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Venezuela elige presidente entre la indiferencia y el fantasma de la intervención

Las candidaturas opositoras generan escasa adhesión dentro y fuera del país. Evo Morales denunció un plan de desembarco militar de EE.UU y aliados.Todo indica que Maduro ganará y se radicalizara
Por 16/05/2018 10:50

El domingo próximo, Venezuela elige presidente. Con el grueso del arco opositor apostando a la abstención como modo de protesta contra unas elecciones que considera ilegitimas, las posibilidades de que Henri Falcon o alguno de los otros candidatos opositores le hagan sombra a la candidatura de Nicolás Maduro son escasas. Todo indica que, en un marco de baja participación, la maquinaria electoral del chavismo, con sus luces y sombras, logrará que Maduro sea reelecto.

Las expectativas entonces están puestas en otro lado. ¿Cuánta participación/abstención habrá? ¿Serán creíbles los números? En Venezuela, además, el voto es voluntario ¿Habrá un acuerdo entre Falcon y Maduro tras la elección, como denuncia la oposición abstencionista? ¿Hay margen para una suspensión de las elecciones, como pidió la Iglesia Católica? ¿El reconocimiento del hipotético triunfo de Maduro por parte de China, Rusia y los países aliados de la región compensará el ya adelantado desconocimiento que le propinarán EE.UU., la Unión Europea y los países de la región agrupados en el llamado Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú, entre otros)?

Consultado al respecto, el analista venezolano Luis Vicente León consideró que, pese a todos los factores que tiene en contra, el gobierno chavista puede sobrevivir. “La crisis económica del país es mucho más severa que lo que se percibe. Y va a empeorar. Pero los cambios políticos no suelen ser producidos por la economía sino por los movimientos políticos y sociales. Si la sociedad se pliega al control social del Estado, el gobierno puede alargarse y, si no se producen cambios económicos y políticos, parece probable que el escenario político incluso se torne más radical y represivo”.

Respecto a la doble estrategia opositora, el consultor fue categórico: “Respeto la decisión de cada grupo. Los primeros, de abstenerse frente a un evento no competitivo. Los segundos, de intentar crear con su voto, incluso en una elección sesgada, un momentum que quiebre la inercia actual. Pero, divididos, ambas estrategias son débiles. Los procesos organizados de boicot electoral no han sido muy exitosos en la política mundial. Menos de 10% de éxito. Sin embargo, los pro abstención pueden decir lo mismo de las votaciones sesgadas”.

 

 

Por otra parte, en los últimos días volvió a asomar en escena el peor de los escenarios, una intervención militar norteamericana. Meses atrás, el presidente estadounidense, Donald Trump, la barajó públicamente como una alternativa y los sectores más radicales de la oposición la reclaman en Washington. Sin respaldo en la región, la idea pareció deshilacharse a la par que tomaba forma la propuesta del boicot petrolero. EE.UU. es el principal comprador del petróleo venezolano (700 mil barriles diarios) y el cierre de ese ingreso podría afectar aún más a la ya de por sí debilitada economía de Venezuela.

Sin embargo, el presidente boliviano, Evo Morales, uno de los principales aliados de Maduro, le dio entidad y difundió la denuncia que hizo días atrás la periodista argentina Stella Calloni de que existe un paper reservado firmado por el jefe del Comando Sur, almirante Kurt Walter Tidd, que diagrama detalladamente los pasos a seguir para lograr la caída del gobierno chavista, llegando incluso a una intervención militar apoyada por países aliados entre los cuales se menciona a la Argentina.

Según Calloni, el llamado “Plan Maestro o ”MASTERSTROKE” para derrocar a Maduro propone desde apoyo logístico a la oposición a fomento directo a la crisis económica, pasando por la difusión de voces venezolanas críticas en las redes sociales y los medios de comunicación, la promoción de la ridiculización de la figura del presidente, el fomento del exilio de profesionales, el llamado a saqueos y pillajes, la exacerbación de la división en el oficialismo, la obstrucción de las importaciones, la intensificación de la descapitalización, la fuga de dinero y el desabastecimiento.

