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“Vidal tomó como propio el programa de deuda y ajuste fiscal que ejecutó Macri”

El economista cercano a Kicillof analiza el gobierno de Cambiemos y cuenta cómo salir de la crisis. Afirma que el endeudamiento de Vidal no fue para obras. Rol del Estado, campo, pymes y recaudación.
Por 20/09/2019 18:36

“La reedición de la valorización financiera por parte del gobierno de Cambiemos profundizó el proceso de desindustrialización y fragmentación territorial y productiva en la provincia de Buenos Aires”, se enfatiza en el libro “Radiografía de la provincia de Buenos Aires. Crisis de un territorio en disputa”, que presentó este año el candidato por el Frente de Todos, Axel Kicillof, junto con investigadores y especialistas en diversas áreas. Entre los autores del libro se cuenta al economista de Flacso y la Universidad de Quilmes Pablo Manzanelli, quien, en diálogo con Letra P, detalló que ese proceso que pone el eje de la economía en la especulación “subordina el resto de las actividades a esa especulación financiera y eso produce el desaliento de la inversión productiva”.

Al advertir que “se rompen las cadenas productivas” a partir del impacto que este modelo implica para las empresas de menores dimensiones, Manzanelli pone el foco en la necesidad de revertir este escenario con políticas nacionales que hagan “rentable la producción industrial en lugar de la timba financiera”, y que las mismas sean acompañadas por “políticas micro” en la provincia de Buenos Aires. Aquí, destaca el rol que debe tener el Banco Provincia en materia crediticia y la participación propia del Estado en la producción directa de bienes.

En ese sentido, consideró que Vidal tuvo la posibilidad de “mitigar los efectos de las políticas nacionales” pero que “tomó como propio el programa de deuda y ajuste fiscal” implementado por Mauricio Macri, con un proceso de endeudamiento que –consideró- no fue para obra, sino para pagar más deuda y cubrir los baches de la caída de la recaudación.

 

BIO. Licenciado en Sociología (UBA), magíster en Economía Política (Flacso) y doctor en Ciencias Sociales (UBA). Se desempeña como investigador en el Departamento de Economía y Administración de la UNQui y en el Área de Economía y Tecnología de la Flacso. Es docente en ambas instituciones, donde dicta Introducción a la Economía (UNQui) y los seminarios Conceptos Fundamentales de Economía Política y Economía Política Argentina (Flacso). Se desempeña también como investigador y coordinador de Cifra-CTA




-¿Se aceleró un proceso de primarización de la economía bonaerense en estos cuatro años?

-Al aplicarse nuevamente la valorización financiera, lo que se produjo fue una profundización de la fragmentación de largo plazo que tenía la industria en general en la Argentina y en particular de la provincia de Buenos Aires, que es el 50% de la industria nacional. En estos cuatro años no se hizo nada para revertir eso, sino todo lo contrario. Se profundizó, con un proceso de crisis industrial muy fuerte que golpeó a muchas actividades, autopartistas, metalúrgicas y, en términos más o menos homogéneos, en todas las actividades industriales, incluso en la industrialización del agro.

“En este gobierno hay algo de ideológico y algo de negocio. Idea y negocio se estarían uniendo en un factor común, el beneficio de los oligopolios.”

La provincia de Buenos Aires es el principal productor de soja del país, el principal exportador de porotos de soja, pero es absolutamente intrascendente en la exportación de aceite de soja y de los pellets de soja. Todo lo que es generar valor agregado se tendió a reprimarizar notablemente y eso tiene que ver con los efectos de largo plazo de las privatizaciones y de políticas absolutamente ausentes en la actualidad para revertirlo.

-¿Es desinterés o intencionalidad?

-Hay una cuota ideológica, de considerar al Estado como un obstáculo en las relaciones económicas. Esta mirada neoliberal está muy inscripta en el pensamiento del gobierno nacional y el de la provincia. Y hay algo de negocio. Entonces, están ambos elementos: idea y negocios. Ambos se estarían uniendo en un factor común que es el beneficio, en este caso, de los oligopolios aceiteros, a los cuales les conviene comprar los porotos de soja del norte de la provincia de Buenos Aires o del sur de Santa Fe, elaborarlo cerca de un puerto en la ribera del Paraná -privatizado, por cierto-, y no hacer nada para cambiar esto y para potenciar estas producciones en la provincia de Buenos Aires, que tiene puertos y que debería crear infraestructura para, por ejemplo, refinar ese aceite.

 


-¿Cómo debe revertirse ese proceso de fragmentación territorial?

-Lo primero viene por el lado de las políticas nacionales. Ponerle fin a la valorización financiera, que vuelva a ser más rentable la producción industrial que la timba financiera, que vuelva a crecer el consumo. Son las medidas macro que crearían las condiciones para alentar producciones específicas desde las políticas micro en la provincia de Buenos Aires.

-¿Cuáles son esas políticas micro del gobierno bonaerense?

-Hay muchas. Está el rol del Banco Provincia, a través de los créditos. Es notable, actualmente, las líneas de crédito están absolutamente paradas. Hay que activar las líneas crediticias en los sectores considerados clave. Es tarea de la política económica del próximo gobierno empezar a favorecer a determinadas actividades que están relegadas o con menores posibilidades. Por otro lado, con políticas de promoción industrial, con la participación propia del Estado en la producción directa de bienes. Ahí hay un elemento que es innovador y necesario: todos los países desarrollados, desde EE.UU. hasta Alemania y Japón, tuvieron al Estado como un actor central. No hay que pensar que el Estado es un obstáculo, es todo lo contrario, es la condición de posibilidad para revertir el subdesarrollo industrial.

