sumará presión, si la tasa acelera. La actividad económica a dos velocidades o en dos direcciones tendrá menos combustible para acelerar.

Para Milei, no sería necesario. El jueves, en el Consejo de las Américas, insistió en que todo marcha acorde al plan y el consumo privado está en niveles récord. En ese contexto, recordó: “Cuando llegamos al poder, la demanda más apremiante que tenía la población era la tasa de inflación. Nosotros la recibimos en 211% y está en 31,5%, es decir, bajamos un 85%”.

Pero Caputo y Bausili mostraron algunas contradicciones. En su última conferencia de prensa, el ministro dijo que la flexibilización del crédito en dólares debería bajar el costo del fondeo y eso “va a ayudar a reactivar la economía”. Su socio en la consultora Anker y ahora presidente del Banco Central admitió que la economía crece a un ritmo “relativamente moderado”.

Aun así, controlar al dólar y bajar la inflación siguen siendo prioridades de la agenda económica. Los morosos pueden esperar.

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