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Habla el argentino Claudio Epelman. Vínculo con el papa, rol de las mujeres, convivencia con la comunidad musulmana, memorándum y Holocausto.

Por 01/10/2020 11:08

Claudio Epelman no es rabino, pero es un líder influyente en las organizaciones comunitarias de la región y aspira a retrener por cuatro años, en las elecciones del 15 de octubre próximo, la dirección ejecutiva del Congreso Judío Latinoamericano (CJL).

El foro regional servirá para elegir nuevas autoridades, tras acuerdos previos de las organizaciones nacionales, sobre todo de Argentina y Brasil, que concentran el 70% de los judíos latinoamericanos, al punto que Jack Terpins, de la Confederación Israelita de Brasil, irá por la presidencia y Jorge Knoblovits, de la Delegación de Asociaciones Israelitas de Argentina (DAIA), es el candidato firme a la secretaría general.

La asamblea plenaria electoral permitirá evaluar los desafíos por afrontar en la pospandemia, pero también provocar un cambio institucional inédito: la promoción general de mujeres en el liderazgo judío comunitario.

La asamblea plenaria electoral permitirá evaluar los desafíos por afrontar en la pospandemia, pero también provocar un cambio institucional inédito: la promoción general de mujeres en el liderazgo judío comunitario.

Epelman habló con Letra P sobre el modelo de convivencia regional con los musulmanes que la CJL busca exportar al mundo y fue punzante en las respuestas a temas urticantes como el antisemitismo, el terrorismo, los atentados contra objetivos comunitarios, la politización de la Justicia y el memorándum con Irán.

Sin referirse a dichos recientes del presidente Alberto Fernández, que provocaron escozor en la comunidad, replicó a los personajes públicos que “banalizan” el Holocausto olvidando que pueden herir la sensibilidad de las familias judías que “llevan en el cuerpo el dolor de la persecución”.

“Hay que ser cuidadosos de generar analogías”, planteó y aseveró: “No hay otro caso en la historia que se reconozca como el asesinato sistemático de judíos; entonces, cuando se habla de la Shoá, es un hecho singular. Es decir, tiene sentido de particular, puede ser parecido a otros pero no fue igual a otros”.

 

BIO. Cordobés. 51 años. Casado. Dos hijos. Diplomático al hablar, perdió la tonada tras 17 años en Buenos Aires. Es amigo de Bergoglio, con quien compartió cenas de Nochebuena. Dirigente comunitario no religioso, es director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano.

 

-¿Cómo es el proceso eleccionario del CJL? ¿Hay listas, candidatos, internas?

-Vota la organización nacional representativa de cada país. De carácter democrático, similar a la OEA. Existen procesos de negociación importante. No es una simple votación, sino la búsqueda de consensos, por la fuerte representación que tiene la organización. Argentina y Brasil concentran el 70% de los judíos de la región. Un acuerdo político entre ellos (para definir candidatos) es difícil de revertir por las representaciones comunitarias más pequeñas.

-¿Por qué no hay mujeres en la mesa ejecutiva del CJL?

-Por primera vez, sin dudas, se sumarán tras estas elecciones. Hay un compromiso de incorporar mujeres y, además, de crear la figura de la comisionada para la igualdad de género, para una promoción general de ellas en el liderazgo judío comunitario de la región.

"Conocí a Bergoglio siendo un cura viejo que pensaba en su jubilación y desarrollé un vínculo personal de amistad. Luego, fue proclamado papa. Más allá de su jerarquía, mantuvo los vínculos personales. Tengo la increíble distinción de mantener en contacto frecuente con él."

-¿Cómo se ha logrado esa coexistencia fuerte con la comunidad musulmana, pese a las diferencias históricas?

