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El Gobierno difundió la “Carta de Intención” que envió al organismo multilateral. El texto ratifica los recortes en obra pública y transferencias a provincias.
Redacción 14/06/2018 9:34

En la Carta de Intención que envió al FMI, el Gobierno modificó por tercera vez la meta inflacionaria para este año y la ubicó en el 27%, casi el doble de la cifra que había anunciado en diciembre de 2017.

La extensa nota -firmada por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger- reclama al FMI el "apoyo al plan económico" para reducir el déficit fiscal. El mismo implica recortes en subsidios, paralización de la obra pública, revisión de impuestos, jubilaciones y modificaciones en las metas de inflación.

“Hemos adoptado formalmente nuevas metas para que el BCRA logre una tasa interanual de inflación del índice de precios al consumidor (IPC). La meta será igual o inferior a las expectativas actuales del mercado (REM) para el final de 2018 (27 por ciento), y luego 17 por ciento, 13 por ciento y 9 por ciento para diciembre de cada uno de los siguientes 3 años”, señala el texto.

 

 

Esa idea constrasta con lo dicho por Sturzenegger en la conferencia de prensa que ofreció con Dujovne el jueves de la semana pasada en el sentido de que el Banco Central ya no tendría una meta de inflación para este año, después de haberla subido del 10% a 15% el 28 de diciembre y de que la última quedara totalmente sobrepasada por la dinámica de los precios. La precisión más cercana que dejó ese día el funcionario es que la meta inflacionaria de 2019 será del 17%.

En ese sentido, se espera que el 15% quede prácticamente completado a fines de este mes.

El dato de una previsión oficial nuevamente recalculada del 27% es relevante, porque le pone más presión al Gobierno ya las cámaras empresarias para reabrir paritarias, firmadas en su mayoría en relación con aquella meta del 15%. 

Asimismo, el texto detalla que el Banco Central “anunciará un programa para vender en el mercado parte de la asistencia presupuestaria del FMI para fondear las obligaciones del Tesoro denominadas en pesos”. “El programa consistirá en ventas diarias previamente anunciadas, que se ejecutarán mediante una subasta de moneda extranjera”, agrega.

Esto se tradujo el miércoles en un comunicado del Ministerio de Finanzas, que afirmó que cuando llegue el primer tramo de la asistencia, 7.500 millones de dólares, será puesto a disposición del mercado para atenuar la volatilidad del tipo de cambio. Eso, que se espera para el 27 de este mes, causó un impacto positivo en el mercado pero que se esfumó rápidamente, lo que llevó al dólar a nuevos récords. 

"El plan ha sido diseñado por el Gobierno argentino y consideramos que es el adecuado teniendo en cuenta nuestra situación política, económica y social actual", subrayó el Poder Ejecutivo.

Y destacó que "como parte de este apoyo, estamos solicitando formalmente un Acuerdo Stand-By del FMI por un período de 36 meses, por un monto de DEG 35.379 millones (equivalente a aproximadamente USD 50.000 millones, o el 1.110 por ciento de la cuota de Argentina con el FMI)".

"Planeamos desembolsar el primer tramo (USD 15.000 millones) luego de la aprobación del programa, la mitad del cual se utilizará como apoyo presupuestario. El resto de los tramos serán tratados como precautorios", agregó.

Además, subrayó que "nos comprometemos a que la carga de la recalibración necesaria de la política fiscal sea compartida equitativamente, protegiendo por completo a los sectores más vulnerables de nuestra población".

Según la "Carta de Intención", el Gobierno se compromete a:

- Fortalecer el marco institucional y de metas de inflación del Banco Central reforzando su autonomía y estableciendo un sendero para la inflación realista, que tome en cuenta las implicancias de la reciente volatilidad del mercado pero, no obstante, busque bajar la inflación a un dígito para fines de 2021.

- Disminuir las tensiones en nuestro balance de pagos, permitiendo operar flexiblemente a nuestro tipo de cambio como un amortiguador de shocks, incrementando nuestras reservas internacionales, disminuyendo nuestro déficit de cuenta corriente, y reduciendo nuestras necesidades de financiamiento externo.

- Proteger a los sectores más vulnerables de la carga de esta necesaria recalibración de la política económica.

