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Operación abrazo de oso

La Casa Rosada anunció la incorporación de socios menores de Cambiemos a la "mesa chica" del Presidente. Qué hay detrás de los gestos orientados a socializar los costos del ajuste. El rol de "Nicky".
Por 15/05/2018 21:19
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Por primera vez desde el comienzo de mayo, los funcionarios que deambulan por la Casa Rosada admiten un poco de “alivio” en su agenda cotidiana. La calma provisoria surgió este martes, cuando los vencimientos de 617 mil millones de pesos de Letras del Banco Central (Lebac) no desembocaron en una nueva escalada del dólar, aún mayor a la registrada desde la semana corta posterior al fin de semana largo del 1 de mayo. Sin el pánico financiero de las jornadas anteriores, la Casa Rosada desplegó este martes una serie de gestos políticos para exhibir “amplitud” en la distribución del poder con los socios menores de la alianza Cambiemos.

El mensaje para apaciguar las críticas del “círculo rojo”, apunta a socializar los costos del ajuste con el resto de la dirigencia de Cambiemos, mientras sus figuras con mejor imagen buscan reconstruir la “agenda positiva” del oficialismo, con el aprovechamiento de la gestión, especialmente enfocada en la movilidad, un clásico del macrismo. La muestra patente de esa estrategia la aportaron este martes la gobernadora María Eugenia Vidal que lanzó en Morón, junto a Macri, el metrobus de la zona oeste. No estuvo sola: el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció un nuevo centro de transbordo en el barrio de Liniers.

 

 

La socialización de los costos del ajuste también implicó, según los voceros del oficialismo, la reincorporación del presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, a la llamada “mesa chica” que encabeza al presidente Mauricio Macri y que, en la práctica, sólo comparte con el jefe de Gabinete Marcos Peña, Vidal y Rodríguez Larreta. La composición real de esa troika incluye las visitas intermitentes que realiza el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que desde el año pasado volvió a esa instancia de decisiones, tras una etapa de “frío presidencial”. Debajo de esa “mesita ratona” del poder, funciona uno de los nervios de la agenda cotidiana: la mesa de coordinación que encabezan Macri y Peña, junto a Frigerio, y distintos funcionarios convocados.

 

 

Ahora, cerca del Presidente, los voceros oficiales se empeñaron en convencer que la nueva composición de esa instancia implica una respuesta directa a los cuestionamientos sobre el encerramiento del poder central y del rol intrigante de Peña, como llave excluyente del entorno de Macri. A la mesa diaria, se sumarán el ex titular de la UCR, Ernesto Sanz y el “lilito” Fernando Sanchez, que ocupa el cargo de secretario de Fortalecimiento Institucional de la Jefatura de Gabinete. En la nueva escudería continuarán Frigerio y Peña, pero ahora incluiría a la vicepresidenta Gabriela Michetti, y a los dos vicejefes de Gabinete: Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, que vienen de librar una áspera interna dentro del menguado equipo económico, con el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. La buena estrella de ambos, pero especialmente de Quintana, es muy menguante desde la corrida cambiaria y algunos la consideran como parte de una estrategia orientada a salvar a Peña del desgaste de sus dos viceministros.

 

 

“De acuerdo al día de la semana y del tema, se sumarán los ministros del área o los parlamentarios”, acotó una fuente que aseguró que la presunta ampliación de esa mesa coordinadora diaria poco tiene que ver con el armado de la mesa más exclusiva, que reporta al Presidente y que hasta ahora no ha cambiado. De acuerdo a la misma fuente, “la mesa chica” también “se reunirá una vez por semana y se sumarán una vez cada 15 días o una vez por mes, con dos gobernadores radicales: el mendocino Alfredo Cornejo, que preside la UCR, y el jujeño Gerardo Morales.

 

 

Las nuevas aclaraciones sobre la mesa chica aportan contornos muy confusos sobre la verdadera composición del equipo de interlocutores que elige Macri para definir sus decisiones. Una de las incógnitas tiene que ver con el rol de los jugadores más ocultos de ese esquema de poder, como el magnate Nicolás Caputo, amigo “del alma” y ex socio del Presidente, además de fundador del PRO, accionista de Edesur e histórico jefe de recaudadores de campaña de Macri.

Desde que estalló la crisis, el millonario empuñó su “acción de oro” dentro del directorio de decisiones del Presidente. Este martes se dejó ver en el Salón de los Bustos presidenciales de la Casa Rosada. Fue la segunda vez que merodea Balcarce 50 desde la semana pasada, luego de un fugaz viaje por Estados Unidos. Entre viaje y viaje, “Nicky” nunca abandonó sus críticas sobre el funcionamiento del gabinete, ni tampoco ocultó sus comentarios respecto a la concentración de poder que detenta Peña.

 

 

Ante las consultas de este medio, distintas fuentes oficiales confiaron que Caputo fue uno de los mayores contrapesos que evaluó el Presidente. El resultado fue la nueva composición de la mesa de decisiones, que incluye a Monzó, un hombre de relaciones tan estrechas con Nicky como las que tiene Frigerio.

 

 

Aún así, un hombre de confianza del titular de la Cámara de Diputados confirmó su incorporación, pero no pudo asegurar que ese movimiento sea duradero. Tampoco que implique un cambio real en los mecanismos presidenciales para tomar decisiones. La versión coincide con la alegría que exudaron algunos altos funcionarios sobre la eficacia de hablar sobre una nueva mesa chica que, en rigor, sólo acompañará las decisiones del Presidente, ahora concentradas en administrar el desgaste que se avecina cuando se conozca el alcance del ajuste que reclamará el Fondo Monetario Internacional (FMI) para conceder el auxilio financiero que pide Macri.

