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El arzobispo de Buenos Aires reclamó "justicia distributiva" y criticó la indiferencia "frente a la miseria de los pobres". Se refirió a la interrupción del embarazo y pidió "cuidar las dos vidas".
Redacción 25/05/2018 11:25

El clásico Tedeum que se realiza cada 25 de mayo en la Catedral de Buenos Aires dejó este viernes un fuerte mensaje de la Iglesia Católica al Gobierno nacional, al que le reclamó por "la indiferencia y el egoísmo de los ricos frente a la miseria de los pobres", le pidió bregar por "una justicia distributiva" y le marcó la cancha en el debate por el aborto: "Vale toda vida y, ante el bello don de la concepción, si la propuesta es optar por una u otra, apostamos a que vivan las dos".

"El primer deber del Estado es cuidar la vida de sus habitantes, los débiles, los pobres y los marginados", dijo este viernes el arzobispo Mario Poli, en el tradicional Tedeum que se realizó en la Catedral, con la participación del presidente Mauricio Macri y su esposa, Juliana Awada, la plana mayor del Gabinete nacional, senadores y diputados del oficialismo.

 

 

El arzobispo eligió para la celebración la lectura de un pasaje del evangelio según San Lucas que narra el encuentro de Jesús con Zaqueo, jefe de los publicanos, un alto cargo entre los recaudadores de impuestos de los romanos. En la figura de Zaqueo, Poli narró el "desprecio" que había en el pueblo por los recaudadores de impuestos, que "eran indiferentes al patriotismo de sus conciudadanos que luchaban por obtener la libertad de su pueblo humillado" .

De ese pasaje, ante el gesto adusto del Presidente, Poli concluyó que "la indiferencia y el egoísmo de los ricos frente a la miseria de los pobres no pasan inadvertidos a los ojos de Dios, que sí se acuerda de los pobres y no olvida su clamor" y señaló que "en la historia no dominan las fuerzas económicas sino las espirituales".

"Este pueblo que todo lo toleró confiando en una justicia distributiva largamente esperada", dijo Poli, que señaló que "los cambios sociales y culturales se dan en procesos que demandan tiempos que nos trascienden y se extienden más allá de los períodos de un gobierno y debemos desconfiar de los logros instantáneos".

El arzobispo señaló luego que "en la Argentina bicentenaria no sobra nadie, todos somos necesarios e importantes" y se metió de lleno en el debate por el aborto, que lleva adelante el Congreso de la Nación.

 

 

"Vale toda vida y ante el bello don de la concepción, si la propuesta es optar por una u otra, apostamos a que vivan las dos. Para Dios no hay excluidos", dijo Poli, que llamó a  "cuidar la vida de punta a punta de la existencia", y a los pobres que sufren "toda forma de esclavitud, de descarte".

La ceremonia duró cerca de 40 minutos y, una vez terminada, el Presidente se retiró sin hacer declaraciones. Como ya es tradición en el gobierno de Cambiemos, Macri evitó celebrar la fiesta patria con actos populares y partió rumbo a la Quinta de Olivos, donde recibirá a invitados con  un locro.

Ante Macri, Poli habló del "egoísmo de los ricos" y bajó línea contra el aborto

El arzobispo de Buenos Aires reclamó "justicia distributiva" y criticó la indiferencia "frente a la miseria de los pobres". Se refirió a la interrupción del embarazo y pidió "cuidar las dos vidas".

El clásico Tedeum que se realiza cada 25 de mayo en la Catedral de Buenos Aires dejó este viernes un fuerte mensaje de la Iglesia Católica al Gobierno nacional, al que le reclamó por "la indiferencia y el egoísmo de los ricos frente a la miseria de los pobres", le pidió bregar por "una justicia distributiva" y le marcó la cancha en el debate por el aborto: "Vale toda vida y, ante el bello don de la concepción, si la propuesta es optar por una u otra, apostamos a que vivan las dos".

"El primer deber del Estado es cuidar la vida de sus habitantes, los débiles, los pobres y los marginados", dijo este viernes el arzobispo Mario Poli, en el tradicional Tedeum que se realizó en la Catedral, con la participación del presidente Mauricio Macri y su esposa, Juliana Awada, la plana mayor del Gabinete nacional, senadores y diputados del oficialismo.

 

 

El arzobispo eligió para la celebración la lectura de un pasaje del evangelio según San Lucas que narra el encuentro de Jesús con Zaqueo, jefe de los publicanos, un alto cargo entre los recaudadores de impuestos de los romanos. En la figura de Zaqueo, Poli narró el "desprecio" que había en el pueblo por los recaudadores de impuestos, que "eran indiferentes al patriotismo de sus conciudadanos que luchaban por obtener la libertad de su pueblo humillado" .

De ese pasaje, ante el gesto adusto del Presidente, Poli concluyó que "la indiferencia y el egoísmo de los ricos frente a la miseria de los pobres no pasan inadvertidos a los ojos de Dios, que sí se acuerda de los pobres y no olvida su clamor" y señaló que "en la historia no dominan las fuerzas económicas sino las espirituales".

"Este pueblo que todo lo toleró confiando en una justicia distributiva largamente esperada", dijo Poli, que señaló que "los cambios sociales y culturales se dan en procesos que demandan tiempos que nos trascienden y se extienden más allá de los períodos de un gobierno y debemos desconfiar de los logros instantáneos".

El arzobispo señaló luego que "en la Argentina bicentenaria no sobra nadie, todos somos necesarios e importantes" y se metió de lleno en el debate por el aborto, que lleva adelante el Congreso de la Nación.

 

 

"Vale toda vida y ante el bello don de la concepción, si la propuesta es optar por una u otra, apostamos a que vivan las dos. Para Dios no hay excluidos", dijo Poli, que llamó a  "cuidar la vida de punta a punta de la existencia", y a los pobres que sufren "toda forma de esclavitud, de descarte".

La ceremonia duró cerca de 40 minutos y, una vez terminada, el Presidente se retiró sin hacer declaraciones. Como ya es tradición en el gobierno de Cambiemos, Macri evitó celebrar la fiesta patria con actos populares y partió rumbo a la Quinta de Olivos, donde recibirá a invitados con  un locro.