Sí hay meta: el acuerdo con el FMI prevé una inflación de 27% en 2018

El Gobierno difundió la “Carta de Intención” que envió al organismo multilateral. El texto ratifica los recortes en obra pública y transferencias a provincias.

En la Carta de Intención que envió al FMI, el Gobierno modificó por tercera vez la meta inflacionaria para este año y la ubicó en el 27%, casi el doble de la cifra que había anunciado en diciembre de 2017.

La extensa nota -firmada por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger- reclama al FMI el "apoyo al plan económico" para reducir el déficit fiscal. El mismo implica recortes en subsidios, paralización de la obra pública, revisión de impuestos, jubilaciones y modificaciones en las metas de inflación.

“Hemos adoptado formalmente nuevas metas para que el BCRA logre una tasa interanual de inflación del índice de precios al consumidor (IPC). La meta será igual o inferior a las expectativas actuales del mercado (REM) para el final de 2018 (27 por ciento), y luego 17 por ciento, 13 por ciento y 9 por ciento para diciembre de cada uno de los siguientes 3 años”, señala el texto.

 

 

Esa idea constrasta con lo dicho por Sturzenegger en la conferencia de prensa que ofreció con Dujovne el jueves de la semana pasada en el sentido de que el Banco Central ya no tendría una meta de inflación para este año, después de haberla subido del 10% a 15% el 28 de diciembre y de que la última quedara totalmente sobrepasada por la dinámica de los precios. La precisión más cercana que dejó ese día el funcionario es que la meta inflacionaria de 2019 será del 17%.

En ese sentido, se espera que el 15% quede prácticamente completado a fines de este mes.

El dato de una previsión oficial nuevamente recalculada del 27% es relevante, porque le pone más presión al Gobierno ya las cámaras empresarias para reabrir paritarias, firmadas en su mayoría en relación con aquella meta del 15%. 

Asimismo, el texto detalla que el Banco Central “anunciará un programa para vender en el mercado parte de la asistencia presupuestaria del FMI para fondear las obligaciones del Tesoro denominadas en pesos”. “El programa consistirá en ventas diarias previamente anunciadas, que se ejecutarán mediante una subasta de moneda extranjera”, agrega.

Esto se tradujo el miércoles en un comunicado del Ministerio de Finanzas, que afirmó que cuando llegue el primer tramo de la asistencia, 7.500 millones de dólares, será puesto a disposición del mercado para atenuar la volatilidad del tipo de cambio. Eso, que se espera para el 27 de este mes, causó un impacto positivo en el mercado pero que se esfumó rápidamente, lo que llevó al dólar a nuevos récords. 

"El plan ha sido diseñado por el Gobierno argentino y consideramos que es el adecuado teniendo en cuenta nuestra situación política, económica y social actual", subrayó el Poder Ejecutivo.

Y destacó que "como parte de este apoyo, estamos solicitando formalmente un Acuerdo Stand-By del FMI por un período de 36 meses, por un monto de DEG 35.379 millones (equivalente a aproximadamente USD 50.000 millones, o el 1.110 por ciento de la cuota de Argentina con el FMI)".

"Planeamos desembolsar el primer tramo (USD 15.000 millones) luego de la aprobación del programa, la mitad del cual se utilizará como apoyo presupuestario. El resto de los tramos serán tratados como precautorios", agregó.

Además, subrayó que "nos comprometemos a que la carga de la recalibración necesaria de la política fiscal sea compartida equitativamente, protegiendo por completo a los sectores más vulnerables de nuestra población".

Según la "Carta de Intención", el Gobierno se compromete a:

- Fortalecer el marco institucional y de metas de inflación del Banco Central reforzando su autonomía y estableciendo un sendero para la inflación realista, que tome en cuenta las implicancias de la reciente volatilidad del mercado pero, no obstante, busque bajar la inflación a un dígito para fines de 2021.

- Disminuir las tensiones en nuestro balance de pagos, permitiendo operar flexiblemente a nuestro tipo de cambio como un amortiguador de shocks, incrementando nuestras reservas internacionales, disminuyendo nuestro déficit de cuenta corriente, y reduciendo nuestras necesidades de financiamiento externo.

- Proteger a los sectores más vulnerables de la carga de esta necesaria recalibración de la política económica.