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Cristina presidenta

La ex mandataria se quedaría con la presidencia provisional de la Cámara alta y, así, con los dos primeros escalones de la línea sucesoria. Los nombres en danza para llenar los cargos parlamentarios.
Por 22/09/2019 10:25

El Palacio se desperezó. Después de dos meses sin sesiones, los senadores volvieron a sentarse en el recinto con el mapa político reconfigurado. En la primera reunión que tuvieron después del holgado triunfo del Frente de Todos en las primarias de agosto, oficialistas y opositores se unieron para votar sin demasiado ruido la ley de emergencia alimentaria. En los pasillos, cruzaron comentarios sobre los tiempos por venir, arriesgaron opciones sobre el reordenamiento político de los bloques y especularon sobre el recambio de autoridades. Unos y otros se hicieron la misma pregunta:

-¿Se imaginan a Cristina tocando la campanita, dirigiendo la sesión, sin poder hablar?

Cuál será el perfil que le dará Cristina Fernández de Kirchner a la presidencia del Senado en caso de que la fórmula que integra junto a Alberto Fernández resulte finalmente electa en octubre es "un misterio para todos", la duda que albergan peronistas y cambiemitas, que ya comenzaron a preguntarse cómo se repartirán los cargos clave de la Cámara alta: la presidencia provisional, la jefatura del interbloque oficialista y la secretaría parlamentaria, el territorio que le tocará gobernar a la ex presidenta desde el 10 de diciembre. 

 

Taiana asumirá la banca que dejará Cristina si es electa vicepresidenta.

 

Si Alberto Fernández tendrá plena libertad para definir su gabinete, el Senado será, especulan en la Cámara alta, reino de Cristina, la arquitecta de la fórmula y proveedora de la mayor cantidad de votos del Frente de Todos. En esa línea, la ex mandataria buscará poner en la presidencia provisional a alguien de su extrema confianza, que pueda reemplazarla cuando ella no esté, ya sea porque decida no atender el día a día de la Cámara o porque viaje al exterior como representante del Gobierno, una tarea que mira con entusiasmo. ¿Quién estará destinado a cumplir ese rol?

 

El bloque del FPV-PJ tiene actualmente nueve senadores. Lo preside Marcelo Fuentes.

 

Desde 2017, Cristina integra el bloque del Frente para la Victoria – PJ, que preside el neuquino Marcelo Fuentes, y tiene actualmente nueve senadores. De confirmarse el resultado de las primarias de agosto, esa bancada pasará en diciembre a tener 17 miembros -de los cuales ocho pertenecen a La Cámpora- entre los cuales Cristina buscará el nombre que impulsará la presidencia provisional. En el Instituto Patria se barajan diferentes opciones.

La senadora Anabel Fernández Sagasti pica en punta en todos los aspectos. La camporista es la dirigente de mayor confianza de Cristina dentro del bloque, tiene experiencia legislativa y formación. Pero es candidata a gobernadora de Mendoza y el cristinismo apuesta todo a que el 29 de septiembre se quede con la provincia. Los números de las encuestas generan la esperanza pero, en caso de que no gane, Cristina buscará darle un lugar más visible en el Senado, también como apuesta al trasvasamiento generacional que impulsa. Fernández Sagasti tiene, además, buena relación con sus pares del Bloque Justicialista y generó buen vínculo con Alberto Fernández, que desembarcará esta semana en Mendoza para apoyarla en la carrera por la gobernación.

 

Fernández Sagasti se ganó la confianza de CFK. Su futuro en el Senado depende de las elecciones en Mendoza.

 

En la misma lógica de la renovación generacional entrará Mariano Recalde, que asumirá en diciembre como senador por la Ciudad. Por eso, y por la relación que tiene con Cristina, Recalde podría ser candidato a ocupar algún rol importante en el Senado, pero esa posibilidad choca con una regla no escrita que circula en el Palacio, y que indica que para tener un cargo hace falta tener cierta antigüedad en la banca. También se especula con desembarcaría en el Ejecutivo. 

 

 

Con Cristina en la vicepresidencia, en su lugar llegará al Senado su compañero en la boleta de 2017, Jorge Taiana. El ex canciller tiene suficiente expertiz como para ocupar cualquier rol importante, dicen en el Instituto Patria, ya sea como presidente provisional, en caso de que Fernández Sagasti se convierta en gobernadora de Mendoza, o como presidente del bloque.

