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La divisa sube un 6,4% con respecto al último cierre en el Banco Nación. El peligro es que se acentúe el traspaso de la devaluación a precios.
Redacción 14/06/2018 11:07

El dólar sube este jueves a $28,20 para la venta en el Banco Nación, un salto expresivo respecto de la cotización de $26,50 del miércoles.

Este brusco movimiento de la divisa, impulsado por una demanda sostenida, por una oferta privada que sigue sin aparecer y ante la pasividad del Banco Central, profundiza la depreciación del peso, llevándola ya cerca del 50%, algo que enciende nuevas luces de alerta sobre la inflación.

Un movimiento de ese tipo, afirman economistas, no puede sino desatar una nueva ola de remarcaciones de precios, algo que se agrava debido a la falta de señales oficiales sobre cuál es el techo que se habilitará a la cotización.

Muchos operadores cuestionan lo que consideran una política errática del Banco Central y el Tesoro, que por momentos intervienen -incluso con fuerza, como el martes, cuando el primero puso 700 millones de dólares de las reservas- para luego dar un paso al costado y validar subas bruscas, poco recomendables en un contexto de corrida.

El dólar rompe todos los pronósticos y salta a $28,20

La divisa sube un 6,4% con respecto al último cierre en el Banco Nación. El peligro es que se acentúe el traspaso de la devaluación a precios.

El dólar sube este jueves a $28,20 para la venta en el Banco Nación, un salto expresivo respecto de la cotización de $26,50 del miércoles.

Este brusco movimiento de la divisa, impulsado por una demanda sostenida, por una oferta privada que sigue sin aparecer y ante la pasividad del Banco Central, profundiza la depreciación del peso, llevándola ya cerca del 50%, algo que enciende nuevas luces de alerta sobre la inflación.

Un movimiento de ese tipo, afirman economistas, no puede sino desatar una nueva ola de remarcaciones de precios, algo que se agrava debido a la falta de señales oficiales sobre cuál es el techo que se habilitará a la cotización.

Muchos operadores cuestionan lo que consideran una política errática del Banco Central y el Tesoro, que por momentos intervienen -incluso con fuerza, como el martes, cuando el primero puso 700 millones de dólares de las reservas- para luego dar un paso al costado y validar subas bruscas, poco recomendables en un contexto de corrida.