-Sectores del campo lo tomarían como una señal de intervencionismo estatal…

-Hay que ver. Hay políticas que son necesarias, que deberían tener una mirada macroeconómica, desde el punto de vista de las retenciones, etcétera. Por otro lado, hay una realidad en el sector agropecuario que es su elevada concentración de la propiedad que no se ve reflejado en materia impositiva, en la recaudación de impuestos. Hay mucha tarea por delante. Si se hace una buena intervención económica, eso favorece a la gran mayoría.

 

 

-La segmentación de las políticas de acuerdo a la magnitud del productor, como propone Kicillof, ¿sería una clave para abordar el aspecto agropecuario?

-Sí. Hay que tomar nota de algunos errores del pasado. Efectivamente, cuando se lanzó en 2008 la resolución 125, no se contemplaron las diferentes realidades. Eso debe tenerse en cuenta en la política. Por otro lado hay que intentar potenciar la productividad de esos sectores, algo que pasa a ser clave, tanto del sector productor de los principales cultivos agropecuarios como de las economías regionales de la provincia. Porque ahí hay mucha tela para cortar en la producción de miel, de salamines, papas, etc. Hay mucha economía regional que hay que potenciar y buscar la salida exportadora. Y para eso el Estado tiene capacidad para poder instalar una coordinación general de esas actividades y lograr exportaciones a través de marcas estatales o alguna cosa por el estilo.

“Hay que tomar nota de algunos errores del pasado; la resolución 125 no contemplaba las diferentes realidades. Eso debe tenerse en cuenta en la política.”

-¿Destaca alguna política económica del gobierno de Vidal?

-La verdad, cuesta. Ellos plantean que hicieron una revolución en materia de obra pública, lo cual es bastante contradictorio con los presupuestos de ajuste que vinieron ejecutando. Uno diría que es algo apenas positivo el hecho que incrementó un poquito la obra pública respecto al gobierno anterior. Pero es muy poco y en muchos casos es cosmético. Se dejaron de lado prioridades y se buscó el marketing político en la obra pública.

-¿Cómo ve el proceso de endeudamiento en moneda extranjera de la gestión Vidal?

-Dicen que tomaron deuda para financiar la obra pública y esto es absolutamente mentira, porque la deuda de Vidal es enorme. Incrementó la deuda en 3 mil millones de dólares, mientras que a la obra pública la incrementó en 300 millones. Es decir, el 10%. Y en un contexto de ajuste brutal en los gastos corrientes, en los salarios. Por lo tanto, se tomó deuda para pagar los intereses que iba generando la misma deuda. Y, por otro lado, financiar los resultados del ajuste tanto nacional como de la provincia, porque la crisis te genera una caída de ingresos muy fuerte y esa caída, por el lado de la recesión, se terminó financiando con deuda.

 

 

-¿Tenía alguna otra alternativa en un contexto de políticas macro que provocaron esa caída de ingresos?

-Una provincia tiene la posibilidad de mitigar los efectos de las políticas nacionales. Vidal hizo todo lo contrario. Tomó como propio el programa de deuda y ajuste fiscal que se implementó a nivel nacional.

-¿Cómo se recupera la recaudación?

-La principal medida es dar vuelta la página y que empiece a crecer la economía. Así comienza a crecer de vuelta la recaudación. Cuando tenés una caída muy grande, sobre todo en la recaudación propia de la provincia en materia de Ingresos Brutos, que es básicamente consumo, también en todo lo que es sellos y recaudación inmobiliaria, porque tenés una caída muy fuerte de las transacciones inmobiliarias en los últimos años. Lo primero que hay que hacer es reactivar la economía. Por otro lado, sería interesante revisar algunos impuestos históricos, como el Impuesto Inmobiliario Rural, que ha perdido muy fuertemente su incidencia en la estructura tributaria de la provincia a pesar de que en el medio pasó la revolución de la soja.

 

 

-¿Qué políticas podrían aplicarse para recuperar el tejido socio-económico, golpeado fundamentalmente en el conurbano, donde se siente la caída de las industrias y pymes?

-Tiene que haber una conjunción de políticas nacionales y provinciales, porque se tienen que entrelazar la política macro y la microeconomía. Esto es central. Axel necesita que la Nación revierta con las políticas macroeconómicas la actividad y que también lance un impulso al sector industrial con políticas crediticias, de ingresos y fiscales expansivas.

-¿Qué sector industrial habría que apuntalar fuertemente?

-El sector automotriz, por ejemplo, es un caso muy importante para la provincia porque están 11 de las 17 terminales automotrices y hay 500 de las 1.200 autopartistas que sobrevivieron en el país. Hay que hacer que esas 500 sean muchas más, porque tenemos un sector automotriz que hoy en día está integrado en apenas el 18%. Recordemos que en algún momento pudimos producir autos íntegramente argentinos, en otro mundo y en otra Argentina. Pero se puede avanzar. Ese 18% es muy bajo y ahí hay una tarea muy fuerte que le va a pegar a buena parte del conurbano, que es donde el sector autopartista es central. Menciono este caso como uno entre tantos, en los cuales la política micro tiene que actuar sobre la macro para conducir el proceso.