En tanto, en el lugar de Fuentes, a quien se le vence el mandato, desembarcará el neuquino Oscar Parrilli. El ex secretario general de Presidencia tiene, al igual que Taiana, los números para ocupar cualquiera de los dos roles, aunque en el cristinismo apuestan a que Cristina le pedirá que siga cumpliendo al lado suyo un rol más operativo, como el que desempeña hoy como cabeza del Instituto Patria. A diferencia de Fernández Sagasti y Taiana, el neuquino no goza del mismo buen concepto de sus futuros pares, que afirman que extrañarán a Fuentes, ex integrante del Bloque Justicialista que trabaja ahora en tándem con Carlos Caserioel lugarteniente del candidato presidencial en el Senado. 

Tanto Taiana como Parrilli serían, además, tan recién llegados como Recalde. En el bloque hay, además, otra senadora que tiene cargo actualmente y que renovará su mandato, María Inés Pilatti Vergara, vicepresidenta segunda de la Cámara que responde a Jorge Capitanich, un cristinista de pura cepa. La chaqueña fue integrante del grupo que se mantuvo fiel a Cristina desde 2015, aún cuando formaba parte del bloque que en ese entonces conducía Miguel Ángel Pichetto. 

El bloque del Frente para la Victoria-PJ será a partir de diciembre el más numeroso. Como publicó Letra P, en la previa todo indica que, tanto en el Senado como en Diputados, las bancadas que forman parte del Frente de Todos se integrarán en un gran interbloque, que permitirá preservar las identidades y diferencias, tal como sucede hoy con Cambiemos.

 

 

 

Según las cuentas que hacen en el cristinismo, el interbloque tendrá 42 senadores, entre los representantes del Frente para la Victoria-PJ (17), el Bloque Justicialista (12), el Frente Cívico por Santiago (2), Misiones (2), Peronismo Tucumán (2), Partido Justicialista La Pampa (2), Chubut Somos Todos (1), Justicialista Chubut (1), Justicialismo San Luis (1), Movimiento Popular Neuquino (1) y Frente de Todos Santiago (1). Sin embargo, esa conformación podría no ser definitiva. Según pudo saber Letra P, los gobernadores están evaluando la posibilidad de integrar a todos sus senadores en un gran bloque que presidirá el cordobés Caserio, titular del Bloque Justicialista desde la salida de Pichetto.  

La conformación de un gran bloque de senadores tiene un doble objetivo: darle un respaldo a Fernández que equilibre el poder interno de Cristina y, a su vez, que las provincias tengan fuerza propia para negociar en el futuro con el presidente. En ese contexto, Caserio aparece como el hombre fuerte del candidato presidencial, una espada legislativa que ya está en funciones y, también, un interlocutor válido para los gobernadores, que entienden que los dos espacios tiene una lógica de funcionamiento diferente: mientras el cristismo responde de manera vertical y prusiana a una sola jefatura, los senadores del bloque Justicialista son delegados de los gobernadores y representan tantos intereses como provincias hay.

“La mujer fuerte de Alberto en el Senado va a ser Cristina”, dicen en el Instituto Patria, donde descartan un futuro con tensiones entre los compañeros de fórmula y aseguran que la ex presidenta en la Cámara alta será la principal custodia del gobierno. La presidencia del Senado es, de por sí, un lugar acotado de actuación para cualquier vicepresidente, que no tiene voz en el recinto, no interviene en el debate y solo tiene voto en caso de doble empate en las votaciones. Si quiere poner orden, puede "tocar la campanita". 

 

Parrilli, la mano derecha de Cristina, también desembarca en el Senado.  

 

Por las dudas, Fernández tendrá su reaseguro en Caserio, que ya se prueba el traje de jefe del interbloque. Según esa línea, Cristina podría quedarse con la presidencia provisional – es decir, con el primer y el segundo lugar en la línea de sucesión presidencial – y Alberto Fernández, con el interbloque. “Sería una muy buena distribución, es lógico”, afirman en el Instituto Patria.  

La letra chica, por ahora, no sale de la intimidad de las conversaciones de la fórmula presidencial, aunque hay un nombre que repiten en los dos espacios. Virginia García, ex senadora por Santa Cruz, secretaria parlamentaria del bloque del Frente para la Victoria-PJ, coordinadora junto a Nicolás Trotta de los equipos técnicos del Frente de Todos y mano derecha de Cristina en el Senado, suena para quedarse con la Secretaría Parlamentaria de la Cámara, que hoy ocupa Juan Pedro Tunessi. “Es una persona absolutamente capacitada para hacer eso, es un lugar que le corresponde naturalmente y no va a tener ninguna objeción”, dicen en el albertismo, donde afirman que el reparto de “políticas y de nombres lo van a acordar Alberto y Cristina” y que, por ahora, la hipótesis de conflicto "no está en el horizonte".