Operación abrazo de oso

La Casa Rosada anunció la incorporación de socios menores de Cambiemos a la "mesa chica" del Presidente. Qué hay detrás de los gestos orientados a socializar los costos del ajuste. El rol de "Nicky".

Por primera vez desde el comienzo de mayo, los funcionarios que deambulan por la Casa Rosada admiten un poco de “alivio” en su agenda cotidiana. La calma provisoria surgió este martes, cuando los vencimientos de 617 mil millones de pesos de Letras del Banco Central (Lebac) no desembocaron en una nueva escalada del dólar, aún mayor a la registrada desde la semana corta posterior al fin de semana largo del 1 de mayo. Sin el pánico financiero de las jornadas anteriores, la Casa Rosada desplegó este martes una serie de gestos políticos para exhibir “amplitud” en la distribución del poder con los socios menores de la alianza Cambiemos.

El mensaje para apaciguar las críticas del “círculo rojo”, apunta a socializar los costos del ajuste con el resto de la dirigencia de Cambiemos, mientras sus figuras con mejor imagen buscan reconstruir la “agenda positiva” del oficialismo, con el aprovechamiento de la gestión, especialmente enfocada en la movilidad, un clásico del macrismo. La muestra patente de esa estrategia la aportaron este martes la gobernadora María Eugenia Vidal que lanzó en Morón, junto a Macri, el metrobus de la zona oeste. No estuvo sola: el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció un nuevo centro de transbordo en el barrio de Liniers.

 

 

La socialización de los costos del ajuste también implicó, según los voceros del oficialismo, la reincorporación del presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, a la llamada “mesa chica” que encabeza al presidente Mauricio Macri y que, en la práctica, sólo comparte con el jefe de Gabinete Marcos Peña, Vidal y Rodríguez Larreta. La composición real de esa troika incluye las visitas intermitentes que realiza el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que desde el año pasado volvió a esa instancia de decisiones, tras una etapa de “frío presidencial”. Debajo de esa “mesita ratona” del poder, funciona uno de los nervios de la agenda cotidiana: la mesa de coordinación que encabezan Macri y Peña, junto a Frigerio, y distintos funcionarios convocados.

 

 

Ahora, cerca del Presidente, los voceros oficiales se empeñaron en convencer que la nueva composición de esa instancia implica una respuesta directa a los cuestionamientos sobre el encerramiento del poder central y del rol intrigante de Peña, como llave excluyente del entorno de Macri. A la mesa diaria, se sumarán el ex titular de la UCR, Ernesto Sanz y el “lilito” Fernando Sanchez, que ocupa el cargo de secretario de Fortalecimiento Institucional de la Jefatura de Gabinete. En la nueva escudería continuarán Frigerio y Peña, pero ahora incluiría a la vicepresidenta Gabriela Michetti, y a los dos vicejefes de Gabinete: Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, que vienen de librar una áspera interna dentro del menguado equipo económico, con el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. La buena estrella de ambos, pero especialmente de Quintana, es muy menguante desde la corrida cambiaria y algunos la consideran como parte de una estrategia orientada a salvar a Peña del desgaste de sus dos viceministros.

 

 

“De acuerdo al día de la semana y del tema, se sumarán los ministros del área o los parlamentarios”, acotó una fuente que aseguró que la presunta ampliación de esa mesa coordinadora diaria poco tiene que ver con el armado de la mesa más exclusiva, que reporta al Presidente y que hasta ahora no ha cambiado. De acuerdo a la misma fuente, “la mesa chica” también “se reunirá una vez por semana y se sumarán una vez cada 15 días o una vez por mes, con dos gobernadores radicales: el mendocino Alfredo Cornejo, que preside la UCR, y el jujeño Gerardo Morales.

 

 

Las nuevas aclaraciones sobre la mesa chica aportan contornos muy confusos sobre la verdadera composición del equipo de interlocutores que elige Macri para definir sus decisiones. Una de las incógnitas tiene que ver con el rol de los jugadores más ocultos de ese esquema de poder, como el magnate Nicolás Caputo, amigo “del alma” y ex socio del Presidente, además de fundador del PRO, accionista de Edesur e histórico jefe de recaudadores de campaña de Macri.

Desde que estalló la crisis, el millonario empuñó su “acción de oro” dentro del directorio de decisiones del Presidente. Este martes se dejó ver en el Salón de los Bustos presidenciales de la Casa Rosada. Fue la segunda vez que merodea Balcarce 50 desde la semana pasada, luego de un fugaz viaje por Estados Unidos. Entre viaje y viaje, “Nicky” nunca abandonó sus críticas sobre el funcionamiento del gabinete, ni tampoco ocultó sus comentarios respecto a la concentración de poder que detenta Peña.

 

 

Ante las consultas de este medio, distintas fuentes oficiales confiaron que Caputo fue uno de los mayores contrapesos que evaluó el Presidente. El resultado fue la nueva composición de la mesa de decisiones, que incluye a Monzó, un hombre de relaciones tan estrechas con Nicky como las que tiene Frigerio.

 

 

Aún así, un hombre de confianza del titular de la Cámara de Diputados confirmó su incorporación, pero no pudo asegurar que ese movimiento sea duradero. Tampoco que implique un cambio real en los mecanismos presidenciales para tomar decisiones. La versión coincide con la alegría que exudaron algunos altos funcionarios sobre la eficacia de hablar sobre una nueva mesa chica que, en rigor, sólo acompañará las decisiones del Presidente, ahora concentradas en administrar el desgaste que se avecina cuando se conozca el alcance del ajuste que reclamará el Fondo Monetario Internacional (FMI) para conceder el auxilio financiero que pide Macri.