-Latinoamérica es una zona que presenta cosas espantosas como la inequiedad, la pobreza, la corrupción, pero también tiene otras increíbles como es la convivencia entre las distintas religiones. No tenemos que importar conflictos, sino el modelo de convivencia entre los credos de la región. Queremos exportar al mundo que judíos y musulmanes pueden convivir en forma pacífica, más allá de sus diferencias.

-¿Es cierta su amistad con el papa Francisco?

-Conocí a Jorge Bergoglio siendo un cura viejo que pensaba en su jubilación y desarrollé un vínculo personal de amistad. Luego, fue proclamado papa. Lo maravilloso es que, más allá de su jerarquía en la Iglesia católica, mantuvo los vínculos personales que tenía en Buenos Aires. Tengo la increíble distinción de mantener en contacto frecuente con él.

-¿Por qué no es posible alcanzar justicia en los atentados contra la AMIA y la embajada de Israel?

-Porque la Justicia está ejercida por jueces que, a veces, están condicionados por las leyes y por acuerdos de carácter político y la Justicia deja de ser un valor para convertirse en un elemento de la política. En este contexto, hay que avanzar en un camino donde podamos conocer la verdad de lo que pasó. Es la única forma de garantizar que esto no vuelva a suceder. Si los responsables no están detenidos y no han sido juzgados, ¿quién nos garantiza que no vuelvan a atacar en otro lugar?

 

 

-¿El memorándum con Irán abrió una grieta, dividió las aguas, en la comunidad?

-Generó opiniones en la sociedad argentina a favor y en contra. Ninguna de las organizaciones de la comunidad reconoce que haya tenido un sentido positivo y tanto AMIA como DAIA hicieron presentaciones para declarar su inconstitucionalidad. Fue declarado inconstitucional y ese es el final de la historia. El documento no tuvo, además, ningún desarrollo en la práctica, porque tampoco Irán lo reconoció. Una de las convicciones más profundas de la comunidad, y de los familiares de víctimas, fue que ese no era el camino para el esclarecimiento.

-¿Cómo se planta la CJL frente al terrorismo?

-Estamos en contra de cualquier expresión de terrorismo y esto nos lleva a recordar los atentados que sufrimos en el país y a promover que los estados puedan combatirlo con instrumentos adecuados. Trabajamos en distintos frentes. Hay iniciativas con víctimas del terrorismo, para mostrar el horror que significa, a fin de poder construir una sociedad plural, diversa, capaz de reconocer y convivir en la diferencia con el otro.

Ninguna de las organizaciones de la comunidad reconoce que el memorándum con Irán haya tenido un sentido positivo y tanto AMIA como DAIA hicieron presentaciones para declarar su inconstitucionalidad.

-¿Qué importancia tiene que el Gobierno e instituciones hayan adherido a la definición adoptada por el IHRA (International Holocaust Remembrance Alliance)?

-Es absolutamente importantísimo que el gobierno argentino haya suscripto a la definición de la Alianza Internacional del Recuerdo del Holocausto, porque le permite al Estado contar con más herramientas para combatir la discriminación. Por eso, la decisión fue tan bien recibida por la comunidad judía argentina y a nivel internacional.

-¿Qué sensaciones subyacen cuando un personaje público banaliza el Holocausto judío?

-El Holocausto es un fenómeno único. El asesinato sistemático, la industria de la muerte que hicieron los nazis con el pueblo judío, con la intención de arrancarlos de la faz de la tierra, es un fenómeno único. La comparación del Holocausto con otros fenómenos es extremo peligrosa. Hay que ser cuidadosos de generar analogías, porque despiertan muchas sensibilidades. Hoy todavía quedan sobrevivientes, personas que llevan en su cuerpo la historia de persecución y ataque a los judíos. A veces, sin querer, se puede herir sensibilidades. No hay otro caso en la historia que se reconozca como el asesinato sistemático de judíos, entonces, cuando se habla de la Shoá es un hecho singular. Es decir, tiene sentido de particular, que puede ser parecido a otros pero no fue igual a otros.