 

 

Pero la parte más sustanciosa es cuando propone un plan de intervención militar extranjera: “Organizar las provisiones de las tropas, apoyo logístico y médico desde Panamá; hacer buen uso de las facilidades de la vigilancia electrónica y las señales inteligentes y de hospitales y dotaciones desplegadas en Darién (selva panameña); el equipamiento de drones del Plan Colombia, como también las tierras de las antiguas bases militares de Howard y Albroock (Panamá), así como las pertenecientes a Río Hato”.

“Desarrollar la operación militar bajo bandera internacional, patrocinada por la Conferencia de los Ejércitos Latinoamericanos, bajo la protección de la OEA y la supervisión, en el contexto legal y mediático, del secretario general Luis Almagro”, “uniendo a Brasil, Argentina, Colombia y Panamá para contribuir al mejor número de tropas, hacer uso de su proximidad geográfica y experiencia en operaciones en regiones boscosas o selváticas, fortaleciendo su condición internacional con la presencia de unidades de combate de los Estados Unidos y de las naciones mencionadas; bajo el comando general del Estado Mayor Conjunto liderado por Estados Unidos”, se señala en ese paper.

¿Será ésta una más de las muchas denuncias que hizo el chavismo durante los últimos años para justificar el derrumbe de su gestión? ¿Tendrá base de sustentabilidad, pero no excluye los errores no forzados cometidos por el gobierno chavista? Si Maduro “ganase” el domingo, sería probable que reforzara el poder de la Asamblea Constituyente, orientando la estructura política del país hacia un modelo cubano de partido único con delegados parlamentarios elegidos por organizaciones sociales y ya no por partidos políticos. Más allá del boicot norteamericano, la política ofensiva de EE.UU. en Medio Oriente (embajada en Jerusalén, desconocimiento del acuerdo de paz con Irán, etc.) le trae beneficios indirectos al chavismo por el incremento del precio del petróleo.

 

 

 

Venezuela elige presidente entre la indiferencia y el fantasma de la intervención

Las candidaturas opositoras generan escasa adhesión dentro y fuera del país. Evo Morales denunció un plan de desembarco militar de EE.UU y aliados.Todo indica que Maduro ganará y se radicalizara

El domingo próximo, Venezuela elige presidente. Con el grueso del arco opositor apostando a la abstención como modo de protesta contra unas elecciones que considera ilegitimas, las posibilidades de que Henri Falcon o alguno de los otros candidatos opositores le hagan sombra a la candidatura de Nicolás Maduro son escasas. Todo indica que, en un marco de baja participación, la maquinaria electoral del chavismo, con sus luces y sombras, logrará que Maduro sea reelecto.

Las expectativas entonces están puestas en otro lado. ¿Cuánta participación/abstención habrá? ¿Serán creíbles los números? En Venezuela, además, el voto es voluntario ¿Habrá un acuerdo entre Falcon y Maduro tras la elección, como denuncia la oposición abstencionista? ¿Hay margen para una suspensión de las elecciones, como pidió la Iglesia Católica? ¿El reconocimiento del hipotético triunfo de Maduro por parte de China, Rusia y los países aliados de la región compensará el ya adelantado desconocimiento que le propinarán EE.UU., la Unión Europea y los países de la región agrupados en el llamado Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú, entre otros)?

Consultado al respecto, el analista venezolano Luis Vicente León consideró que, pese a todos los factores que tiene en contra, el gobierno chavista puede sobrevivir. “La crisis económica del país es mucho más severa que lo que se percibe. Y va a empeorar. Pero los cambios políticos no suelen ser producidos por la economía sino por los movimientos políticos y sociales. Si la sociedad se pliega al control social del Estado, el gobierno puede alargarse y, si no se producen cambios económicos y políticos, parece probable que el escenario político incluso se torne más radical y represivo”.

