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De esta manera, justificó la decisión de acelerar el ajuste en las cuentas públicas y reconoció que “un clima de angustia” por la vuelta al FMI. “El gradualismo es hijo del pragmatismo”, señaló.
Redacción 18/05/2018 8:34

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, justificó la decisión de acelerar el ritmo de ajuste de las cuentas públicas, al señalar que "el gradualismo es hijo del pragmatismo" y, de cara a las negociaciones con el FMI, explicó que "si las condiciones internacionales cambian, debemos cambiar".

"Hay algo más importante que el gradualismo. Esta gestión tiene un programa muy definido. Y el gradualismo es hijo de algo superior, que es el pragmatismo. Este es un gobierno pragmático que vio que en 2016, habiendo heredado desequilibrios, sabiendo del costo social de remover los controles de capitales y dejar flotar la moneda, era muy difícil avanzar rápido con lo fiscal hasta que no se restableciera el crecimiento", afirmó Dujovne durante una entrevista al diario La Nación.

 

 

Siguiendo esta línea, el ministro recordó que "en 2017, con la economía creciendo, hicimos una baja del gasto público consolidado de 2 puntos del PBI y este año va a ser de casi 2,5 puntos" pero que "ahora que cambia el escenario internacional, cambiamos nuestras metas fiscales y nos adaptamos".

"No hay un dogma que nos impida movernos: si las condiciones internacionales cambian, debemos cambiar para seguir obteniendo resultados", argumentó y defendió la decisión de recurrir al FMI para pedir un crédito millonario.

Al respecto, reconoció que "se armó un clima de angustia en la sociedad porque ir al Fondo trae el recuerdo de otras épocas en las que se acudía en otras condiciones".

"Ahora estamos iniciando conversaciones en un programa en el cual ya tenemos un camino hacia la convergencia fiscal, con tipo de cambio flotante, un proceso gradual de integración al mundo y un plan de reformas estructurales. Vamos con el mismo programa que estamos implementando, no para destapar una olla a presión", aclaró.

Y sostuvo: “Lo hacemos de manera responsable ante el cambio de la situación internacional, donde la perspectiva es que las tasas en Estados Unidos sigan subiendo, y como la Argentina recae mucho en el crédito externo, la queremos proteger, en el marco de un crecimiento que lleva siete trimestres, con aumento del empleo, aumento de la inversión, baja de la pobreza y del desempleo".

 

 

Con respecto a los fondos que se negocie obtener, insistió en que "el programa va a ser un stand-by de acceso elevado, cuya cifra aún no se conoce y cuyo desembolso o no depende de la Argentina, porque una vez que se acuerda el monto los fondos están disponibles".

En otro orden, Dujovne reconoció que al Gobierno le cuesta bajar la inflación porque está "haciendo muchas cosas a la vez, como normalizar los precios de los servicios públicos y recomponer las reservas del Banco Central".

"Creo que tuvimos un problema con las metas iniciales: si hubiéramos tenido metas más realistas, hoy el cuestionamiento político a la inflación sería mucho menor. Nos pusimos objetivos muy ambiciosos que, en cierta medida, nos generan la crítica. Pero está claro que, lentamente, la inflación irá bajando, y esta vez sin atajos", dijo.

 

Dujovne: “Si las condiciones internacionales cambian, debemos cambiar”

De esta manera, justificó la decisión de acelerar el ajuste en las cuentas públicas y reconoció que “un clima de angustia” por la vuelta al FMI. “El gradualismo es hijo del pragmatismo”, señaló.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, justificó la decisión de acelerar el ritmo de ajuste de las cuentas públicas, al señalar que "el gradualismo es hijo del pragmatismo" y, de cara a las negociaciones con el FMI, explicó que "si las condiciones internacionales cambian, debemos cambiar".

"Hay algo más importante que el gradualismo. Esta gestión tiene un programa muy definido. Y el gradualismo es hijo de algo superior, que es el pragmatismo. Este es un gobierno pragmático que vio que en 2016, habiendo heredado desequilibrios, sabiendo del costo social de remover los controles de capitales y dejar flotar la moneda, era muy difícil avanzar rápido con lo fiscal hasta que no se restableciera el crecimiento", afirmó Dujovne durante una entrevista al diario La Nación.

 

 

Siguiendo esta línea, el ministro recordó que "en 2017, con la economía creciendo, hicimos una baja del gasto público consolidado de 2 puntos del PBI y este año va a ser de casi 2,5 puntos" pero que "ahora que cambia el escenario internacional, cambiamos nuestras metas fiscales y nos adaptamos".

"No hay un dogma que nos impida movernos: si las condiciones internacionales cambian, debemos cambiar para seguir obteniendo resultados", argumentó y defendió la decisión de recurrir al FMI para pedir un crédito millonario.

Al respecto, reconoció que "se armó un clima de angustia en la sociedad porque ir al Fondo trae el recuerdo de otras épocas en las que se acudía en otras condiciones".

"Ahora estamos iniciando conversaciones en un programa en el cual ya tenemos un camino hacia la convergencia fiscal, con tipo de cambio flotante, un proceso gradual de integración al mundo y un plan de reformas estructurales. Vamos con el mismo programa que estamos implementando, no para destapar una olla a presión", aclaró.

Y sostuvo: “Lo hacemos de manera responsable ante el cambio de la situación internacional, donde la perspectiva es que las tasas en Estados Unidos sigan subiendo, y como la Argentina recae mucho en el crédito externo, la queremos proteger, en el marco de un crecimiento que lleva siete trimestres, con aumento del empleo, aumento de la inversión, baja de la pobreza y del desempleo".

 

 

Con respecto a los fondos que se negocie obtener, insistió en que "el programa va a ser un stand-by de acceso elevado, cuya cifra aún no se conoce y cuyo desembolso o no depende de la Argentina, porque una vez que se acuerda el monto los fondos están disponibles".

En otro orden, Dujovne reconoció que al Gobierno le cuesta bajar la inflación porque está "haciendo muchas cosas a la vez, como normalizar los precios de los servicios públicos y recomponer las reservas del Banco Central".

"Creo que tuvimos un problema con las metas iniciales: si hubiéramos tenido metas más realistas, hoy el cuestionamiento político a la inflación sería mucho menor. Nos pusimos objetivos muy ambiciosos que, en cierta medida, nos generan la crítica. Pero está claro que, lentamente, la inflación irá bajando, y esta vez sin atajos", dijo.