Respecto a la doble estrategia opositora, el consultor fue categórico: “Respeto la decisión de cada grupo. Los primeros, de abstenerse frente a un evento no competitivo. Los segundos, de intentar crear con su voto, incluso en una elección sesgada, un momentum que quiebre la inercia actual. Pero, divididos, ambas estrategias son débiles. Los procesos organizados de boicot electoral no han sido muy exitosos en la política mundial. Menos de 10% de éxito. Sin embargo, los pro abstención pueden decir lo mismo de las votaciones sesgadas”.

 

 

Por otra parte, en los últimos días volvió a asomar en escena el peor de los escenarios, una intervención militar norteamericana. Meses atrás, el presidente estadounidense, Donald Trump, la barajó públicamente como una alternativa y los sectores más radicales de la oposición la reclaman en Washington. Sin respaldo en la región, la idea pareció deshilacharse a la par que tomaba forma la propuesta del boicot petrolero. EE.UU. es el principal comprador del petróleo venezolano (700 mil barriles diarios) y el cierre de ese ingreso podría afectar aún más a la ya de por sí debilitada economía de Venezuela.

Sin embargo, el presidente boliviano, Evo Morales, uno de los principales aliados de Maduro, le dio entidad y difundió la denuncia que hizo días atrás la periodista argentina Stella Calloni de que existe un paper reservado firmado por el jefe del Comando Sur, almirante Kurt Walter Tidd, que diagrama detalladamente los pasos a seguir para lograr la caída del gobierno chavista, llegando incluso a una intervención militar apoyada por países aliados entre los cuales se menciona a la Argentina.

Según Calloni, el llamado “Plan Maestro o ”MASTERSTROKE” para derrocar a Maduro propone desde apoyo logístico a la oposición a fomento directo a la crisis económica, pasando por la difusión de voces venezolanas críticas en las redes sociales y los medios de comunicación, la promoción de la ridiculización de la figura del presidente, el fomento del exilio de profesionales, el llamado a saqueos y pillajes, la exacerbación de la división en el oficialismo, la obstrucción de las importaciones, la intensificación de la descapitalización, la fuga de dinero y el desabastecimiento.

 

 

Pero la parte más sustanciosa es cuando propone un plan de intervención militar extranjera: “Organizar las provisiones de las tropas, apoyo logístico y médico desde Panamá; hacer buen uso de las facilidades de la vigilancia electrónica y las señales inteligentes y de hospitales y dotaciones desplegadas en Darién (selva panameña); el equipamiento de drones del Plan Colombia, como también las tierras de las antiguas bases militares de Howard y Albroock (Panamá), así como las pertenecientes a Río Hato”.

“Desarrollar la operación militar bajo bandera internacional, patrocinada por la Conferencia de los Ejércitos Latinoamericanos, bajo la protección de la OEA y la supervisión, en el contexto legal y mediático, del secretario general Luis Almagro”, “uniendo a Brasil, Argentina, Colombia y Panamá para contribuir al mejor número de tropas, hacer uso de su proximidad geográfica y experiencia en operaciones en regiones boscosas o selváticas, fortaleciendo su condición internacional con la presencia de unidades de combate de los Estados Unidos y de las naciones mencionadas; bajo el comando general del Estado Mayor Conjunto liderado por Estados Unidos”, se señala en ese paper.

¿Será ésta una más de las muchas denuncias que hizo el chavismo durante los últimos años para justificar el derrumbe de su gestión? ¿Tendrá base de sustentabilidad, pero no excluye los errores no forzados cometidos por el gobierno chavista? Si Maduro “ganase” el domingo, sería probable que reforzara el poder de la Asamblea Constituyente, orientando la estructura política del país hacia un modelo cubano de partido único con delegados parlamentarios elegidos por organizaciones sociales y ya no por partidos políticos. Más allá del boicot norteamericano, la política ofensiva de EE.UU. en Medio Oriente (embajada en Jerusalén, desconocimiento del acuerdo de paz con Irán, etc.) le trae beneficios indirectos al chavismo por el incremento del precio del petróleo.